viernes, 26 de junio de 2026

HISTORIAS DE MI BARRIO (5)

 LA DIVINA 

Por...MARK
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ACTO PRIMERO

 «La Divina» se llama Jazmín Cuevas, aunque su nombre de nacimiento había sido el de Tomás Cuevas. Según comenta ella, le tocó nacer en el seno de una familia muy católica, y el nombre Tomás lo había elegido su padre, en memoria de Tomás de Aquino, aquel gran pensador católico. Pero, desde que nació, siempre llamó la atención por su fascinación con lo teatral. Era bastante excéntrico, y le gustaba ser el centro de atención. A los 18 años, salió al mundo como Jazmín.

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ACTO SEGUNDO

  Mientras trataba de luchar contra la presión social del barrio y las miradas juzgadoras de su familia, empezó a estudiar teatro en la academia de Susana Lupo, una antigua actriz que ahora vivía a la sombra de lo que fue su carrera, es decir: siendo una anciana insoportable. Sus esfuerzos valieron la pena y se recibió de profesora de teatro. Pero en el medio pasaron muchas cosas, la vida le era difícil, no quería terminar como las otras chicas, es decir teniendo un trabajo en donde su cuerpo era vendido a hombres sin escrúpulos. Ella decía que si había nacido estrellada, haría todo lo posible para revertir la situación, y que un día sería una famosa importante.

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ACTO TERCERO

Con mucha suerte consiguió un empleo en una fábrica textil. Le pagaban una miseria pero a ella no le importaba, todo se traba de poder completar la misión que se proponía. Estuvo alrededor de cinco años trabajando para esa fábrica, hasta que por un accidente el lugar se encendió. Ella y muchos se quedaron automáticamente sin trabajo. Esa noticia fue dura, pero no se dejó llevar por ese incidente. Sacó los ahorros que tenía y se fue con ellos hacia la gran ciudad, se iba tan sólo a probar suerte. Sabía que existía la posibilidad de que todo saliera mal, pero tal vez ahora todo podría ser diferente.



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ACTO CUARTO 

   Jazmín llegó a la gran ciudad, y se puso a trabajar en funciones independientes, alcanzando un éxito modesto, pero, evidentemente tenía talento. Un productor medio pelo la contrató para una obra que aparentemente estaba siendo un éxito, pero la actriz principal, por cuestiones de sueldo, renunció. El cambio era significativo, de obras independientes a un teatro más grande, eso significaba más ganancias y más reconocimiento. Sin pensarlo mucho, lo aceptó. Se estrenó la obra con Jazmín a la cabeza y desde esa primera función todo fue para arriba. Ahí fue cuando, gracias a su carisma, la apodaron cariñosamente como «La Divina».

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ACTO QUINTO

A medida que ganaba prestigio en la gran ciudad, su familia en el barrio, era vista ahora de una manera diferente. Ya no se la juzgaba, de hecho muchos sentían envidia porque sus hijos no estaban haciendo lo suficiente, comparado con la carrera de la joven actriz de teatro. Se pasó más de diez años yendo de obra en obra, y paseándose por los más grandes teatros del país, hasta que un día regresó al lugar que la vio crecer. Eso fue todo un suceso, nadie la esperaba a pesar de que todos hablaban de ella, la única persona [que no era un criminal] que había logrado hacer que el barrio estuviera en la boca de todos. Evidentemente fue recibida como una especie de reina, pues era ya una actriz famosa.

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ACTO SEXTO

Con el dinero que había amasado en sus más de diez años de carrera, quiso llevarse a su familia a vivir con ella en la gran ciudad, pero el corazón de sus padres y hermanos los invitaba a quedarse en aquel lugar, pues no querían desprenderse de esas raíces. Como dicen por ahí: «el corazón tira». Entonces Jazmín, se propuso ofrecerles un lugar mejor, y reformó la casa de su infancia. La familia estaba contenta, ahora sí podían vivir cómodamente.

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ACTO SÉPTIMO

  Tiempo después Jazmín tuvo que volver a hacer las debidas funciones, ahora era ya una actriz famosa, y dependía sí o sí de las cámaras y el show. Sé que cada tanto viene al barrio, nunca ha olvidado sus orígenes. Está casada con un empresario, y me dijeron que planean adoptar uno o dos hijos. La verdad es que en este barrio, hay historias que realmente conmueven.


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martes, 23 de junio de 2026

HISTORIAS DE MI BARRIO (4)

 DON OROZCO 

Por...MARK
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ACTO PRIMERO

  Como ya han visto, en mi barrio hay todo tipo de personajes, y como es un clásico en todo el mundo, nunca puede faltar el típico viejo borrachín, que con el tiempo se vuelve un protagonista más de las calles. Este es el caso de don Martín Segundo Orozco, un anciano de unos setenta y pico de años, que vivía en las calles, dormía en la plaza, y subsistía a base de pequeños trabajitos que hacía para poder seguir alimentando su adicción. Era en definitiva un alcohólico empedernido. Juro que nunca había visto en mi vida a alguien tomar whisky de la forma en la que él lo hacía. 

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ACTO SEGUNDO 

 Don Orozco [como generalmente se lo conocía], no era para nada el estereotipo de borracho agresivo o que le gusta, después de un par de botellas, empezar a buscar pleitos porque sí. Al contrario, Orozco era tranquilo, evitaba siempre el conflicto. Cuando ya estaba pasado de alcohol, él solito se iba a buscar refugio, para descansar y que el efecto de las bebidas se pasara sin que nadie lo molestara. Para las mujeres siempre tenía un buen piropo [siempre muy educado] y para los hombres bien vestidos se le escapaba algún cumplido. Orozco era en definitiva un caballero ahogado en un alma alcohólica.


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ACTO TERCERO

  Así como la luna tiene su cara luminosa y su costado oscuro, Orozco padecía de lo mismo. Todos sabemos que quién entra en las adicciones lo hacen por dos razones: 1)- porque probaron y les gustó o 2)- porque quieren olvidar algo que sucedió en su pasado. Y en el caso de este borracho, la segunda opción es la correcta. Algunos decían que Orozco había sido un tipo de mucho dinero, pero que por unos tratos con la gente equivocada, perdió todo, incluido a su familia. Esa era la versión más extendida. Por otro lado, los más conspiranóicos, decían que en realidad don Orozco, había matado a su familia y para borrar ese recuerdo, se emborrachaba todos los días a cualquier hora. Eso evidentemente quedó desmentido, porque su ex mujer vive aún y sus hijos hoy ya son todos unos hombres, el más grande vive en los Estados Unidos, el del medio maneja unas pequeñas empresas textiles, y el más chico es ingeniero en el rubro de la construcción. Todos hicieron grandes cosas menos él.

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ACTO CUARTO
 
   Un día, cuando iba de camino al almacén, me crucé con la señora Jacinta, viuda de Torres, y vecina por más de veinte años de Martín Segundo Orozco. Le pregunté cómo era la historia de aquel singular personaje, porque se decían tantas cosas que ya no sabía que era real y que era parte del mito. Entonces la viuda me dijo que el borracho, no alcanzó a cumplir los dieciocho años que yo la habían llevado directamente a combatir a Malvinas. Estuvo una o dos semanas, vio cosas que para nada son agradables y automáticamente pidió la baja, se la negaron y tuvo que quedarse un mes más, finalmente tuvieron compasión y lo dejaron volver a su casa. Efectivamente las horrorosas visiones de aquel conflicto lo perseguían. Tuvo un buen trabajo, una linda esposa y tres hijos adorables. Pero los recuerdos de la guerra lo acorralaban. Se metió en el alcohol para tratar de evitar recordar. Casi sin darse cuenta terminó como su padre, solo, en medio de la calle y con la única compañía de una botella diferente todos los días.


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ACTO QUINTO

Entonces ahí me cerró todo y a partir de ese momento empecé a ver a don Orozco, ya no como el borracho del barrio, sino como un héroe atormentado. Fue un chico que tuvo que ser adulto a la fuerza, vio y vivió cosas que ningún otro adolescente de este país jamás va a presenciar. Ahora entiendo las noches en vela con la sola compañía de esas botellas que hacían una orgía de placer adictivo. Tenía un pasado que no todos están dispuestos a cargar, pero él lo hizo como pudo.

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ACTO SEXTO

A veces intento ayudarlo como puedo, pero no se deja. Es un tipo duro que quiere hacer las cosas a su manera y yo lo dejo ser. Que más puedo hacer ante un héroe de la patria.


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CONTINÚA EN EL 
SIGUIENTE CAPÍTULO...









sábado, 20 de junio de 2026

MORIENS EST PRINCIPIUM

 LO QUE TERMINA TAN SOLO EMPIEZA


FILOSAS MIRADAS SOBRE LA MUERTE (Y MI MUERTE)


Por...MARK
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ANTES DE EMPEZAR


   Después del trágico fallecimiento del querido Gaspi (personaje que admiro y que me sacó demasiadas sonrisas en mis peores momentos) nacieron éstas reflexiones o pensamientos sobre la muerte y en especial sobre mi muerte. Gaspi se fue joven, y eso nos hace replantearnos muchas cosas, sobre todo que la vida no es tan larga como parece.

(Entiendo que esta entrada pueda ser un poco extraña, pero no es más que el retorcido reflejo de mi mente cansada, pero que a pesar de todo, aún sigue tratando de dar lo mejor que puede). 

Ya cumplí veintinueve años, ahora solo resta ver como el círculo se repite y como todo se sucede de una manera en la que cada evento es idéntico al anterior, pero siempre a uno lo agarra parado en un momento u otro de la vida, y es ahí, en el paso del tiempo, cuando tomamos conciencia de que todo se puede acabar repentinamente. 

Con todo esto, uno puede afirmar que nunca sabemos cuando será nuestro final, no voy a dar aquí consejos clichés sobre amar la vida, al final cada quien vive como puede o como quiere y eso debe ser respetado (aunque no estemos de acuerdo).

Ahora sí, ya me dejo de tantas palabras y espero que puedan incomodarse con lo que van a leer.



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1- Cuando se habla de la muerte de alguien o simplemente de la muerte como entidad, ocurren en mí una serie de sensaciones encontradas que me hacen verla como una cosa fascinante —pues no deja de ser uno de los misterios más grandes de la humanidad— y por otro lado, pienso en que la vida, como acto, no es larga (como suelen decir) de hecho es más corta de lo que pensamos. Miremos por un momento a nuestro alrededor, cuántos a lo largo de estos meses han muerto tan jóvenes, existen varios, muchos también han muerto ya de mayores, lo que me hace pensar entonces— y me voy a contradecir con lo que dije arriba— que la vida no es ni corta ni larga, ya que eso es algo que escapa de nosotros, aunque evidentemente nuestras decisiones son una forma también de acortar o alargar nuestra expectativa de vida, por ejemplo alguien que lleva toda su existencia dedicada a los vicios, posiblemente vivirá menos que aquél que se mantiene en una línea saludable o tal vez no ¿Quién sabe? Al final es como digo, la vida no es ni larga ni corta, estamos sujetos inevitablemente a las cartas que el destino quiera jugar, en esa partida celestial en la que decide por nostros que será de nuestro futuro como individuos.



2- Soy un convencido de que existe vida más allá de la muerte, eso lo he explicado varias veces en el blog y creo que por eso estoy obsesionado con ella, me persigue desde que tomé conciencia sobre la finitud de la existencia. En mi familia siempre que había una muerte, en vez de llorar me ponía a pensar sobre lo que significaba realmente morir y sobre todo lo efímero que es el acto de estar vivo. Uno nunca sabe cuando los ángeles pueden conspirar en nuestra contra y enviarnos a los cielos sin nuestro permiso. Después con el tiempo, mientras leía y me formaba en aspectos necesarios para la vida, me di cuenta que nadie puede explicar la muerte, es decir, existe una causa de muerte, pero nadie puede decir que pasa después ¿Existe una liberación del alma? ¿Realmente las ECM explican ese «otro lado» que no vemos? Son preguntas que me hago teniendo en cuenta que realmente existe ese lugar a donde iremos después de fallecer, pero las respuestas son infinitas y la duda también se vuelve infinita.


3-
El destino es muy cruel, muchas veces nos perjudica y nos convierte en seres cuyas vidas se terminan de un momento para otro. La muerte es como una especie de ángel negro, una entidad dantesca, que disfruta de ese juego perverso y maravilloso, que es eliminar personas. Ahora que lo pienso creo que la muerte tiene el mejor trabajo del mundo, es como un intento de sicario, pero que pertenece a las huestes del cielo (podríamos decir del bien) y que tan solo trata de hacer su trabajo lo mejor posible. Ahora ¿Tengo miedo de que venga a buscarme? Para nada, es más, deseo con profunda pasión que llegué antes de que envejezca, puesto que no deseo extender mi vida más allá de los cincuenta años, no por el temor de ser un anciano, se debe más bien al hecho de que la vida se vuelve a veces tan pesada y repetitiva que la mayoría del tiempo me pregunto ¿Vale la pena extender tanto las ganas de vivir, si al final la miseria, la desdicha y la pesadez de la misma vida siempre van a estar ahí, como un círculo infinito? Pienso que vivir hasta envejecer es prolongar algo que desde un primer momento no tiene sentido, considero que llega un punto en la existencia en el cual uno ya ha vivido lo suficiente y sabe que ya es momento de soltar este mundo material y dejar de sufrir para siempre.




4- Si mañana o hoy mismo se presentara ante mi este ángel negro, yo le recibiría con los brazo abiertos, estaría deseoso de ver su presencia, sabría que este final es solo el principio de algo que va más allá de la lógica que envuelve a esta existencia material. Ya casi podría sentir el nuevo mundo abrirse paso en mi conciencia ahora superior. Sería, por primera vez feliz. Estaría lejos de las ataduras económicas, emocionales y hasta sentimentales, porque mi esencia podría ser ella con absoluta libertad. Entiéndase que mientras estamos sujetos a este mundo físico, vivimos reprimiendo constantemente esto que somos, porque a la sociedad no le gusta que seamos nosotros mismos, pese a que la publicad y todo lo que rodea a la falacia que es el marketing, nos intente vender que ser uno mismo es lo mejor que hay. Pero es imposible, nunca podremos ser nosotros mismos, cuando la misma sociedad nos empuja a ser todos iguales. En este mundo material lo diferente no es aceptado, por eso creo que cuando uno fallece, se libera nuestra esencia y puede, en ese plano superior, expresarse en toda su extensión. Entonces podríamos tomar a la muerte como una liberación, más que como una tragedia, aunque va a depender del contexto en el que el destino desee que perdamos la vida. No es lo mismo aquel que se suicida, que aquel que murió en un accidente de tráfico o el que dio su último aliento por causas naturales. Son tan solo diferentes grados de muerte, sin embargo no varía (según mis suposiciones) el estado de la esencia o el alma.

5- También soy consciente que la vida física tiene su buenos momentos, pero son pocos los bendecidos que logran ver lo bueno en un mar negro. Para mí, la existencia está negada a lo feliz, solo veo sangre, desesperación y depresión. Todo alrededor se ha convertido en una especie de espiral del dolor, en la cual cada vez que quiero salir término entrando a otra espiral mucho más grande y confusa. Por eso siempre pienso que si yo algún día me enfermara de alguna especie de cáncer, definitivamente no trataría de pelear contra el padecimiento, más bien aceptaría que es mi salida de escape hacia ese otro lado que me espera con los brazos abiertos. Si bien para mí será felicidad, para los que quedan aquí tal vez mi pérdida pueda ser dolorosa, pero ellos no saben que los estaré esperando del otro lado, siempre con una sonrisa y emitiendo esa luz todopoderosa que día a día esta sociedad trata de extinguir. Los veré llegar y les diré: «Acá estoy, este es mi verdadero yo, ya la depresión y la ansiedad no me persiguen, ahora me verás en la eterna felicidad, lejos quedaron las lamentaciones y las quejas, lejos quedó la lucha por querer demostrar quien soy en verdad. Aquí todo fluye más fácil, aquí ser uno mismo vale la pena. Ya no llores más, la eternidad que nos queda por delante solo quiere verte feliz». Atesoraré esas palabras en mi memoria hasta que ese momento llegue.



6- Pero por favor, no pienses que todo es desesperación, más bien en mi interior abunda la tranquilidad de saber que todo lo que he hecho en la vida está estrictamente relacionado con mi manera de vivir. Podrán criticarla, podrán no entenderla, pero con el tiempo verán que esas son las consecuencias de ser fiel a lo que uno piensa. Cuando uno asume el riesgo de vivir y hacerlo acorde a su forma de pensar muchos son los que van a salir a hablar, pero pocos los que comprenderán. Por eso la muerte es la liberación total del alma, es ser uno al cien por ciento, más allá de como nos toque atravesarla.

7- Tampoco se trata de contagiar el pesimismo, aquí uno piensa como mejor le sale y de acuerdo a las experiencias que nos haya tocado veremos las cosas de una manera u otra. Después de todo, no existe la seguridad, salvo la que nos da la propia muerte.


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