martes, 10 de marzo de 2026

NEO NÔUS- CAPÍTULO 1

 



  Mira las estrellas y allí encontrarás la verdad. Cuando alces la vista al cielo, comprenderás lo insignificante que somos, entenderás entonces que una estrella no vale más que un humano, y que un planeta cualquiera es igual de importante que el nuestro. Nada está librado al azar, todas las cosas tienen un motivo, una causa, un fin, un propósito para el que fueron creadas. Desde el peso, el tamaño, el movimiento y el color, hasta cualquier otro minúsculo detalle, están hechos a conciencia, pues de alguna manera, la naturaleza, para que pueda funcionar como debe ser, necesita evidentemente de un orden que haga poner a cada cosa en su lugar.

   De hecho vos mismo fuiste creado justamente como tenías que ser. Todo lo que hay en vos, está en su justa medida para que pueda funcionar de manera armónica con las leyes de la naturaleza, de lo contrario el desequilibrio imposibilitaría la vida. Tu peso, tu altura, tu capacidad de razonamiento, todo eso está calculado en la balanza de la vida, que rige las leyes naturales y sobrenaturales. 

   Hasta lo que no tiene explicación, tiene también un cierto cuerpo, un cierto peso, y un propósito vital por el cual necesita formar parte de éste Todo, para poder vivir. Los grandes misterios, lo oculto y hasta lo místico, necesitan de la interacción plena con la vida, pues gracias a ella y su energía, logra subsistir. Por eso, todo siempre lleva al principio de la causa, si un elemento estuviera fuera de lugar, el universo, lo natural, lo humano y lo sobrenatural funcionarían con evidentes fallas.

   Pero, como toda cosa que existe, que sea perfecta en esencia, no significa que no pueda equivocarse, pues la naturaleza de la vida implica evidentemente cierto porcentaje de error. El acierto y el fallo, son una parte importante de la vida y son las dos caras de esta misma moneda, lo importante entonces, es convivir con esa hermosa posibilidad de que todo puede ser encauzado hacia un logro o un fracaso.

   Si en lo perfecto no existiera la posibilidad de la imperfección, la vida misma sería absurda y sería injusto que se llamara vida, ya que la vida per se no es otra cosa más que la interpretación de la realidad, y por lo tanto esa interpretación, implica de forma directa, la experimentación de la risa y el llanto.

   Si todo fuera como en un sueño idílico, nos olvidaríamos por completo de que los errores son también un parte importante para absorber aprendizaje. De lo lindo se aprende del placer de estar vivo, de las penas se aprende a estar vivo.

   La existencia trae implícita el dolor, no se puede pretender meter la mano en el fuego y no quemarse. Por eso vivir tiene una carga muchas veces negativa, porque es el empuje para entender la vida. 

  A la vista de los mortales, fracasar [en cualquier ámbito] o perder, es un sinónimo de debilidad, pero en realidad es una muestra clara de que el Universo o cualquier fuerza ulterior a la humanidad, está pretendiendo que aprendas algo o que intentes procesar lo que estás viviendo.

   El gran mal de esta nueva manera de vivir, es el hecho de estar continuamente en ese estado de piloto automático, haciendo tan sólo por la propia inercia que crea la masa social. Esa expresión de vida que llamamos «piloto automático», no es otra cosa más que la incapacidad de observar de manera crítica las actividades que estamos desarrollando. Hacer por hacer, sin detenerse a razonar lo que se está haciendo, es una acción altamente negativa.

   El no detenerse siquiera a intentar entender las características de aquellos que tenemos que ejecutar, nos puede poner en una situación ampliamente desfavorable, porque de alguna manera, nos convertiremos en esclavos de alguna especie de organización espiritualmente dañina, que solo quiere drenar nuestra fuerza de voluntad, a cambio de prolongadas horas de no-pensamiento y de evasión de los sentires más profundos.

    Hoy dejamos de lado el alma, que es el motor de la energía vital, es decir: soplo de vida que guía de manera magnífica las pasiones más sublimes [escritura, música, pintura, etc.]. En lugar del alma, solo nos queda un hueco vacío que solo puede ser llenado por el vacío que nos trae una sociedad vacía. Espero que se entienda que: el vacío que se llena con vacío, definitivamente no se llena, más bien nos da esa sensación de saciedad, pero es una forma de autoengaño, nada más que un placer pasajero y sin ningún efecto positivo en nuestras vidas.


   La sociedad de las distracciones es así, no perdona nada. No hay edad que no esté enganchada a esa rueda maligna que hace que salir de ella sea algo completamente imposible. Aunque me atrevería a decir que es casi imposible, porque la única solución ante esta problemática, es la fuerza de voluntad que nace de la razón y esta a su vez debe ser acompañada por la fuerza del alma, para buscar el espacio que permita la autonomía del ser lejos de las distracciones mundanas. Los esclavos tecnológicos serán libres, el día que logren emanciparse de todos los aparatos, y sólo así serán libres al fin.

   La vida moderna implica siempre una evasión de la realidad. Se cree—y este es un error gravísimo— que a más conectividad, más acercamiento con la realidad contingente que nos rodea, pero siendo sinceros, lo que vemos es una contínua separación entre el hombre y su realidad, porque no le interesa entenderla, más bien prefiere el entretenimiento decadente en vez de algo que haga alinear su línea de acción, y le permita evolucionar en mente, cuerpo y espíritu. La consecuencia de ignorar la relación humana con la realidad, es devastadora, se llega entonces a la ignorancia, el mal de todos los males.

   Caer en la ignorancia es ignorar la experiencia (valga la redundancia), es querer olvidar el costado trascendental del ser humano.


   No hay que olvidarse que cada persona es la experiencia de otra y la otra la experiencia de otra y así. Tú eres mi experiencia en mí y yo soy tu experiencia en tí. La sabiduría verdadera es necesariamente compartida, nace de un Uno para un Todo, y es ese «Todo» quien luego deberá diseminarla más allá de sus propios confines, pues así funciona por ejemplo, la educación: parte obligadamente de un Uno [profesor, maestro] hacia un todo [alumnado], luego será responsabilidad de ese Todo, darle la debida continuidad a ese conocimiento para que no pierda valor y puedan cosechar los frutos dulces del saber, alimento vital para el alma-mente. Ahora, si no se trabaja con la suficiente diligencia para que el conocimiento prospere y en cambio se deja perecer los frutos, se recae ahí en la ignorancia, trampa para los que deciden enredarse en su propia miseria.

   Ahora es tu deber analizar lo que te he narrado, deberás procesar de manera activa los conocimientos, sin la intención de estar obligado a ello. Hay que recordar siempre que el saber es un camino que cada uno de nosotros debe elegir sin sentir presión, porque de lo contrario, si nos sentimos obligados a caminar por él cuando nos vence el desgano, veremos entonces que estamos ante un trabajo inútil. Es como dice el dicho: «no puedes pedirle peras a un olmo», de la misma manera no debes pretender conocimiento cuando realmente sientes que no es lo tuyo.

   Lo mejor que puedes hacer es darte un tiempo para analizar tus ideas, poner en orden tus pensamientos, y una vez que todo en tí se vuelva armonía, ahí podrás saborear las mieles del saber. 

  Que así sea dicho y que así sea la voluntad.





jueves, 5 de marzo de 2026

UNA CAUSA PERDIDA: LA IDENTIDAD FRAGMENTADA DE UNA GENERACIÓN PERDIDA

 SOBRE LA FALTA DE ORIGINALIDAD Y LA «REBELDÍA» DE ESTA GENERACIÓN 


UNA MIRADA SINCERA AL RETROCESO SOCIAL


Por...MARK
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ANTES DE EMPEZAR 

   La población joven siempre tuvo una característica en particular, la de ser rebelde. Generalmente se asocia a la juventud con un carácter salvaje en el que, más allá de las consecuencias, se desafía toda ley.

   La juventud, es por definición, transgresora, y es a base de esa tozudez, donde nace la esencia media revolucionaria de una masa joven que va contra todo y todos. Es ahí, al calor de los procesos hormonales y la revolución de ideas, donde se formará la personalidad y el carácter, dando paso a los adultos del futuro.

   ¿Pero qué pasa cuando no hay personalidad? Efectivamente no puede haber carácter, ni mucho menos un desarrollo claro de la identidad. Y de eso hablaremos hoy, analizando diferentes puntos que he ido observando, en el que trataremos de entender aspectos como la propia moda, hasta los comportamientos más excéntricos y violentos.



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I

JUVENTUD Y REBELDÍA DE CARTÓN 


1- Si hay que darle un premio a esta generación, es la de ser la generación menos original que existe hasta el momento. Me tocó toparme con una manada de borregos, esclavos del más puro hedonismo, que son una representación clara de la «copia de la copia».

2- Es decir: el mismo corte de pelo, la misma forma de vestir, con los mismos colores y prácticamente las mismas prendas. Evidentemente, ahí hay de base un problema, que encuentra su raíz en la falta de identidad, producto del lavaje cerebral que se encargan de hacer las nuevas tendencias en redes y culturales también [música, cine, series].

3- Ahora se felicita más a aquel que de alguna manera es igual al resto y no se la juega ni un poco en buscar tal vez lo diferente. Entiendo también que la idea de asumir la responsabilidad de «ser diferente», puede acarrear problemas a nivel social que se terminan sumando a una crisis personal de la identidad.

4- Hemos crecido con la idea de ser la pieza perfecta que encaje en todos los rompecabezas, y no es así. Si intentamos cuadrar con cada grupo que existe, evidentemente caeremos en el error de perpetuar el síndrome de: «la copia de la copia».



5- Pero no hemos de olvidar que, los grandes cambios y las grandes revoluciones sociales [para bien o para mal] las han dado los «loquitos», los inadaptados, esos bichos raros que la sociedad, con cierto prurito [no se porque], de alguna manera ha decidido rechazarlos. Pero después, cuando estos «raros» hacen algo de provecho para la humanidad, ahora sí son celebrados y abrazados como un igual.

6- Tampoco hay que olvidarse del incremento desmedido de la violencia, y cómo esta generación de jóvenes son los principales perpetradores de ese virus que es la violencia. Se supone, como dijo una vez José Ingenieros [y voy a parafrasearlo un poco], que nosotros «los jóvenes seríamos la levadura moral de los pueblos», pero en vez de eso, veo futuros arruinados por los placeres más dañinos.

7- Pero la violencia es lo más preocupante. Nosotros, que tendríamos que ser fábricas de sueños, terminamos representando el lado más sucio de lo humano. Considero que todavía nada está perdido, aún a esta altura del partido nuestra generación puede cambiar, aun puede encaminarse más o menos hacia algo mejor.

8- La violencia de las generaciones pasadas, dejémosla en el pasado, evidentemente ellos ya tienen el pensamiento retrógrado metido en sus mentes. Pero nosotros ¿A qué o a quién estamos esperando?



9- Tenemos que tener en claro que aquí no hay héroes salvadores, ni soluciones mágicas. El cambio es exclusivamente nuestro. Las medidas para la mejora en la convivencia social, deben surgir por parte de esta nueva generación.

10- Ahora, si me lo permiten, quiero volver a tocar un poco el tema de la falta de originalidad. Es evidente que no comprenden la importancia que tiene la idea de ser uno mismo. Son pues, personas que ignoran por completo los llamados de su esencia o en el peor de los casos, con tal de seguir el ritmo monótono de la sociedad, deciden por motus propio, silenciar la esencia [lo cuál es gravísimo, y no hace falta que lo diga].

11- Degradar la esencia es un hecho que puede tener toda la calificación de aberrante, es como querer matar esa versión nuestra que pide a gritos querer salir. De alguna manera, estamos generando un ambiente que no es agradable para nuestra naturaleza, y eso se refleja en el exterior.

12- Descuidar lo interno irremediablemente repercute en lo externo, es evidente que la persona que degenera su «chispa» expresará ante los demás comportamientos que no son acordes a aquello que realmente lo conforma. De ahí, que la persona adopte posturas como la de tomar alcohol o incurrir en acciones violentas, que no le aportan nada a su vida, ni al resto.



13- Perder la originalidad [la sustancia que nos hace diferentes en nuestra singularidad] no debería ser tomada con tanta ligereza. Tenemos que evitar que las influencias de las redes sociales y del mundo digital, terminen por moldear lo que somos. Ante todo, es importante la autoexploración y hacer el viaje de la introspección, para evitar que el exterior logre alterar nuestro interior.

14- En lo interno se halla presente nuestro costado sensible, nuestras más altas pasiones. Nuestra misión principal es la de evitar que estos males, echen a perder todo lo bueno que hay adentro nuestro.

15- Si perdemos lo sensible o las pasiones, entonces sucumbiremos ante el desgarrador accionar de la violencia. Y rendirnos ante la violencia es perder humanidad, es caer en el costado salvaje y no en la idea de «ser un humano civilizado» [si es que hoy en día existe alguno]. 

16- Y acá volvemos al principio, parece imposible salirse de ese círculo que nos conduce a la pérdida de identidad y a la violencia, aunque a mí parecer, creo que sí existe la posibilidad de romperlo, para entrar en un ciclo más positivo, pero lo importante es querer hacerlo.



17- Si no se tiene la intención de cambiar entonces la cosa se pone más difícil y nadie quiere transitar por un camino cuesta arriba y pedregoso. Lo importante del cambio es que cuanto antes mejor. Y más allá de la disposición a este cambio, debe existir también la seguridad de mantenerlo.

18- Sé que es una responsabilidad muy grande, pero creo [y tan sólo creo] que estamos a la altura de semejante empresa. Espero no equivocarme.


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II

LOS THERIANS Y LA DESGRACIA DE SER HUMANO

1-Los Therians, esa nueva moda surgida de los confines de la internet, en la que se trata de evitar a toda costa, el valor natural que trae consigo el acto de Ser Humano. 

2- Es fácil argumentar contra ellos, evidentemente es un hecho biológico, metafísico, físico y psicológico, que no pueden ser y comportarse como verdaderos animales, de la misma manera en la que un perro no puede, si aún así lo quisiera, parecerse a nosotros.

3- Considero importante entender los antecedentes históricos de este movimiento, aunque distan mucho de la idea que hoy vemos aplicar en estos humanos con comportamientos [ridículos] de animales. 

4- Si vamos para atrás, nos encontramos con la Licantropía [hombres lobo] y por supuesto la Theriantropía [asumir la forma de un animal]. Más atrás en el tiempo, tenemos por ejemplo a los Nahuales, entre otras leyendas. Con esto quiero decir que existe una conexión espiritual con los animales, siendo ellos un elemento importante en la naturaleza. Sin embargo, estás tres características, a saber: Licantropía, Theriantropía y Nahualismo, comparten un carácter de mito y espiritualidad, y la conexión con algún animal en particular.

5- Sin embargo, la nueva moda Therian, cae por su propio peso, pues no es más que el rejunte de personas que juegan a interpretar el rol de un animal y ya. Es decir, se quita de enmedio, la conexión espiritual con el animal, para pasar a ser un simple acto humillante, que no hace más que generar vergüenza ajena en los ojos de los espectadores ajenos a toda esa cultura [y en especial a los de generaciones anteriores a la nuestra].



6- Creo que el problema que hay de base con los Therians, tiene que ver con lo que nombré en la parte primera, es decir: una profunda falta de identidad. Cuando se crea esta grieta en el alma de quienes no han tenido aún la posibilidad de desarrollar de maneras consciente quienes son, pueden incurrir entonces en este tipo de conductas, que para un ojo crítico como el mío, no es más que una práctica triste y un grito desesperado, para intentar encajar, por una vez en la vida, en algo que los haga sentir especiales.

7- Por más máscaras, colas, guantes en forma de patas de animales o quadrobics que hagan, no dejarán nunca de ser, pensar y actuar como un humano. Ignorar la humanidad que hay en nosotros, evidentemente no generará más que un daño a nivel psíquico, en el que, al negarse a sí mismos como son, terminarán odiándose a sí mismos, dado como resultado un círculo infinito de miseria, porque evidentemente nunca van a desprenderse de la humanidad. Les guste o no, serán humanos de aquí hasta la eternidad.

8- La falta de identidad es un problema muy grave y que debe ser tratado con toda la seriedad que se merece, porque no nos estamos dando cuenta que la exposición permanente de nuestros cerebros a las redes, moldea, en cierta medida, lo que somos. Hay que prestarle demasiada atención a lo que esta generación está consumiendo, para identificar así, cualquier error de conducta, que degrade la esencia natural.

9- No podemos arriesgar nuestra identidad, por el simple hecho de seguir una moda. Quizás ahora no me entiendan o parezca un anciano que se queja por todo, pero cuando se llegue a comprender que el valor de ser uno mismo es lo mejor que podemos tener, nos daremos cuenta que al final el verdadero camino era demostrarle al mundo que, a pesar de estar roto y podrido, puedo seguir adelante, porque sé quién soy en realidad.



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domingo, 1 de marzo de 2026

LAS CINCO VISIONES DEL MONJE

 PRESAGIOS PARA ESTA NUEVA HUMANIDAD 


MÁS QUE SOLO UN TEXTO MISTERIOSO 


Por...MARK
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INTRODUCCIÓN 

   Lo siguiente que van a leer no se como describirlo, me llegó de casualidad, y yo tampoco no supe como tomarlo. Son al parecer unas cinco visiones que tuvo una especie de monje antiguo, en las que experimentó las más altas revelaciones.

   Me pareció interesante publicarlas en este blog, ya que es un sitio que se dedica a la reflexión profunda y a la búsqueda exhaustiva del conocimiento.

    Todo esto tiene como propósito alimentar el alma y alentar a las personas a que empiecen con el ejercicio interno que exige el autoconocimiento.

    Siempre trataré de compartir aquí, todo lo que tenga relación con el mejoramiento del alma. En éstas épocas oscuras es de necesidad vital buscar siempre la luz, independientemente del estado en el que nos encontremos.

    Ahora bien, usted puede tomar esto como una especie de falsificación, es decir una obra enteramente de ficción o encontrar las sutilezas del alma que nos pueden conducir a ser mejores seres humanos.

    De aquí en adelante, todo depende de usted. Yo no puedo hacer más nada, necesitamos que la humanidad sola se de cuenta que está andando los caminos inducidos por el Maligno y es necesario que empiece a enderezar el rumbo o de lo contrario, todo lo que conocemos como vida, habrá desaparecido.

   Fuimos puestos en esta bola terrosa con el fin último de asegurar su protección y supervivencia, como así también garantizarle una vida sana a las plantas y a los animales ¿Qué estamos haciendo mal entonces? Nos estamos fijando en nuestro egoísmo y dejamos en segundo o tercer plano lo más importante. Ese pensamiento es algo que evidentemente hay que corregir.


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DESARROLLO

 
I
LA SABIDURÍA

   Me vi envuelto en ese sueño raro, que me trasladó al mundo onírico del universo inmaterial, que sostiene a cada uno de los espíritus que rigen la Vida en la Tierra. Vi, con mis ojos translúcidos, la Divinidad que habita en este planeta y que es semilla en cada uno de sus hijos humanos. 

  Me descubrí en ese sueño, rodeado de gente que nunca había visto, pero que por alguna extraña razón sentía en mi anterior que los conocía. Sus miradas producían un calor en mi piel vaporosa, sentía que hervía con una temperatura superior a la que uno puede soportar.

   Entonces me desintegré, me volví molécula, me convertí en un átomo. Pude vibrar y experimentar mi realidad a un nivel superior, pues no sentía la energía, yo era la energía.

   Por lo visto me dividía y subdividía, logrando así integrar en mí cada pizca de conocimiento. Podía entenderlo todo, ver el Universo, saborearlo, olerlo, tocarlo, sentir la textura eterna de ese vacío que lo consume todo en su negrura imperecedera.

   Después me volví a unir, fue como un segundo nacimiento. Cuando desperté, supe en mi interior que hoy sabía más que ayer.



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II
AMOR PROPIO

  Tiempo después, en una noche de tormenta huracanada, volví a tener otra experiencia tan vívida como la del sueño anterior. Me encontraba yo en una habitación completamente blanca, de ella colgaban una serie de doce cuadros y en cada uno de ellos se hallaban ciertos símbolos que yo asumí, me indicarían algo. Me puse a pensar y en definitiva esa era la solución. Cada uno de los cuadros funcionaban como piezas de un rompecabezas.

  Los descolgué a todos, teniendo mucho cuidado de no romper nada, y a base de prueba y error, armé la figura. Que no era más que una estrella de David que contenía en su interior la esencia del Espíritu Divino [el nombre prohibido del Supremo]. Armar todo me llevó un total de seis días, aunque el tiempo en esa habitación era distinto al tiempo de cuando uno está despierto en la realidad.

   Después de que colgué las piezas—o los cuadros— en orden, una puerta al fondo se abrió, revelando ante mí, una negrura tan intensa que no pude evitar sentir algo de miedo. Entonces, una voz en mi cabeza me dijo: «Todos los caminos que conducen al saber, al principio son negros ¡Ve y anda, que tú eres la luz!».

   Entonces fui y la puerta atrás mío se cerró, y justo en ese instante se encendió la luz en ese nuevo lugar, y me encontré parado en una habitación completamente roja. Allí no había nada aparente, más que una serie de libros tirados, comprendí que tenía que ir hacia ellos, y cuando los tomé, estos libros estaban escritos con recuerdos de mis memorias, pero eran aquellos recuerdos que cualquier persona querría evitar. Allí estaban apuntadas mis vergüenzas, mis defectos, mis problemas, los momentos de ira, todas las mentiras que dije, las veces que me enojé sin razón.

   Me quedé estupefacto, pero sabía que algo tenía que hacer, las leí, y releí una y mil veces, hasta que de tanto internalizarlas y aceptarlas como parte de mí, un peso inmenso me abandonó y la paz reinó en mi corazón. Vi como los párrafos escritos en las hojas se empezaban a borrar y los libros se desvanecían. 

  Cuando quise darme cuenta, me encontraba otra vez en la oscuridad y a allá, a unos tres metros de mí, se abrió otra puerta, ahora de ella resplandecía una luz dorada e intensa. Nuevamente la voz en mi mente habló: «No te negarás nunca, te debes ver como lo que eres, nada incorrecto sale ni saldrá de tí, mientras sepas quién habita en tu interior».

   Fui a la otra puerta y la atravesé. Automáticamente la habitación anterior desapareció. Me encontré entonces en una pieza exquisitamente adornada, era como una gran sala de estar, pero con varios libros colocados en sus estantes, mientras dos sillones de tela azul descansaban frente a una estufa hogar encendida. El crepitar del fuego me relajaba.

   Me senté en uno de los sillones, era extremadamente cómodo, de pronto un sueño profundo me invadió y otra vez la voz que me decía: «Duerme querido alumno, el viaje recién está comenzando y debes tener las fuerzas necesarias para afrontar los próximos desafíos». 

    Después de que aquella voz terminó de hablar, me dormí. Sentía como el sillón levitaba, a la vez que ascendía no sé hacia donde, pero sentía que flotaba hacia alguna dirección.

   Finalmente, con los primeros rayos del sol me desperté. Esa mañana, ya sin tormentas a la vista, al mirar mi reflejo en las aguas cristalinas de un río cercano, ya no me recriminé el porqué de mis penurias, más bien me vi y me amé como lo que era.


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III
LA VERDADERA CONFIANZA 

  Cierta noche negra de invierno gélido, tuve otra visión. Me hallaba yo en medio de una selva, completamente rodeado de una vegetación densa, y un sol abrasador que castigaba mi cuerpo sin ningún tipo de piedad. Estaba perdido, no podía hallar salida alguna de ese laberinto verdadero, además no sabía cómo había llegado hasta ahí.

   Pero finalmente, después de meditarlo unos minutos—que parecieron horas— avancé. Me daba la sensación que la vegetación cada vez se cernía sobre mí y tuve miedo de que me tapara por completo y muriera asfixiado. Gracias al Supremo, eso no sucedió, pero si pasó algo más grave. 

   Tal vez llevaba caminando un par de días, cuando al apoyarme frente a un árbol para poder descansar el cuerpo, una vil serpiente hija de Satán, mordió de manera vehemente mi brazo derecho. El dolor fue instantáneo al igual que la fiebre. Giré y vi a ese reptil inmundo, convertirse en una especie de humano ofídico, que salió corriendo hacia la espesura, no sin antes dejarme una sonrisa de burlona victoria.

    En ese momento creí que iba a fallecer. La sensación de muerte era completamente desesperante. Probé aplicándome algún ungüento que sabía hacer con ciertas hojas silvestres, pero con un poder curativo sin igual. Para más mala suerte, no surtieron efecto.

   Cuando creía que ya iba a desfallecer, aparecieron delante mí dos figuras misteriosas. Una era enteramente luminosa y de color blanco, la otra era de una luminosidad opaca y de color negro. La presencia blanca aseguró ser mi amigo, y la presencia negra dijo ser mi enemigo, después ambas afirmaron que eran capaces de curarme, pero solamente debía confiar en uno de ellos.

   Mire hacia el cielo despejado e imploré por ayuda, necesitaba sí o sí una solución a este problema, sino terminaría muerto. Les pregunté a las dos figuras que me mostraran cuáles eran las soluciones para mí problema y la verdad que las dos me parecieron suficientes para tratar este asunto. Me puse a meditarlo, hasta que de la nada, un fallo repentino en la luz de la figura blanca me hizo dudar. Era igual al titilar de una llama que quiere apagarse. Me levanté y me puse frente a frente con la figura, su luz parecía apagarse, me dio la impresión de que era falsa. Con mi brazo izquierdo libre, la golpeé y noté como se resquebrajaba una especie de cristal, entonces cuando se hubo roto por completo, ese ser mitad serpiente y mitad humano, apareció ¡Estaba usando un disfraz! 

   En ese momento se puso de rodillas implorando que no le hiciera nada, pero fue la justicia Divina la que lo llevó a la rastra hasta las profundidades de la tierra.

   Confíe entonces que la figura negra era la verdadera presencia de quien me iba a salvar. Le extendí mí brazo y con un solo roce de su mano ya estaba curado, la fiebre se había disipado.

    La presencia negra entonces empezó a transmutar en una luz intensa y brillante. Habló una voz que me dijo: «Has obrado bien».

    Aquella luz me condujo al final de la selva, y cuando quise despedirme, me desperté. Esa mañana comprendí cuáles eran las verdaderas personas en las cuales debía confiar.


*

IV
APRENDER A ESCUCHARSE

   Una noche de primavera, caí entregado al sueño y obtuve así la cuarta visión. Me encontraba yo ahora en un desierto muy caluroso, con un sol que ardía y unas noches que eran frías. No sabía a dónde ir, ni que hacer, por lo que caminaba casi siempre sin sentido, a tal punto que parecía que andaba en círculos.

  Cierto momento se me presentó una figura de un monje, al parecer antiguo, lo digo por su aspecto y la presencia que tenía. Me preguntó si estaba perdido y le dije que sí, entonces me dijo: «Siga la ruta que lleva a su corazón, esos son los verdaderos caminos».

   Me quedé sentado en medio de la arena caliente, pensando en aquello. En eso vino otro sabio, y vio mi cara de consternado, le pregunté sobre lo que me dijo el monje y la postura que debía tomar. Entonces este sabio me dijo: «El corazón sabe cuáles son las respuestas, lo importante es mirar. Aprenda a mirar mi amigo y llegará, más temprano que tarde, a la respuesta». Y así sin más se marchó. 

   Cuando se hizo de día seguí caminando, estaba más perdido de lo que me encontraba antes. Calculé que llevaría unos diez días andando. En eso encontré una especie de casona semidestruida, entré en ella y encontré al tercer sabio, estaba en posición de loto, con los ojos cerrados [después descubrí que era ciego]. Apenas me puse frente a él, me dijo: «No puedes escuchar tú corazón y estás perdido» ¿Cómo lo supo? No lo sé. «Sería muy fácil para mí darte una salida, pero estaría perjudicando tu proceso. Te has acostumbrado tanto a la comodidad del mundo material que ya no puedes escucharte». Estiró su mano y me dio un hoja de papiro antiguo. «Esto es un mapa—me dijo— cuando sepas escuchar a tu interior, te llevará hacia el camino correcto». 

   Le agradecí el gesto y salí de allí, ya lejos de aquel lugar abrí el rollo antiguo pero para mí sorpresa estaba vacío, no existía ninguna ruta, ni ninguna señalización. Al principio pensé en tirarlo, pero una voz en mi cabeza me dijo: «Ya es hora de bajar a los caminos del alma, recupera la quietud. Es ahora o nunca».

  Cuando la voz se extinguió, caí preso de un sopor tan intenso que ahí mismo me dormí. Entonces vi desde las alturas el desierto, y de pronto apareció la salida de aquel lugar. 

  Cuando me desperté tomé el mapa, y allí aparecieron, como por arte de magia, todas las rutas que debía tomar. Siguiéndolas con diligencia, salí de allí.

  Y apenas hube encontrado la salida, me desperté. Entonces aprendí que debo hacerle más caso a mí Yo interior.


*
V
VALENTÍA Y PODER 

   Cierta noche común y corriente, tuve la quinta y última visión, que fue para mí, más reveladora que las cuatro anteriores. 
 
  En esta ensoñación me encontraba yo en una sala de carácter pobre, es decir adornada humildemente. Era como si se tratará de la vivienda de una familia que no poseía los suficientes recursos. Estaba yo sentado en un pequeño banco de madera, contemplando un paisaje tranquilo, desde una ventana abierta de par en par. 

   El lugar tenía para mí un poder sorprendentemente hipnótico. Hasta que de repente, un ruido a mis espaldas me hizo mirar hacia atrás y allí vi, parado frente a mí, la figura de un anciano de mil arrugas, que a duras penas podía moverse. Estaba ataviado con una túnica blanca aunque ese color original ya había quedado en el pasado, pues estaba tan sucia que en ciertas partes ya se había tornado negra.

   Me saludó entonces sin mover los labios, y me di cuenta que era la misma voz que me había hablado en las anteriores visiones. Ahora por fin podía integrarle un cuerpo y un rostro.

— Espero que te encuentres bien hoy—me dijo.
— Maestro mío, lo estoy, me encuentro de buen ánimo, no hago más que recibir y practicar sus enseñanzas— le respondí al tiempo que me echaba sobre sus pies.
— Olvida toda posición de reverencia, eso guárdala para ti mismo, puesto que eres el único a quién debes de respetar— hizo una pausa en lo que yo me sentaba de nuevo en el banquillo— Los maestros no merecemos tanta adulación, pues caeremos presa entonces en el pecado de la vanidad, y no tenemos porque incurrir en pecado semejante, si al final somos seres como tú o como cualquier otro.
— Pero mi señor, es usted un maestro ¿Cómo puede ponerse a la altura de un mortal como yo?— pregunté asombrado.
— Por ser más conocedor que tú en las materias que aún desconoces, no significa que sea mejor que él albañil, que el contador o que el pobre que no tiene más alimento que una porción de pan diaria —sus palabras eran tranquilas pero duras, comprendí entonces que me había equivocado.
— Le pido perdón maestro si lo he ofendido— y me arrodillé de nuevo a sus pies.
— No hay ofensa si yo no me siento ofendido, levántate y sígueme— dijo al tiempo que se iba por la puerta de entrada de aquella casa.
 
  Caminamos más o menos unos quinientos metros, y llegamos a un árbol que daba frente a un río de cristalinas aguas. Nos sentamos a la sombra de esa gran planta, y permanecimos en silencio más o menos unos veinte minutos.
 Entonces el sabio habló:

— ¿Qué te preocupa mi querido aprendiz? — él parecía leer mi mente— siento tu corazón intranquilo.
— Quiero saber que va a ser de mí —respondí— ¿Cuál es la finalidad de todo esto?
— Mira, tú tienes el mismo propósito que cualquier ser humano, por lo que sí te elegí a tí, es por una casualidad— si voz era calma.
— ¿Cuál es mi propósito?— pregunté.
— Ayudar a la humanidad— me respondió.
— ¿Y cómo lo hago?— insistí.
— A través de tu voluntad, y con el poder de mis enseñanzas.

  Entonces me hizo cerrar los ojos y empezó a recitar unas palabras en un idioma antiquísimo. De la nada caí en un estado de meditación tan profundo que empecé a ser invadido por un éxtasis terrible. Imágenes venían a mi mente, eran las de un futuro en ruinas, que podía ser evitado si la humanidad se volteaba a escuchar a los Profetas de la Paz.

   Y ahí tuve presagios de sangre y de fuego, de violencia y llanto. Todo era dolor, tanto así que no pude evitar llorar. También divisé a varios hombres serpiente dañando a la gente, y también a supuestos seres de luz, que eran falsos amigos. Después me vi a mí mismo intentando frenar toda aquella locura. Mis esfuerzos eran tan vagos que la ola de dolor me rebasó.

— Mantén la calma— me dijo el sabio.

   Entonces respiré hondo, tranquilicé los latidos de mi corazón, y todo en la visión cambió. Cobré unas fuerzas sorprendentes, y logré sobreponerme a toda esa ola de degeneración maligna. De la nada, un potente rayo blanco descendió del cielo y me golpeó de lleno, sentí como inmediatamente mis fuerzas se duplicaban, mí poder crecía, y el mal atemorizado retrocedió.

— Así se hace mi aprendiz— hizo una pausa y me miró— ya estás listo.

   Me desperté sobresaltado, tenía en mis manos la posibilidad de darle un mejor futuro a esta humanidad. Era hora de ponerme en acción.

   Después de despertar de aquel sueño, me sentía poderoso.


*

*NOTAS FINALES:

I
AGRADECIMIENTOS

   Antes que nada y primero que todo, agradezco al Supremo por haberme enseñado tanto, nunca he ingerido tanto conocimiento como en este último tiempo. Después, en segundo lugar, le agredezco a mis padres que gracias al milagro de la Concepción me dieron la bendición de encontrarme vivo para experimentar la realidad y poder entenderla en todas sus capas. Y en tercer y último lugar, le agradezco a cada ser vivo, animal y vegetal, por alimentar el deseo de querer prolongar su existencia mediante la promulgación de la paz a nivel mundial.

II
DESPEDIDA 

   Antes de cerrar con este pequeño manuscrito, tengo que pedirle un favor a la humanidad, y es que por el bien de todos, necesitamos actuar a favor de una causa común: la de buscar el bienestar y la paz, no como una medida inestable, sino como un acontecimiento necesario para el mejor funcionamiento de nuestra especie y de todas las que habitan a nuestros alrededor.
  ¿Es acaso mucho pedir? Yo sinceramente creo que no.


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domingo, 22 de febrero de 2026

«ESTOY BIEN» Y MI EXPERIENCIA PERSONAL

 UN LIBRO EMOCIONANTE 


PARA LEER Y PENSAR



Por...MARK
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I
CONTEXTO DE LA OBRA


1- «Estoy bien» de J.J. Benítez, es una pieza fundamental para entender ese aspecto tan misterioso y que a la vez nos hace dudar, sobre una pregunta que nos ha perseguido desde los albores de la humanidad ¿Hay vida después de la muerte?

2- Pues si uno lee este libro, no durará en decir que efectivamente, tras cruzar el umbral o al alcanzar la trascendencia, se llega a otro mundo completamente distinto, pero no tan separado de nuestra forma de vivir.

3- Las historias que allí se narran [cerca de 130 casos] de encuentros con «resucitados»— como dice Benítez — nos hablan de la existencia de ese otro mundo paralelo. Algo muy interesante es la gran coincidencia que existe entre los casos, que evidentemente le han sucedido a personas dispares, con creencias diversas [entre ateos y creyentes] como así también de distintas clases sociales.


4- El libro cuenta con 596 páginas que condensan cuarenta y cinco años de labor, en las que J.J. Benítez invirtió tiempo de su vida en la creación de este manuscrito, que es de una lectura dinámica, pero cuyo contenido es vital para entender que efectivamente, después de la muerte hay vida.

5- Desde ya la intención del autor o la de los entrevistados, no es la de intentar convencer al lector, de que en ese «otra lado» existe una realidad igual o mejor que la nuestra. Ni mucho menos tiene la necesidad de forzarnos a creer, de hecho, muchas de estas historias están narradas por personas completamente escépticas o no religiosas, lo cuál indica que no es un fenómeno únicamente perteneciente a la fé.

6- Definitivamente el libro logró capturarme de un manera en la que no podía dejar de leerlo, y a demás, se convirtió en una esperanza para saber que, cuando llegue el día de mi trascendencia, pues mi cuerpo morirá, pero mi espíritu [mi esencia] permanecerá por siempre eterna en el tiempo.


J.J
 Benítez 

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II
MI EXPERIENCIA PERSONAL 

   Mucho antes de leer este libro, incluso mucho antes de que me adentrara por completo en el mundo de lo paranormal, tuve una experiencia idéntica a las que se cuentan en el libro, es decir: un familiar fallecido que quiere, no solo notificarme como se encuentra, sino también darme un mensaje.

  Si la memoria no me falla, el día antes de lo acontecido, fue normal, nada del otro mundo. Llegó la noche y nos fuimos a dormir. Cómo dato importante [aunque no sé si tendrá algo que ver] la casa en la que tuve ese contacto con el «más allá», pertenecía a mí bisabuela, que para ese momento estaba viva y en un geriátrico. Digo que es importante, porque la persona que se me apareció en ese sueño, es la hija de mi bisabuela, es decir, la tía de mi madre.

  Recuerdo que en el sueño, yo estaba parado en el comer de esa misma casa, y delante de mí había una ventana que daba al frontis de la vivienda, en ese mismo frente rodeado de rejas, había un pino y desde la posición en la que yo estaba podía ver como ese pino se asomaba.

   De fondo había un cielo sorprendentemente celeste, con una nubes blancas y algodonosas, que me transmitían mucha paz. Y en ese lugar, como si estuviera viendo una especie de pantalla, apareció la figura de la tía de mi mamá. Lo primero que me dijo fue: «Estoy bien» y acto seguido agregó: «Tenés que decirles que estoy bien». No recuerdo si movía o no los labios, solo sé que el mensaje llegó claro a mi mente. 



   Cuando dijo lo que tenía que decir, la imagen se fue y yo me desperté. Ya era de día. Me había levantado muy tranquilo, no sentía miedo ni nada por el estilo. Yo sabía que mi mamá la apreciaba mucho, pero no me atrevía a decirle lo que había soñado, tenía miedo que no me creyera. Lo consulté entonces a quien era mi novia en ese momento y me dijo: «es un mensaje, tenés que pasarlo».

    Así que al final se lo dije, en ese momento vi la paz en el rostro de mí vieja, se largó a llorar, me abrazó y me dijo «gracias».

    Esta experiencia quedó entonces como algo extraño [anecdótico] que me sucedió y que hasta el momento no me ha vuelto a pasar.

   Mucho tiempo después, hablando con Máximo, quien fue durante dos años mi instructor de Aikido, y sabiendo que él está estrechamente relacionado con el tema espiritual, le comenté lo que le había sucedido con este sueño, y me dijo que tal vez en ese momento, se dieron una serie de acontecimientos que me permitieron abrir un canal entre éste mundo físico y el espiritual. Una especie de tercer ojo.


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