martes, 1 de septiembre de 2026

ANSIEDAD Y DEPRESIÓN: Una guía para la supervivencia (Introducción + Nota)

 


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Amar a todo aquel que lea esto.
Desear el bien aún cuando
nos han dado el mal.
Vivir aunque nos sintamos esclavos.
Nacimos libres.
Seamos felices.


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«No. No soy feliz, pero hay en mi vida pequeños trozos felices,
soplos de dicha que suavizan el permanente estado angustioso.
Y esos momentos me permiten vivir…»

(Alejandra Pizarnik - «Diarios»)


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-. INTRODUCCIÓN .-

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    Bueno, como dato no menor, tengo decir que estuve metido en una batalla interna muy difícil, debido a que no sabía si hacer este ensayo o simplemente dejar el tema correr libre como el viento. Pero luego de unas largas noches de insomnio me di cuenta que tal vez, realmente sí tenía algo importante para contar, ya que todo lo que aquí se encuentra, no es otra cosa más que mi vivencia como alguien que padece de un trastorno mental. 

    Más allá de las apreciaciones que cualquier otro pueda hacer, se puede afirmar que la depresión y la ansiedad, son en definitiva un trastorno, lo que no significa que deba condicionar las vidas de quienes lo padecen. Es más, existe un equilibrio real en la persona que, pese a la ansiedad o a la depresión que sufre, es dado gracias a la administración de medicación por parte de un profesional de la psiquiatría, sumándole también la importancia de un apoyo psicológico constante por parte de un terapeuta de calidad.



     Para empezar a desarrollar el asunto, haré una salvedad, todo lo que digo aquí es cierto, no vengo a exagerar o a sobrecargar lo que alguien como yo siente, porque de lo contrario no estaría siendo lo suficientemente sincero si tuviera que mentir sobre los aspectos más relevantes o necesarios. Además, veamos el asunto desde un punto de vista objetivo ¿Qué gano yo al mentir sobre mis sentires? Evidentemente nada, salvo la desconfianza y el desprecio de aquellos que realmente están sufriendo, y siendo honesto, no deseo eso.

    No voy hacerme aquí la víctima ni a mandarme lloriqueos de nene pequeño porque «nadie me entiende» y entonces «soy una víctima de la sociedad». Para nada, aquí no van esas cosas, mejor se las dejaremos a esos intentos de «influencers» que quieren lucrar pretendiendo fingir una patología mental (y hasta a veces física) para generar un poco de atención, porque dentro de su realidad nadie les presta ni el más mínimo interés.

   Entonces, desde ya, afirmo que esto va en serio. Ahora, seguro se rascarán la cabeza y dirán ¿Cuál es la finalidad material de todo esto? Bueno, desde la parte técnica de éste texto, mi intención se divide en dos aspectos muy importantes (y de eso se tratará la totalidad del ensayo) a saber: 1]- Poder ofrecer una visión real (desde la experiencia vivida en carne propia) sobre como es transitar la vida con depresión, ansiedad social y estar a la vez medicado, mientras se intenta lidiar con un mundo que dice estar a favor de la salud mental, pero que no duda en señalar y estigmatizar a aquel que está padeciendo algún problema relacionado con su psiquis y 2]- Abordar desde una manera directa y cruda, la situación lamentable que nos ha llevado a tener una crisis de salud mental, con tasas de suicidios altísimas y jóvenes cada vez más afectados por un estado que no pretende (ni le interesa) dar una solución urgente (porque esto no solo se trata de estabilidad financiera), trataré entonces de dejar en claro los datos que día a día las investigaciones arrojan y a la vez, intentaré explicar porqué nadie hace nada (o pareciera que nadie hace nada).


   Pasando todo en limpio, este material se dividirá en dos partes, la primera tratará mi vida y cómo es sobrevivir a un capitalismo voraz y una vida sintética, mientras uno intenta mantenerse más o menos a flote. Evidentemente, en esta parte inicial, daré pistas sutiles sobre como detectar en otros este síntoma y porque creo que la medicación y la terapia psicológica-psiquiátrica es fundamental, pero también tendré que hablar de su elevado costo y lo difícil que puede ser para un gran número de personas acceder a ella, cuando muchas veces el dinero no es el suficiente ni para poder comer.

    En la segunda instancia del ensayo, entraremos ya en una franja más política, para intentar evidenciar porque es absolutamente necesario un involucramiento del sector político,  para brindar una solución acorde a todo esto. Evidentemente daré un mensaje central dirigido a esa juventud un poco perdida y asfixiada por todo este entorno depredador, en el que hay que estar corriendo día tras día, donde ya no se trata de vivir sino de sobrevivir. También haré una mención obligatoria sobre el aumento de los suicidios en la República Argentina y cómo esto también está ligado al consumo y abuso de sustancias (drogas, alcohol, cigarrillos, pastillas sin prescripción médica).


  Trataré, evidentemente, de que nada se me quede afuera. Tampoco deseo que sea un material tan extenso, porque mis motivaciones principales son que esto sea leído por todos, hasta incluso aquel que no es muy amigo de los libros. 

   Necesariamente esto funcionará como una especie de desahogo de alguien que ya está demasiado cansado de tener que remar continuamente en concreto, para intentar salir adelante.

    De igual manera, no lo hago sólo por mí, deseo hacerlo también por aquellas voces que no son escuchadas, que no pueden manifestar su angustia o que simplemente son silenciadas por un mundo bullicioso, que busca siempre acallar a los desposeídos. Al final, todo se trata de eso, darle la mano al más débil, decirle que no está solo, que hay más gente que también la está pasando mal y aunque no lo parezca, esto tiene solución.


    Es muy difícil ver la cara de una persona que ha perdido a su hijo/a por culpa del suicidio, o de alguien cuyo hermano o hermana está tal vez bajo un estado mental angustioso. Muchas veces parece que hasta incluso Dios los ha abandonado. Sin embargo les digo que, momentáneamente, se aferren a todo lo que puedan, a todo lo que les brinde un consuelo, seguridad o les de un cachito de felicidad, como estoy haciendo yo ahora con esto. Este proyecto es lo único que me va a mantener centrado (cuerdo) en el tiempo que me tome realizarlo, porque espero realmente que este viaje me lleve por el terreno de la salvación colectiva (aunque siempre en público me confiese como un ferviente agnóstico).


   A pesar de todo aquí estoy, nada es tan oscuro como parece y el pozo no es tan hondo como nos habían contado, con un poco de ayuda (y algo de suerte) lograremos llegar a ese objetivo deseado.

    Así que toma mi mano, he venido a rescatarte.


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-. NOTA .-

 

    Evidentemente yo no soy psicólogo ni psiquiatra (aclaro de antemano). Lo que yo haya experimentado y lo que esté actualmente viviendo, no hace que lo que yo escriba aquí tenga que ser tomado como palabra santa o un conocimiento revelador.

    Si estás atravesando un mal momento o si por tu mente se cruzan pensamientos de miedo, de dolor, de angustia y de muerte, no te quedes con lo que yo digo, es importante que busques ayuda.

    Créeme lo sé, hablar de lo que nos pasa la mayoría de las veces es incómodo, no nos gusta exponernos de esa manera, pero créeme que te liberará. Busca a alguien de tú familia o de tu círculo cercano, que sabes que no te juzgará y cuéntale todo, no temas en llorar o en enojarte, no te avergüences de tus emociones, es parte del proceso de sanación. 

    Si esa persona te escucha y está dispuesta a ayudarte, acércate a cualquier lugar de salud pública (o privada si puedes costearlo), pide una sesión psicológica, no temas, nadie te va a tratar de loco\a. Ve, libérate, busca mejorar, busca crecer, salir adelante. Luego si quieres, regresa y vuelve a leerme.

    ¿Por qué te digo esto? Porque te necesito acá, vivo/a, presente, con ganas de comerte al mundo, con las ideas centradas y el corazón dispuesto a guiar a los otros. Ve a una iglesia, la que sea, nunca te quedas con la sensación de que algo en vos puede llegar a explotar. 

   Recuerda siempre que buscar ayuda es necesario — es humano — y si alguien te juzga o cuestiona lo que te pasa, no lo pienses mucho y aleja a esas personas negativas de tu vida, porque no quieren lo mejor para vos.

   El proceso de sanación de los traumas y de la creación de una paz mental, muchas veces nos enfrenta a ese problema de tener que quitar de nuestras vidas a quienes no vienen a construir con nosotros.


   Entonces, esta nota es para decirte y recalcarte que eres más valioso/a de lo que crees. No importa lo que diga un ser cualquiera o la misma sociedad, tu valor no está supeditado a nada material, ni a trabajos, ni a gustos comunes. Tu valor reside en la esencia que te hace ser vos mismo, independientemente de lo que hagas o dejes de hacer.



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SIGUE EN LA PRÓXIMA PARTE...