miércoles, 4 de noviembre de 2026

LA HISTORIA ESTÁ CONDENADA A REPETIRSE

 LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y EL MITO DEL GOLEM


UNA BREVE RELFEXIÓN



Por...MARK
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Jugar a ser Dios


   Hace poco estuve investigando sobre el «Gigante de Once», una leyenda del barrio de Balvanera en Buenos Aires, donde se narra la historia de un supuesto ser de unos tres metros, cuyo carácter bonachón le ha hecho ganar el aprecio de los vecinos. Sin embargo, su historia me llevó a la fuente principal, y pude entender que se sustenta en el mito judío del Golem, una creación inanimada, hecha a base de barro y arcilla, que, a través de ciertos rituales, puede el rabino otorgarle vida.

La historia principal del Golem nos sitúa por allá en el lejano siglo XVI y nos presenta a la figura del Rabino Judah Loew en Praga (Republica Checa). Se dice que este fue el único maestro judío que pudo darle vida a ese ser de barro.

Según la leyenda, para que el Golem cobrara vida, era necesario que dentro de él estuviera el nombre real de Dios, siendo que Dios es el único poder capaz de darle vida a aquella materia inerte, como hizo con nosotros.

   Evidentemente, esta investigación me condujo hacia una película de cine mudo, del año 1920 que lleva por nombre «El Golem» (o «Der Golem, wie er in die Welt kam» en su título original), está dirigida por Carl Boese y Paul Wegener, y es un filme clásico que sentó las base del cine expresionista alemán junto a «Nosferatu» y «El Gabinete del Doctor Caligari».

Más allá de los datos técnicos, me quedo con el eje central de la película y de la historia del siglo XVI, es decir: el ser humano jugando a ser Dios.

La película no solo nos muestra un poco de la magia cabalística judía, sino también como el propio Golem es creado al principio como un esclavo más —un mero sirviente— hasta que por alguna razón, empieza a cobrar conciencia. Si bien es una conciencia primitiva, intenta, de alguna manera, atacar a quién fue su creador.

   Podríamos tomar a la película, como una alegoría de lo que somos nosotros. Como, siendo creaciones de aquella fuente, también nos revelamos, también decidimos morder la mano que nos dio de comer.

El Golem descubre que no desea ser tratado o utilizado como un instrumento para los beneficios de un creador. Por ejemplo, en la escena de la «Fiesta de las Rosas», cuando huele aquella flor e intenta acariciar a la mujer que se la dio —y esta sale corriendo—, ya se puede presentir una necesidad de conexión con lo humano. Más allá de ser una estructura de barro y arcilla, tal vez en ese ritual por el cual se le dio vida, se ha logrado insuflarle alguna especie de «alma».

   Sí bien su vida no es eterna, ya que posee un cierto símbolo, una estrella de David, situada en el centro de su pecho, que almacena la palabra secreta que la ha dado vida, sin embargo, cuando se lo «desconecta», vuelve a su lado inerte, convirtiéndose otra vez en una mera estatua, carente de toda vida.

El rabino aquí hace las veces de Dios, es quien tiene el poder de otorgarle o quitarle la vida a conveniencia.

    Pero creo que el punto más álgido de la creación del Golem y sobre todo el que queda remarcado en la película, es cuando la criatura es capaz de matar, arrojando a un enviado del Rey desde lo alto de una torre, además de incendiar la casa del Rabino y secuestrar a su hija.

Me es imposible no ver a la humanidad reflejada en esa especie de entidad, al final es también un reflejo de lo que luego sería por ejemplo, el monstruo de Frankenstein. Al final, tenemos la misma situación, aunque en contextos distintos, pero bajo una misma premisa: el hombre común, ya sea por la ciencia o por la magia, dándole vida a algo que parece salido de un imposible.

El mito del Golem no es más que el reflejo de ser humano y su anhelo hacia la aspiración máxima, de ahí también las historias de homúnculos y todo ese tipo de creencias, porque en el fondo queremos sentirnos como dioses, queremos superar al maestro de maestros, pero no podemos, porque si en la perfección de Dios nos hizo imperfectos ¿Qué puede salir de una creación imperfecta? Saquen ustedes sus propias conclusiones.

   Sí bien en la película, el Golem no se vuelve una bestia destructora, sí nos revela el peligro de jugar con aquello que no se conoce, y sobre todo nos habla de una ley básica: no se puede controlar la voluntad de aquello de lo que se cree somos dueños. El rabino creador y dador de vida al Golem, nunca se vio venir que su creación podría saliese de control, que esa idea de «soplo de vida», requiere de una poder con el cual, hasta el día de hoy, nadie cuenta.

Pero si hay algo que no deja de darme vueltas en la cabeza, es la idea de que tanto el Golem como Frankenstein, están actualmente más presentes que nunca, y sobre todo tan reales que hasta incluso ya su existencia nos está afectando.





La IA y su relación con el mito del Golem


   No hay dudas de que la IA es la representación moderna del mito de Golem o incluso de Frankenstein. Con esto quiero decir, que otra vez tenemos al ser humano generando una conciencia, en este caso intangible, inmaterial, pero superior a nuestras propias capacidades.

Si miramos con detenimiento, el juego de ser Dios, se repite casi en toda la historia, y hoy nos toca presenciar a la creación más aberrante. Y sin embargo se está repitiendo la misma historia que en 1920 nos habían contado, una creación que se revela contra sus creadores. Es decir, la IA versus toda la humanidad, porqué aquí ya no se trata de un pequeño asentamientos judío, sino que estamos hablando de una inteligencia que está metida en casi todos los ámbitos de nuestra vida. Está diseñada para ser ese Golem que solo se creó para servirnos, pero que curiosamente también piensa (en secreto) como aniquilarnos.

   Pero esta nueva inteligencia no es como el Golem al cual se lo desconecta de ese soplo de vida y queda inutilizado. A la IA no se la puede descontar, su avance no se detiene tirando de un cablecito o apagando una computadora, y ese creo que es el peligro más grande.

De seguro habrá muchos que les parecerá que este lazo entre un mito judío y la tecnología de este siglo XXI nada tienen que ver, y dirán que esta correlación es un poco rebuscada —y puede serlo— aunque me niego a creer que no exista un hilo que las una, evidentemente hay que salvar las distancias, pero no dejan de ser curiosas las similitudes.




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Links de interés: 
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Raquel de la Morena 
(El temible GÓLEM, entre la historia y la leyenda)

https://www.youtube.com/watch?v=AHBXMeA2_I0

Agustin Risso 
(El Golem [1920] [480p] [Cine Mudo] [Sub. Español])

https://www.youtube.com/watch?v=lFoSXrSYzbk





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