sábado, 9 de mayo de 2026

LA TIRANÍA DE LOS LIKES

  EL ARTE Y LA CREACIÓN DE CONTENIDO EN ÉPOCAS DE ALGORITMOS


SEGUIR TENDENCIAS

 VS 

SER AUTÉNTICO



Por...MARK
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   La presión actual que sufre el creador de contenido se halla presente en la cuestión central de todo acto creativo ¿Por qué hace lo que hace? Ahora, con respecto a esa pregunta elemental, existen muchas visiones de por qué uno puede tirarse a la pileta de los medios digitales, buscando tal vez un hueco en el cual poder expresarnos como se nos de la gana. Pero ahora, en esta era del consumo masivo 一 donde el contenido ya no se ve como una pieza auténtica, sino más bien como una mercancía coleccionable, en la cual uno va acumulando horas y horas de información, que difícilmente luego podremos recordar 一 nos encontramos con el desafío de entender el porqué de cada cosa. Es decir, situar en un contexto los motivos que nos empujan a querer conectar con un público, mediante nuestra propia expresión individual.

   Las razones son diversas y hay tantas como personas en el mundo, sin embargo la cuestión central está en que ahora ya parece que el acto humano se perdió, estando obnubilados por el feedback, nos olvidamos de aquello que nos convierte en eso que queremos mostrar. Ya, a mi parecer, las interacciones humanas, como la expresión de las emociones y el disfrute de una obra sublime, se ven tristemente afectadas, pues muchos artistas asumen que si no se cumple con cierta meta de «me gusta» o visualizaciones, se puede dar a un proyecto por fracasado o poco suficiente.



   Aparece entonces aquí la cuestión más importante: ¿Qué tanto definen nuestros proyectos los likes y las estadísticas? A priori, parece que son una parte importante de la vida del creador, pero si me pongo a ver más de cerca, no son más que una estructura para definir de form medible lo que a ciertos grupos puede llegar a gustarle o no, pero entiendo también esa sensación de no haber llegado a ese público objetivo, y eso evidentemente nos obliga a caer en «la tiranía de los likes».

   Desde el surgimiento de las métricas y el estima exagerado hacia el «pulgar arriba», nos han ido empujado a redireccionar lo que hacemos, ya no con el fin de intentar ser mejores, sino de querer capturar esos likes perdidos, siguiendo como borregos las tendencias que nos son impuestas, pues no queremos estar afuera, y sin bien sabemos que las redes no son la vida, de alguna manera se nos termina yendo la vida en ellas.

   Podríamos decir que nunca tuvimos tanta libertad como artistas y creadores para poder hacer y mostrar lo que se nos antoje, pero parece que sin embargo seguimos atados a los gustos y los objetivos de un algoritmo que nunca estará contento, pues se encuentra en competencia absoluta, buscando satisfacer las demandas continuas de los usuarios que no pretenden hacer el esfuerzo de buscar algo nuevo, sino que prefieren seguir con el mismo refrito de videos y tendencias basura.

   Tenemos todo al alcance de la mano para ser innovadores, o en el mejor de los casos, ser auténticos con lo que hacemos, sin tener que copiar un modelo de éxito, que ya fue copiado por veinte personas más antes que nosotros, pero decidimos irnos por el camino del crear para el like y no para nosotros, de ver que le gusta a los demas y despues vemos si conforma o no al propio intérprete.



   Tener la mente creativa solo maquinando mil y un formas de generar interacciones o volverse viral, solo desgasta al creador de contenido, que ahora está preocupado porque algunos de sus videos o publicaciones no alcanzaron el nivel de visualizaciones esperados.

   Debemos retomar el gusto por lo artístico y auténtico, dejar de compararnos con los demás y tener la mente en nuestro presente, buscando ser en cada obra lo mejor posible, luego llegarán los likes, las visualizaciones y la viralidad. Lo importante de este camino no es lo que diga un algoritmo o lo que nos quiera vender un grupo de analíticas, lo que importa es el componente humano. Quizás tu obra no superó el millón de me gusta, pero tal vez le llegó al corazón a algún espectador y eso vale más que cualquier métrica.

   Como propósito principal el artista debe comprometerse a ser más humano, dejar de lado la frialdad tecnológica y recuperar su esencia, a fin de cuentas eso es el arte, conectar con nuestra humanidad, con nuestros sentimientos más puros.

   La tiranía de los likes es pasajera, el amor y la pasión por el trabajo en el campo de la creación y de la creatividad, es eterna, nos acompaña desde que nacemos y nos seguirá hasta el día que estemos muertos, mientras que la tendencias y los gustos de la gente son tan efímeros como un suspiro en el viento.


 
   Recuperar la originalidad no es tan difícil, se consigue mediante la expresión de uno mismo, siendo reales, mostrando nuestros fracasos y nuestras victorias. Si, lo entiendo, todos queremos enseñar el mejor dibujo o la canción que va a ser la nueva sensación del verano, pero a veces, entender que muchas veces ese dibujo no fue lo suficiente o que esa canción no la pegó, nos ayuda a internalizar que tal vez no importa si no fue un éxito, al menos logramos hacer algo que nadie más que nosotros puede hacer. El estilo, la técnica, la capacidad de ejecución y demás, son cosas tan personales, que no pueden estar regidas por ningún algoritmo y una parte importante de eso, se halla presente en nuestra individualidad.

   El arte logra su meta o el contenido impacta, cuando no se trata de forzar lo que se quiere mostrar, porque «es lo que vende», de lo contrario muchos grandes artistas, a lo largo de la historia, no hubieran logrado trascender hasta nuestros días, y lo han hecho tan solo por ser ellos mismos. Te entiendo, es muy caro el precio que hay que pagar por ser uno mismo, pero si al final no me puedo cambiar, no puedo dejar esto para pasar a ser otra cosa y creo, de forma contundente, que el arte nunca miente.

   Los algoritmos y las métricas ya tendrán su tiempo de caída, pero nosotros somos los que debemos levantarnos y enfrentar de forma positiva una realidad que pretende envolvernos en su nube de contenidos poco irrelevantes. Creo yo, que la originalidad o ese valor de ser uno mismo, está en la posibilidad de ofrecernos así como somos.


 
   Si las redes son (de forma metafórica) nuestra ventana al mundo, que mejor que ser auténticos, por más que todos quieran vivir en el hecho de copiar a otros y copiarse a sí mismos.

   Hoy, vale la pena jugársela por hacer algo arriesgado o poca veces visto, la comodidad fría de lo conocido nos aleja de lo que realmente somos, hay que dejar esa zona de confort, y afrontar la realidad artística desde un plano real, en cuanto a estilo y producción. Ahora, se valora más la cantidad, dejando de lado la calidad, lo cual no solamente implica que la obra debe verse estéticamente correcta, sino que va más allá de las proporciones o las teorías del color. La calidad artística se halla presente en esos detalles propios, en esas pequeñas expresiones, en esa búsqueda por crear una obra que se reinventa y se supera a sí misma.

   Por seguir el trend o hacer el challenge, dejamos de lado lo que nos gusta y lo que nos hace sentir bien, con tal de agradar a una audiencia/comunidad, para ver si así podemos sacar una tajada generosa de ese algoritmo tan manipulador.

   A la guerra contra las presiones y ansiedades que nos imponen los algoritmos y las redes, se la gana entonces con más originalidad, con más autenticidad y con un enfoque claro en nuestros sentimientos por sobre las expectativas del mundo digital.


 

¡GRACIAS POR LEER!

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martes, 5 de mayo de 2026

NO TENGO GANAS ¿Y QUÉ?

 RESISTIENDO A LA MODERNIDAD 


BREVE DESCARGO



Por...MARK
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   ¿Cómo descubrí que no tenía ganas de hacer nada? Creo, para empezar, que la pregunta está mal formulada o tal vez (y solo tal vez) debería ser diferente, más bien tendría que preguntar ¿Por qué tengo que hacer algo? Esa creo que es la manera correcta de empezar a entender las falencias de la productividad moderna.

   Vamos corriendo en la rueda del hamster, persiguiendo objetivos vacíos, metas que nunca alcanzaremos del todo y sueños que se cumplen a la mitad, pero pese a todo ahí seguimos, empecinados en aceptar que estamos cansados, negados a la idea de detenernos un momento a tomar aire, a reposar el cuerpo. 

  Hemos hecho del descanso un lujo que solo los vagos o los millonarios pueden darse ¡Cuántas mentiras fuimos construyendo con el paso del tiempo! Creamos un barrera protectora, cuasi indestructible, que blinda al trabajo y lo hace inalcanzable a las críticas y a su vez, todo aquel que ose al menos elevar el tono y discutirlo, será visto como un hereje, que solo dice incoherencias.

    Parece que el trabajo es algo intocable, y lo veo ahora en la Nación Argentina, en la que después del ascenso de la derecha por parte del liberal Javier Milei, se ha elevado el espíritu del trabajo a un carácter de semi dios, y quien niegue el poder sobrehumano del trabajo, es un «comunista» o un «zurdo socialista». Parece que existe en este siglo XXI, seres que imposibilitan el aspecto crítico de la mente humana, y nos quieren prohibir criticar al trabajo, siendo también una parte de la vida que evidentemente no está libre de cualquier comentario negativo o positivo.

     Todo es materia criticable, nada está fuera de esa ley, y el trabajo merece las mismas críticas que la religión o la política. 


   Pero volviendo al punto, no hacer nada es una señal de resistencia, y manifestar la idea de no tener ganas, es también un acto de desobediencia a las normas positivistas de la sociedad actual, donde uno tiene que tener ganas y poder con todo, aunque ese «todo» nos supere.

    Si no frenamos los niveles de productividad, terminaremos bajo el yugo del estrés y el burnout, teniendo que retirarnos al estúpido homeoffice o tomándonos períodos de distanciamiento de las actividades laborales, algo que es positivo, pero no sé hasta que punto las empresas estarán dispuestas a aceptar eso, ellas solo quieren esclavos funcionales, que estén dispuestos a todo, ya sea estando enfermos o no. 

     Las crisis económicas, la falta de trabajo (como la que vive Argentina) generan dos cosas que son observables a simple vista, por un lado la preocupación del futuro en cuanto al crecimiento económico y un presente en el que el dinero nunca parece suficiente y por otro lado, la falta de trabajo genera en una población joven un sentimiento de culpa por no poder acceder a un empleo formal que les permita desarrollarse en los aspectos más importantes, como el acceso a una obra social o en lo más común, una independencia económica de sus padres.

    Pero sin lugar a dudas los que más sufren son las generaciones más jóvenes, pues se perciben como verdaderos marginados, al ver como lo único que tienen en oferta son auténticos trabajos de mierda, donde serán exprimidos por un mísero sueldo, ganado tras aguantar explotación laboral y maltratos por parte del o los superiores.

   Los trabajos de mierda, son una constante en las épocas de crisis, si bien permiten ganar experiencia y un vistazo a lo que es trabajar, no benefician en nada a la salud mental ni al autoestima de las personas. Pero no dejan de ser un salvataje para aquellos que quieren salir del paso.

    Por otro lado, la idea de emprender está cada vez más idealizada, brindando una ilusión de que te vas a hacer millonario, cuando no es así, y en la mayoría de los casos, los emprendimientos ni siquiera progresan. 

    Para poder ver un potencial de crecimiento en el camino de la emprendeduría, se necesita una visión que vaya más allá del hecho de hacerse rico, es decir: una mirada que esté centrada en el aquí y ahora, viendo al dinero como una consecuencia y no como un objetivo.




   Analizando todo con más profundidad, podemos notar una presión invisible sobre los hombros de aquellos que deciden patear en contra del sistema. Presión que los lleva a explotar, porque parece imposible querer jugar un rol que esté por fuera de todo lo que nos rodea. Querer salirse de la vida moderna trae como consecuencia la exclusión social o las miradas juzgadoras de quienes no entienden la postura.

   De ahí que, no hacer nada, es una forma de resistencia que solo aquel que lleva esa bandera entiende y entenderá.

   Está bien no tener ganas, está bien no querer hacer algo, por lo que no importa lo que los otros piensen, sino que es más importante lo que nosotros sentimos.

¡GRACIAS POR LEER!







viernes, 1 de mayo de 2026

VIVE L'AMOUR

🦋UN POEMA ESPECIAL🦋 


¡BRINDEMOS POR EL AMOR!


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🦋_ BREVE PRÓLOGO_🦋 
Por...MARK

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   El amor es uno de los sentimientos más fuertes, puede, si quiere, transformar el mundo o cambiar la vida de aquellos que alguna vez se han abrazado a la desesperanza.
 
   Por eso siempre estaré a favor de los poemas de amor, por eso siempre celebraré al amor como esa posibilidad infinita de poder redescubrir lo que nos compone, lo que nos hace sentir como auténticos seres humanos. 
   
   Quién ama sabe muy bien a lo que se expone, además de entender con demasiada exactitud, que es lo que está experimentando. Sin embargo, no son sólo historias de desengaño ni de fracasos las que componen la poesía de la vida, a veces la mejor historia se escribe en los momentos más álgidos de cualquier relación. Es en esas mieles del destino, donde uno se entrega al fuego pasional del amor de pareja, cuando uno puede escribir sobre lo que siente, lo que vive y lo que piensa.
   
   En el desamor se escribe tan sólo desde el rencor, desde el abandono, pero cuando se está en el centro de la experiencia, allí todo se tiñe de vívidos colores, que nos pintan mariposas en la panza.
 
   Todo esto y más, tiene el siguiente poema que llega a mí por una persona especial, quién bajo su pedido publico esto aquí, puesto que es una gran amigx que ha colaborado muchas veces en el blog [planto aquí la bandera del misterio].

   El poema que a continuación se presentará ante ustedes, se muestra como una obra íntegra y de gran valor, no solo por su mensaje, sino por la calidad de su narrativa. Espero sinceramente que ustedes también puedan disfrutarlo. 

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🦋_ INTRODUCCIÓN_🦋
Por...LEAH
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   Este escrito nació desde un sentimiento tan puro de una mujer quien entrega todo sin dudar cuando ama a alguien, jamás he conocido a una persona que ame con tanta intensidad como ella, y estas bellas palabras van dedicadas a una persona que está sanando algo que no rompió.

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🦋_ EL POEMA _🦋

(Anónimo)

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TU EXISTENCIA EN MÍ


   Mi amor:

   Quiero que nuestro amor sea sempiterno, infinito, perpetuo, inmortal y constante, porque me haces sentir tanto con solo existir. Y aunque pudiera, no quiero vivir sin ti.

   Eres la lumbre que entibia mis inviernos y la brisa mansa que sosiega mis desvelos. En tu presencia, todo deviene claridad, como si el universo conspirara en dulces sinfonías para envolvernos.

   Me habitas con una delicadeza insondable, como un eco perpetuo que reverbera en cada rincón de mi ser, y en esa íntima resonancia encuentro abrigo.

   Tu mirada posee una fulguración serena que desarma mis sombras, y tu voz, tenue y cadenciosa, es bálsamo que cicatriza mis grietas. Hay en ti una ternura prístina, casi etérea, que me redime y me eleva por encima de mis propias dudas.

   Si alguna vez flaqueo, es tu recuerdo el que me restituye, el que me devuelve a la calma. Porque amarte es mi asilo y mi designio, una verdad diáfana e irrevocable.

   Y en esta devoción que me desborda, comprendo que mi existencia, sin ti, sería apenas un suspiro yerto en la vastedad del silencio.

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¡GRACIAS POR LEER!

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