miércoles, 8 de abril de 2026

UNA MIRADA A LA ACTUALIDAD CIRCUNDANTE

 LA VIDA EN EL SIGLO XXI 


CRÍTICA A LOS NUEVOS TÉRMINOS DE LA MODERNIDAD 



Por...MARK
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«Camino por la calle y no comprendo, lo caro que es vivir en libertad»

(Pappo - «Pobre Juan»)


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   Ahora es cuando todo nos aprieta. 

   La vida misma se ha convertido en un vaivén que se balancea entre el consumismo más férreo y el nihilismo puramente desinteresado.

   La vida del siglo XXI se contornea como una serpiente, pero nunca sabremos cuando se le va a ocurrir mordernos. Nacemos y crecemos entre contextos terribles, y este presente lleno de crisis, guerras y desigualdad, no hace más que dejarnos desamparados frente a un mundo que nos mira indiferente, con una soberbia que asusta.

   Estamos desnudos ante el avance de una negrura que parece que va a cubrirlo todo. Pero tampoco se trata de caer en el más profundo fatalismo, este siglo se encuentra mediado por un despertar que intenta de alguna manera modificar una realidad que, desde cualquier punto de vista, no es sana para el avance del progreso humano.

   En esta vida del siglo XXI, tenemos todo para ser felices, para prolongar la vida o para vivir sin la necesidad de los pesados grilletes del trabajo. Más sin embargo la naturaleza humana se empecina en sacar ese costado más salvaje, primitivo y egoísta.




   La vida se torna una frustración cuando el destino de todos nosotros parece pender de las manos de unos pocos poderosos. Sin embargo la luz siempre se interpone frente al avance de la negra ignorancia, por eso la libertad siempre vence a cualquiera cosa que se ponga entre ella y el ser humano.

    Frente a todo este panorama, tenemos una única misión, vivir, tan sólo vivir, amar el hoy, que el pasado quede donde está y que el futuro no cree pronósticos ficticios en nuestra mente. El ser humano se caracteriza por ser muy fuerte. La utopía es mucho más grande que el dolor.

   Lo positivo siempre saldrá victorioso en las luchas, por más que muchas veces parezca que lo negativo está a punto de imponerse. Miralo de esta forma, no hay túnel si no existe una luz al final del mismo. Nada dura lo suficiente ni se vuelve una condena eterna, todo ciclo está dispuesto a cerrarse, ya sea en un mayor o menor lapso de tiempo.

   La vida en el siglo XXI presume de antemano una inmediatez que, si no es atendida como se debe, uno corre el riesgo de caer en la más cruda de las ansiedades. No podemos pretender avanzar con la velocidad de un correcaminos, más bien debemos ir despacio, calculando cada paso, pero sin perder de vista que lo que importa es lo que está sucediendo y no lo que ha sucedido o puede llegar a ocurrir. 

   No quiero perderme en divagaciones sobre el tiempo, pues me interesa más descubrir aquellos caminos que permanecen velados para algunos y así, como una humilde linterna, iluminar el sendero a otros.

    El mundo del siglo XXI se construye directamente con los cimientos del apoyo mutuo, desde la solidaridad y no con guerras y acciones violentas, que solo fustigan al humano, sometiéndolo a una tortura que lo desborda. Este mundo se va a reconstruir de sus cenizas, tal vez con una nueva humanidad, pero será una humanidad en la que nuestro valor tal vez pase desapercibido, pues quién siga nuestros pasos sabe que el rumbo que tomamos fue el de ignorar nuestra valía como hermanos, y más bien nos proyectamos como eternos enemigos.




   Frenar nuestra autodestrucción no es solo una misión que debe ser adoptada con valentía por cada uno de nosotros, es más bien tener en claro que existe un plan que debemos seguir para no ser arrastrados al polvo de la miseria.

   La vida del siglo XXI a simple vista parece una perpetua condena, de la cual no existe ninguna esperanza de poder cambiar, creamos el mundo perfecto entre depresiones y marketing de consumo. Adiestramos a nuevas generaciones para que permanezcan anestesiadas frente una pantalla, mientras sus padres allá afuera, dejan la vida a cambio de un sueldo propio de un trabajo esclavo, porque evidentemente el sistema se alimenta de la sangre de aquellos que ni siquiera tienen tiempo para ellos mismos.

    Hoy, las grandes corporaciones han ganado el juego, este ajedrez injusto está destinado para que vivamos en el continuo jaque mate, presionados con perderlo todo si es que pensamos en abandonar la partida. El mundo del siglo XXI, es el mundo de las empresas, de la distracción y la guerra como un atractivo que ya no se discute en las cámaras de las Naciones Unidas, ahora se lo ve por el celular, mientras que pensamos que con un comentario vamos a intentar cambiar el mundo. La guerra, en la era digital ha cambiado por completo su carácter, dejó de ser ese mal que queremos que nunca más se repita, pasando a formar parte de las redes sociales como si de un espectáculo grotesco se tratase.

   La sociedad del siglo XXI se cree inteligente pero no sabe diferenciar entre lo humano y lo realizado con inteligencia artificial. Una de las guerras más importantes que actualmente la humanidad debe afrontar, es la batalla contra la desinformación, ese mal que día a día arrastra a personas que ingenuas caen en las trampas de las Fake News, para así generar miedo y poder controlar la voluntad de quienes, ya vacíos de todo razonamiento lógico, empiezan a obedecer al poder de manera ciega, sin procesar ninguna posible consecuencia.




    La sociedad del siglo XXI, es la evolución de la sociedad del control, solamente que aquí el sometimiento a ese control es voluntario, pues somos nosotros los que ofrecemos nuestros datos, arriesgando lo más importante de todo: nuestra privacidad.
   
   Todo lo que hay aquí es visto tan sólo como un negocio, no somos importantes si no logramos medir o generar ingresos, olvidándonos que la vida va más allá de lo material o lo económico. La sociedad del siglo XXI pretende poner en primer lugar lo superficial y deja atrás todo lo que tiene que ver con lo que nos hace humanos, pues, somos más que una montaña de dinero o un auto lujoso. Pero, entender eso no es fácil, más cuando las mentes ya están contaminadas.

  La vida del siglo XXI es mezquina, y solo vive para sí, nadie está realmente comprometido con nada, todo se lo toma desde un punto de vista egoísta, y ese es el principal motivo por el cual la humanidad está tan rota. 

   A veces quisiera dejar de hacer este tipo de artículos, porque siento que no llevan a nada, pero sin embargo logro sacar motivación— de vaya a saber que lugar de mi ser— y decido no rendirme ante el avance de la maldad.

   La vida del siglo XXI necesita a más gente despierta, esa es la única forma de parar la extinción que se avecina.

¡Gracias por leer!



    





domingo, 5 de abril de 2026

NEO NÔUS- CAPÍTULO 5

 



   En esta era de la dominación tecnológica, en la que los grandes tecnócratas se disputan la pelea eterna por querer captar el mayor tiempo posible nuestra atención, y sobre todo, intentar lavar nuestros cerebros, la verdadera resistencia se encuentra en la comodidad del saber.
  
   «Saber es poder» dicen por ahí, pero no es un poder egoísta, si no uno que busca liberar del sometimiento a los ignorantes. El Poder que nos da el Saber es la libertad, es la capacidad de no ser esclavos bajo el dominio del tirano.
    
   La instrucción y la labor de esta generación a la que pertenezco, es la de fomentar una unidad en la que predominen las fuerzas del espíritu y que el humano tome una distancia prudencial de la tecnología, para centrar su vista en el placer de la lectura liberadora, en la armonía de la naturaleza, en la práctica concienzuda del amor, en suma, encontrando en las virtudes una razón para vivir.
  
   Los libros son alimento, las pantallas son distracción. Con esto no digo que esté mal distraerse un rato de la vida, pero hacer de esa distracción algo perpetuo, no es bueno para nosotros. El no utilizar la lógica, el no pensar de manera crítica y el asumir cosas sin cuestionarlas, solo nos vuelve más esclavos, y así, nuestro florecimiento como seres elevados en conciencia, se ve completamente truncado, y empezamos a decrecer. En este punto es donde comenzamos a ser una masa rellena de energía negativa [densa], el alimento perfecto para los seres que, ocultos tras dimensiones, ensanchan sus barrigas al succionar de nosotros esos malos pensamientos, esa ira contenida, esa maldad que empieza a brotar, sin saber bien porqué.

   Es el ignorante el que realmente no quiere ver lo que está pasando, y es ese mismo espécimen el que alimenta a las Entidades que cada vez parecen más poderosas. La guerra, la violencia, la explotación, son elementos de la ignorancia, porque nada bueno puede salir del sometimiento a los demás.

   Se acercan tiempos oscuros, la humanidad necesita despertar, necesita encontrar la respuesta en el interior del alma y no entre las páginas de la web.
   


   Olvidar el factor humano, es como negar nuestra propia existencia. Tenemos que evitar que la tecnología se convierta en mediadora de nuestra realidad, recuperando el control perdido. Toda independencia se logra masacrando al enemigo, en este caso, este enemigo es tan solo un algoritmo y un par de empresas que se creen dueñas del mundo.
 
   Este «Neo Nôus» o traducido al español Nuevo Pensamiento, será la primera piedra que venga a cortar las cadenas, a través de un mensaje que nos haga conectar con lo Real, lo Divino y lo Universal. Luego se irán apilando nuevas rocas que formarán una pared tan sólida que ni la más mínima maldad podrá penetrar en ella. 

«Como es arriba es abajo» no hay que olvidarse de eso, pero no somos lo suficientemente conscientes de que querer ser dioses para gobernar a otros, es una labor que no le sienta bien al hombre. Solo somos gobernados bajo la ley de un Creador que desde un primer momento estableció la norma primera: el libre albedrío. Concepto que, si me permiten decirlo, malinterpretamos históricamente.




    Somos en nuestra mente una dualidad, podemos ser buenos o podemos ser malos, el libre albedrío es una forma de elegir que camino queremos recorrer y es un acto totalmente libre, donde no se nos impone el rol social que tenemos que tomar [o se supone que debemos de elegir].

   Una distinción que tenemos con respecto a los animales, es que ellos no tienen una concepción del bien y del mal, como el hombre. El animal actuará siempre por instinto, no porque tenga deseos de hacer daño. El humano en cambio, es el único animal que hiere de manera consciente, que lastima y tortura a sabiendas de que no solo está afectando la realidad de alguien más, sino que está gozando al llevar a cabo esa acción. La naturaleza del hombre está ya corrupta, y no hablo de la injerencia que tuvo la serpiente con el árbol de manzanas, porque evidentemente, la maldad [aún no habiendo pecado Eva al morder el fruto del conocimiento] siempre va a existir, y se extenderá por eones. 

   Una de las claves para la vida futura, debe ser el hecho de extirpar la maldad, o de lo contrario la evolución no obtendrá ningún resultado. Tenemos [sí, yo también me incluyo] que renunciar a la parte más primitiva que habita en nosotros, y escuchar más a nuestro lado Divino.

   Si bien hay que hacer una objeción, evidentemente no es fácil dejar atrás años de guerra y maldad que se aferran con sus garras malditas a nuestra carne, pero si uno puede ser consciente de que el daño a otros no genera ningún beneficio, tan sólo alimenta a las Entidades negras que quieren vernos sufrir.

   Tampoco podemos escudarnos bajo la excusa del libre albedrío, porque así como tenemos mente para decidir qué hacer con nuestras vidas, también tenemos una mente para saber que dañar a otros es nocivo para la humanidad.
  
   Los caminos del mal siempre desembocan en un infierno.




   Pero este Neo Nôus, que lo he explicado de manera resumida en tan sólo cinco capítulos, bebe de muchas otras fuentes antiguas y modernas, que se han sustentado a lo largo del tiempo, gracias a su espíritu incansable, que de alguna manera quiere una sincera unión entre los hombres y mujeres del mundo. 

   Se busca entonces un nuevo pensamiento, porque este que tenemos, ya quedó viejo.
   
    Toda cosa que está en el mundo y tiene vida, de alguna manera experimenta un cambio o transformación que, de manera real, lo libera de aquella maldición de tener que perpetuar eternamente los comportamientos de sociedades primitivas o pobremente avanzadas. Hoy, que estamos en la cima de los avances tecnológicos y científicos, debemos entonces renunciar de una vez por todas a la mente antigua, y empezar a pensar acorde a este nuevo tiempo.

   Los incrementos en los casos de violencia, las guerras y las enfermedades, son el síntoma adecuado que nos indica que evidentemente algo en esta parte del Universo está fallando y es urgente corregir. 
 
   Espero entonces que estos capítulos sirvan como una reflexión, que nos invite a pensar de manera interna, sobre lo que estamos haciendo y lo que verdaderamente importa.



¡Gracias por leer!

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miércoles, 1 de abril de 2026

NEO NÔUS- CAPÍTULO 4

 



   Todos somos un gran sueño, pero cuando la mente del Creador deja de soñarnos, definitivamente no desaparecemos, sino que seguimos rondando en esa supraconciencia, que es infinitamente superior y sobre todas las cosas, inmortal.

   Si usted entendió lo que dije entonces podrá saber que el sueño es la vida [la existencia material], mientras que una vez que dejamos de ser soñados [morimos] pasamos a otro plano. En cierta medida lo mismo sucede con nuestros recuerdos, por más que ya no los tengamos, ellos siguen vivos en lo profundo del inconsciente. Por ende, la muerte no es el fin de la vida, es la permanencia de la esencia en otro plano que no es material.

   «Vencer a la muerte» es una expresión que me encanta, es una forma de mitificar al humano y elevarlo a ese estatus de ser que no perece. Porque en definitiva, la vida no se acaba cuando el cuerpo fallece, uno sigue siendo esencia aunque ya no tenga materia. 

   El soma no es más que un vehículo que puede ayudarnos a experimentar la vida, pero no deja de ser algo absolutamente descartable, y es evidente que hay cuestiones del cuerpo que nos hacen dudar sobre si es tan importante o no. 

    A través del cuerpo podemos gozar del placer de otro cuerpo o de los dolores más incómodos de una enfermedad. 

    Gracias a los sentidos podemos procesar lo interno y lo externo, el acto de sentir placer o dolor con el cuerpo, no es más que una forma de poder experimentar la realidad. 

   Esto no significa que tengamos que ignorar al cuerpo—aunque lo que importa está adentro— más sin embargo al cuerpo hay que cuidarlo, pues es importante que se mantenga sano para así poder prolongar la vida y disfrutar un tiempo más de la existencia.

   Hay quienes plantean a la muerte como el fin de todo, pero no es así, evidentemente es el fin de la materia, pero lo que nos habita adentro es inmortal. La esencia o alma que está implantada en cada uno de nosotros, no sabe lo que es fallecer, por lo tanto, la idea de muerte es solo una percepción del ser en cuanto a su finitud en el mundo físico. 

   Es importante tener conciencia acerca de la muerte [es algo vital y que nos diferencia del resto de seres vivos]. Saber que somos seres mortales nos hace apreciar más lo que tenemos y lo que nos rodea. Es en la finitud de este cuerpo, cuando puedo darme cuenta que uno nunca ha amado lo suficiente o nunca ha sentido el verdadero placer de estar vivo.

  «Vencer a la muerte» es evidentemente importante, pero «conquistar la vida» lo es aún más.