UNA MIRADA FUGAZ SOBRE EL MOVIMIENTO STRAIGHT EDGE Y SU RESPUESTA A LA SOCIEDAD DE CONSUMO
CUANDO NO EXISTE UN LÍMITE CLARO, TODO NOS LLEVA AL MÁS ABERRANTE DESCONTROL
Con respecto a la entrada de hoy, voy a ir directamente al grano: es necesario hablar de Straight Edge en estos tiempos que corren. Hoy pareciera más que nunca que el consumo y el descontrol se han vuelto el pan de cada día, y no es que tan sólo «parece», sino que los números reales arrojan datos que son verdaderamente alarmantes, por ejemplo veamos los siguientes números:
Ahora, podríamos hablar de otras drogas tales como los opioides, que se han puesto muy de moda (lamentablemente) y también cabe mencionar al creciente consumo de pastillas, como pueden ser el clonazepam entre otras.
Ante los ojos de todos, estamos viviendo en una época que, mirando con detenimiento, es propicia para el avance de éstos comportamientos, que llevan a las personas— en especial a los más jóvenes— por el andarivel de los malos pasos. Si bien no me quiero poner dueño de la moral, sí me parece importante alertar sobre el descontrol que está dándose a nivel social y como el hedonismo se ha adueñado de todo.
Considero que después del 2020, entramos en la era «Post Pandemia», que se caracteriza (según mi propio razonamiento), por una forma de vivir en donde pareciera que en cualquier momento todo lo que conocemos va a desaparecer, entonces vale más el hecho de «tirar la casa por la ventana», mientras que el cambio de consciencia o la búsqueda de una manera de vivir acorde a las leyes de la naturaleza, ni siquiera es contemplada.
Después del innombrable año 2020, se ha abierto una puerta por la cual todo pasa en torno a los excesos, como si los placeres y los vicios no fueran también algo peligroso [«el placer también demacra»]. Veo entonces a muchos chicos y chicas jóvenes tentando a la suerte, arremetiendo contra todo lo que encuentran a su paso, desperdiciando una etapa que puede ser ideal para el fortalecimiento de una rectitud que haga, en un futuro cercano, a mejores ciudadanos o yendo un paso más allá: ¡Mejores seres humanos! Pero no, eso no vende según los nuevos lineamientos del algoritmo y de los influencers, ahora lo que importa es cuánto consumís, cuánto aguantás y hasta cuánto estás dispuesto a dar.
La sociedad de consumo ha trastocado la mente de la mayoría de las personas, en especial la de los más jóvenes, estos consideran que al parecer nada tiene un sentido más allá de las fiestas y el descontrol [una especie de neo nihilismo].
Si mencionamos al capitalismo, hay que aceptar que éste juega un papel fundamental, puesto que las desigualdades que el propio capitalismo provoca, como así también la falta de empleo o el discurso falso de la meritocracia, pueden inducir al consumo de alguna droga, para intentar así lidiar con la realidad. No existe una forma más horrible de vivir, que la de tratar de evadir lo que nos pasa, creyendo que así lograremos superar cualquier obstáculo, cuando más bien estamos sepultando bajo la alfombra todos nuestros problemas.
Por otro lado, el fomento del consumo de sustancias por parte de diversos artistas y ciertos géneros de música «urbana», que promocionan, por decir algo: el consumo de marihuana [entre otras cosas], no son para mí un ejemplo a seguir, de hecho, ni siquiera me tomo la molestia de escucharlos, salvo honrosas excepciones, tales como el reggae, cuyo contenido lírico muchas veces abarca otras cuestiones que no tienen nada que ver con la glorificación de la marihuana. De hecho, cuando se trata de canciones, hasta incluso de rock o metal, que hacen buena prensa del abuso de sustancias, suelo descartarlas de mi playlist.
Quizás ante sus ojos juzgadores, mi accionar puede parecerle un poco extremista, sin embargo no es más que una forma de permanecer fiel a mí mismo. No porque sea un fanático del rock o metal significa que le voy a dejar pasar todas las cosas que quiera. Por más que ame al propio género, eso no quita mis intenciones para con un mundo enfocado en la libertad, eso no sólo quiere decir que sea una libertad desde lo político, económico o social, sino también desde el consumo y la percepción de lo que estamos consumiendo, puesto que la mayoría de las veces acatamos las cosas así como vienen, en vez de cuestionarlas o siquiera replantearnos su sentido.
Yo de todas formas no me siento ni mejor ni peor que nadie, no creo que no consumir drogas o evitar a toda costa la promiscuidad, me haga superior a alguien, si creo que me hacen estar más despierto ante el avance intempestivo de la vida.
Esa es la idea principal de todo esto, necesitamos seres conscientes, sólo así se logrará la verdadera liberación del mundo. Recuerda que son sólo tres conceptos los que importan:
Lo demás ya es cuestión de gustos. Siguiendo éstas tres pautas verás que tú vida cambiará, pero claro, se trata de una lucha contínua contra un sistema poderoso, pero que en cuanto se lo ignora— o en cuanto se lo deja de consumir— se desmorona como un castillo de naipes ante el soplo de una brisa sutil. Lo importante es estar decididos a querer cambiar y así, con valentía, dar el primer paso hacia la verdadera liberación.























