EL HOMBRE MODERNO, DIOS Y LAS INTELIGENCIAS ARTIFICIALES
¿QUE NOS DEPARA EL FUTURO?
1. «Magnifica Humanitas» del Papa León XIV se presenta ante los ojos del mundo, como un texto de importancia vital y de aspecto clave para el entendimiento de la fe en tiempos de Inteligencia Artificial. Aunque no solo va de fe y de metáforas religiosas, más bien el propio Papa León XIV nos propone un manifiesto de resistencia (nunca mejor dicho) ante el avance descontrolado de las nuevas tecnologías, con el fin de recuperar lo más importante en todo este perverso juego: nuestra humanidad.
2. No somos conscientes que ante el avasallante crecimiento de la IA, día a día fuimos perdiendo terreno valioso, llegando a deshacernos de hasta nuestra propia identidad como seres humanos. La automatización de la vida y el sinsentido de la productividad hueca, nos obliga a entender la vida mediante la lógica moderna del algoritmo y las tendencias. Ya no procesamos la realidad de forma objetiva, ahora todo lo que vamos a decir o lo que queremos pensar, está previamente moldeado por un arquetipo digital que se asegura de lavar nuestras mentes, y tenernos repitiendo discursos como loros.
3. Perdimos el encanto del pensamiento y con él se fueron las capacidades críticas y analíticas, para poder ejecutar nuestras propias visiones sin la necesidad de intermediarios. La Inteligencia Artificial es tan poderosa, que hemos decido relegar la vida a sus decisiones, pidiéndole que realice hasta las tareas más básicas: desde el resumen de un libro (porque no tenemos ganas de leerlo), hasta si la persona que conocí hoy mientras hacía las compras es la indicada para mí o no. Si ya no podemos realizar pensamientos lógicos o abstractos ¿Que nos deparará este futuro incierto?
VIDA Y TRABAJO
La tecnología en nuestro día a día
4. Lo que comenzó como la creación de herramientas necesarias para hacer más ágil la existencia, ahora se han vuelto centros de manipulación para la ingenua mentalidad humana, que ya no sabe distinguir entre un dato falso y uno certero. Hemos hecho de nuestra existencia un teatro, al cual como si no fuera nada, le entregamos hasta la última gota de información, pretendiendo tal vez que eso jamás se volverá en nuestra contra, pero la historia de internet dice otra cosa.
5. Preferimos mirar la vida por una pantalla sin ponernos a entender porque la realidad tangible es mucho más bella, aunque nos intenten implantar la idea de que todo a nuestro alrededor está consumido por la maldad. En parte es cierto, vivimos sometidos a las formas de violencia más angustiantes, pero si en vez de mirar el celular hiciéramos algo por el Bien Común, todo podría funcionar de otra manera. No digo que todo sería mejor, pero a veces considero que las cosas que nos pasan son porque la mayoría de las veces nosotros mismos las buscamos. Los teléfonos celulares, cuya creación principal era la de facilitar la comunicación con algún familiar o pariente lejano (o de interacción en caso de emergencias), ahora son una extensión más de nuestras manos y parece casi imposible vivir sin ellos.
6. Efectivamente, la tecnología ha incidido en nuestra vida de una manera positiva, pero ahora siento que su control sobre nosotros y nuestra mente nos está volviendo locos. Por eso leí «Magnifica Humanitas», porque evidentemente si hasta el propio Papa está preocupado, eso quiere decir que el asunto es bastante serio.
Esclavitud inteligente
7. Caímos ante el juego de nuestra propia creación. Este Frankenstein digital, nos ha consumido por completo volviéndose más poderoso que su propio creador. El problema es que esta abominación no viene sola, una crítica que comparto con el Papa León XIV es la del poder oculto detrás de la IA y de la tecnología en general. Estamos hablando de grandes tecnócratas y empresarios, que a costa del desconocimiento de los pobres ignorantes (no hablo en un sentido económico) llenan sus bolsillos tras exprimir los cerebros ya fritos de tanto contenido basura. De cierta forma han logrado convertirnos en esclavos de algo que se creó para servirnos ¡Miren que fácil nos arrodillamos ante los diferentes dispositivos electrónicos, como si ellos fueran nuestro amos!
8. Como sea, estamos sometidos y es, gracias a estos empresarios y tecnócratas, que a raíz de la potenciación del progreso, se empieza a segregar de manera social, dividiendo en clases, como antaño, entre los que pueden y a los que no. Evidentemente que el desigual acceso a la tecnología crea un problema, que a los poderosos no les interesa solucionar, ellos solo necesitan el consumo para mantener a la rueda girando, mientras que a los menos favorecidos las oportunidades se les empiezan a desvanecer. Por eso yo siempre dije que la tecnología y los avances que supuestamente están dirigidos para TODOS son una estafa, porque evidentemente los precios de los diferentes artefactos son demasiado inaccesibles para alguien de clase media o media baja, que tiene interés en adquirir aquello— porque también está en su derecho. Si realmente se crea y distribuye tecnología en favor de la humanidad, pues debería estar a un costo razonable para todos, y no para que solo pueda acceder a ella un sector adinerado.
9. Caímos presas también del consumismo, ahora la inmediatez ha triunfado, dejando tras de sí una estela de ansiedades y desórdenes nerviosos, en los que la juventud se ve sumergida de cabeza. Ahora, para subsanar las demandas de consumo hueco, el ser humano se ve obligado a trabajar el doble, si no es que el triple, para poder llegar a obtener esa materialidad que lo hará feliz, aunque sabe que no es más que presa de un impulso que no es suyo, pero así se mueve el mercado, inoculando publicidad para lavarnos la cabeza y volvernos esclavos del consumismo, comprando y obteniendo cosas que ni siquiera necesitamos, porque lo maravilloso que tiene el ser humano, es que muy pocos iluminados han entendido que vivir con poco es también vivir en felicidad y abundancia.
Puntos sobre la desigualdad
10. Acá debo darle mi total apoyo a las palabras del Papa León XIV, cuando subrayó que el avance de la tecnología, si no se da de manera equitativa genera desigualdad entre las personas, aumentando aún más la brecha que existe entre diferentes clases sociales, algo que ya había sido tratado en su momento por el Papa León XIII, en su encíclica titulada: «Rerum Novarum», publicada al calor de las luchas obreras y la revolución industrial. Evidentemente que esta nueva revolución industrial (la 4.0) ha copado por completo todo lo que llamamos vida, y nos ha transformado en meros datos, despojándonos de nuestra propia humanidad. Es pues la deshumanización la que permite que unos triunfen sobre los otros, pues el rico quiere seguir manteniendo esa posición a pesar de que tengan que seguir rodando las cabezas de algunos pobres diablos.
11. La desigualdad genera resentimiento en las corazones que menos tienen y eso se convierte en odio de clase, por ende no estamos ante una correcta evolución, más bien se presenta un retroceso que nos obliga a separarnos cada vez más, cuando la verdadera intención del mensaje es la fraternidad y la unidad entre todos los seres humanos. Lo que más queremos en la vida es que nos vaya bien, que tengamos buena salud, que podamos ser felices, que tengamos acceso a un trabajo digno ¿Acaso no merecen los otros los mismos sueños? Lastimosamente mientras la tecnología siga mediando entre el hombre y su realidad, nada de eso sucederá, o por lo menos hasta que no nos independicemos de sus ataduras.
12. La desigualdad afecta a la salud mental, nos agota y nos pone en una situación en la que parece que nada bueno que nos pase en la vida lo merecemos. Hemos hecho de los lujos un elemento para la vida, y de la tecnología la herramienta que sí o sí necesitamos o de lo contrario estaremos fuera de algo que no es real. La realidad está allá afuera, lo que muestran las diferentes redes sociales son extractos muy pequeños de algo mucho más grande. Piénsalo de esta manera, la cámara del celular es demasiado pequeña como para capturar la vida, por eso las fotografías son momentos. Reposa tu cabeza un rato, apaga las pantallas y respira, no dejes que el estrés te consuma, la vida aunque triste, también tiene su goce. Desprecia las comparaciones y no creas en nada de lo que veas, en el reino de la IA y de los algoritmos, la verdad ha sido puesta en duda.
LIBERTAD
Recuperar lo perdido
13. Hemos perdido la libertad, algo por lo que tanto luchamos, la dejamos ir como si no fuera nada, mientras que a cambio recibimos la más letal de las adicciones. Nunca podremos decir que somos del todo libres mientras sigamos presa de las nuevas tendencias y corrientes tecnológicas. Estamos supeditados a algo que es superior a cualquier cosa, veneramos a la tecnología como si de un poderoso dios se tratase, pero sabemos que es inferior al Dios del que tanto habla la religión. Lo que el Papa León XIV trata de decirnos sobre la libertad es clave, tenemos que recuperar esos espacios en los que podemos ser nosotros mismos, y ese es en parte el rol de la escuela, la iglesia y la familia, educar a las nuevas generaciones sobre el presente en el que estamos, para volver a los adultos del futuro en seres conscientes de sí mismos y de los demás. Con educación se salvan vidas y se la hace más duraderas, sin educación las sociedades serán presa fácil del engaño del vil explotador.
14. Mucho se habla de la libertad y sus bondades, pero pocos son los que la ponen en práctica, y es injusto que otros puedan ser libres mientras algunos quedan sumidos en la miseria , porque no han tenido las mismas oportunidades para poder entender este mundo posmoderno. Las nuevas tecnologías no garantizan la libertad, pues es un derecho que día a día debe ser reconquistado una y mil veces, tratando de aguantar sin ser derrotado por la Inteligencia Artificial y los poderosos algoritmos.
14. La libertad de expresión se ve muchas veces amenaza, siendo esta un derecho vital, puesto que cualquier intento de pensamiento ajeno las normas o que critique al orden que se intenta imponer es descalificado o tildado de extremista, aunque el papa León XIV fue claro con el riesgo que produce la IA y las tecnologías, no solo a nivel mental, sino en cuanto al agotamiento de los recursos necesarios para su mantenimiento, algo que se vuelve muy costoso, y se desperdicia demasiada energía, que tal vez (y solo tal vez) podría ser repartida entre aquellos que más necesitan.
15- Al final del día, el discurso del Papa en esta «Magnifica Humanitas», es una oda a la recuperación de nuestro sentido como humanidad, para que en comunión junto a ese famoso Dios (según la cosmovisión católica), se pueda crear un mundo más justo. El Papa hace un llamamiento no solo a los que profesan el catolicismo, sino a todas las religiones y a los no creyentes también, a tomar una postura decisiva sobre la influencia de las nuevas tecnologías en nuestra vida. Al final, de eso se trata, buscar el consenso común, para poder desarrollar una vida en paz. Se busca pues, el Bien Común, contrario a lo que los grandes magnates y tecnócratas están haciendo que es poner primero su riqueza en detrimento de la pobre humanidad.
Tomar partido en la jugada
16. Frente a este panorama no queda más alternativa que empezar a tomar decisiones sobre lo que queremos hacer, la voz del pueblo debe de hacerse oír, aún cuando pareciera que le está gritando a una pared. Los pueblos enteros no pueden ser ultrajados si demuestran, de manera pacífica e inteligente, que son superiores a la opresión y saben, sobre todo, vivir dándole a la tecnología el lugar que siempre debió tener.
17. Después de todo, el texto papal se reduce a dos alternativas, Manal diría: «Oxidarse o Resistir» mientras que León XIV— más fiel a sus creencias— dice: «La Torre de Babel o la Nueva Jerusalén». Esta especie de analogía me parece increíble. Por un lado tenemos a la humanidad queriendo construir algo que es mayor que la propia humanidad, y que evidentemente buscará reemplazarla, generando individualismo y falta de pensamiento. Mientras que, por el lado de la salvación, tenemos la posibilidad de construir, de forma metafórica, una Nueva Jerusalén. En una visión más en criollo, una nueva vida en donde reine la pluralidad como base de una existencia justa, equitativa y llena de amor.
18. Babel es la representación de todo lo malo que nos ofrece este sistema cruel y sus agregados en la vida, mientras que la Jerusalén es el pase hacia una nueva vida, pero al igual que Nehemías tenemos que levantar esta nueva civilización entre todos, sabiendo que estamos habitados por múltiples diferencias y aún así convivir en paz. La Babel hecha de chips, plaquetas y mucha IA, no puede ser competencia ante una Jerusalén que se va edificando con positividad y mucha humanidad.
19. Otra mirada, puede ser la Babel como la representación del mal o el principio de un Apocalipsis que si no se detiene puede traernos graves consecuencias. Evidentemente un mundo dominado por las Inteligencias Artificiales, en donde no tendremos que hacer nada, parece apetecible— más cuando somos perezosos por naturaleza— pero la nueva Jerusalén promete más, porque está basada en la construcción del esfuerzo que culminará, dando como fruto una vida mucho más plena. Babel es, en síntesis, la esclavitud, mientras que la Nueva Jerusalén es el pináculo de la libertad.
LA GUERRA
Un mal imposible de extinguir
20. Lo que León XIV propone no es un conflicto armado, sino una guerra espiritual contra el avance de las máquinas en nuestras vidas, y es a su vez, una guerra ética y moral, donde nos habla sobre la importancia de elegir el camino correcto.
21. La guerra es un mal inextinguible, hasta parece incluso que año tras año se hace más y más fuerte, arrasando con todo, sin discriminar y sin piedad. La reflexión sobre este «monstruo grande», está dividida en dos partes: a)- La guerra ampliada dentro del campo virtual, generando una masificación de conflicto insuflando noticias falsas, creando desinformación, recortes editados con IA, más la implementación de las propias Inteligencias Artificiales en el armamento militar, potenciando así el poder destructivo. b)- La injusticia propia del guerra y la pérdida de interés por la vida inocente que parecen profesar los señores de la muerte, queriendo, de manera para nada agradable, justificar el conflicto con ideas ridículas.
22. No existe tal cosa como la guerra justificada (o guerra justa), la violencia es violencia independientemente de los motivos detrás de ella. Por eso León XIV promociona diferentes vías o alternativas para poder frenar cualquier conflicto bélico, a saber: desarmar las palabras, construir la paz en la justicia, asumir la mirada de las víctimas, cultivar el sano realismo y relanzar el diálogo y el multilateralismo.
23. En la parte en la que el Papa León XIV habla sobre el diálogo y el multilateralismo, aparece a la par una palabra importante: la negociación. Esta es pues la base o cimiento central de la idea de León XIV para restablecer el orden en la tierra (e intentar acabar con la guerra), ya que mediante el diálogo y la negociación se puede evitar que los conflictos entre naciones (independientemente de sus intereses) no escalen a mayores, reduciendo así el impacto de la guerra en la vida de las personas y en la naturaleza, ya que esta Casa común merece ser tratada con respeto y sumo cuidado.
24. «Magnifica Humanitas» termina con un famoso «call to action»— si lo trasladamos al término «marketinero»— estaríamos hablando de un final que plantea trasladar el diálogo más allá del propio texto y abrir un debate entre toda la sociedad sobre la IA y los problemas que plantea para este presente, porque lo que está en discusión es la actualidad de la humanidad.
25. León XIV nunca hizo vaticinios sobre lo que podría llegar a pasar, más bien está centrado en la idea del aquí y ahora. Un presente que se desarrolla con un andar bastante truculento y que a primera vista no pinta para nada bien. Por eso entonces esa necesidad de sacar el discurso a la calle, de trasladarlo a las iglesias, escuelas y hogares de todo el mundo, con el fin de despertar a una humanidad sumida en la más negra inconsciencia.






















































