martes, 21 de marzo de 2023
REFLEXIÓN SOBRE EL ALMA
viernes, 10 de marzo de 2023
EGOÍSMO E INTELIGENCIA
EL EGOÍSMO DE LA INTELIGENCIA
LA EXPERIENCIA DE COMPARTIR CON LOS DEMÁS
lunes, 27 de febrero de 2023
MEMENTO MORI
¿Qué pasaría si hoy fuera tu último día de vida, y pudieras en tan solo veinticuatro horas, lograr hacer o cumplir aquellas metas que durante tanto tiempo has aplazado? ¿Qué pasaría por tu mente al saber que la muerte está esperando por vos en cualquier lugar y a cualquier hora? Pero, ante esto no te desesperes ni exasperes, debes tomarte con calma el tiempo que se te ha dado, para tratar de alguna manera de mantener la templanza de quien acepta su destino.
jueves, 16 de febrero de 2023
EL ARTE DE ESTAR VIVO
CONSEJOS PARA EL BUEN VIVIR
Explicado en veinte reglas para una experiencia de vida sana.
PARTE 1
CARTA A LOS JÓVENES MODERNOS
PARTE 2
BUENOS CONSEJOS
martes, 14 de febrero de 2023
Consejos de amor para este 14 de Febrero
QUINCE PUNTOS PARA EL BUEN AMOR
Por...MARK
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«Vos sabes, para mí este es un día más»
Canción: 14 de Febrero
Banda: Buenos Vampiros
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BREVE INTRODUCCIÓN
El amor es el bien más preciado que todo ser humano guarda en el fondo de su corazón. Es la expresión de la felicidad proyectada en el otro, con una visión a futuro en el camino de la vida en pareja. Pero no crean pues, que el amor es un mero sentir y ya, o un escape hacia las más hermosas pasiones, aunque un poco de eso tiene, lo cual significa que hay que cuidarlo muy bien para que no se extinga, para que permanezca siempre en su estado más puro ¿Qué quiero decir con esto? Que al igual que toda tarea humana, requiere en ciertos grados de un esfuerzo, necesitamos ponerle el mismo empeño que al trabajo o a los quehaceres de la vida cotidiana. Pero no desesperen, ya que he compilado una serie de consejos, que quizás puedan servirles, pero sin necesidad de caer en la idea de ser un gurú del amor, sino todo lo contrario; filosofar sobre el amor; entenderlo en diferentes ámbitos; y caminar hacia relaciones más humanas y sanas.
CLAVES DEL BUEN AMOR
1- No, déjame explicarte amigo/a/e que el 14 de Febrero es más que solo un simple día, simboliza en toda su esencia lo más alto del amor, aunque entiendo muy bien a donde quiere llegar la canción, refiriéndose al hecho de que uno debe y tiene que amar y demostrar amor todos los días, no esperar a que una determinada fecha se lo marque.
2- Sin dudas el 14 de Febrero puede afectar de manera negativa la vida de quienes anhelan tal vez conseguir ese amor soñado, o aunque sea, esa novia con la cual compartir el tiempo de vida que disponemos. Pero, descartemos de momento la idealización hollywoodense de lo que es o debe ser el amor. La vida en realidad no es igual a «Diario de una Pasión», lo que si podemos afirmar es que hay muchos tipos de personas, muchos tipos de parejas y por consiguiente: muchas formas de amar.
3- Amar simboliza compromiso, responsabilidad, dedicación, aceptación, predisposición al cambio (en ciertos aspectos), pero a fin de cuentas es siempre estar dispuesto a mostrarme tal cual soy (en defectos y virtudes), aceptando a su vez la otra parte en suma totalidad, es decir la pareja que compone ese conjunto que es el noviazgo.
4- Ante todo lo observable, las personas temen estar solas, de ahí su desesperación por tratar de buscar a alguien que logre subsanar ese vacío ocasionado por la soledad. Pero amar no siempre va acompañado de otra persona, uno puede amarse a si mismo, puede amar la vida tranquila en la compañía de uno mismo, o amar ciertos aspectos que poco o nada hacen a la vida en pareja. Lo importante ante la idea atemorizante de la soledad, es no apresurase ante su llamado, recuerda siempre que las personas indicadas son aquellas que se dan por añadidura a tu vida, es decir, por la coincidencia fortuita del destino. Es en esas «casualidades», donde podría surgir un amor verdadero, fiel y sano, pero a saber; nada en la vida dura toda la vida (perdón por la redundancia), con esto—y sin ánimos de ser pesimista—, no quiero decir que el amor no puede llegar a resistir en la vida de las parejas durante treinta o cuarenta años—claro que eso puede suceder —, pero primero; para que ese amor sea perdurable debe nacer y desarrollarse en el amor real; segundo; debes ser severo en la constancia de los valores o responsabilidades arriba mencionadas.
5- Que no les perturbe la mente el pensamiento ajeno, ese acusa y quiere regir la vida de los demás, en lo que respecta a las personas que ustedes elijan para compartir su vida. No permitan que extraños, y no tan extraños, se vuelvan títeres de sus acciones. El hombre o la mujer, sea pariente lejano, amigo, padre, madre o hermano, que opine en cuanto a su parecer lo que involucra la vida en pareja, es directamente una persona que no posee una felicidad plena, pues quizás resultó herida en algún amorío o su esposa/esposo le fue infiel, que ya piensan que todos son propensos o propensas a cometer los mismos actos.
6- No se sometan al mal juicio del dinero, si bien puede serviles para tener una vida más o menos llevadera, debe permanecer como una cosa ajena a la cuestión amorosa, ya que los problemas que involucran un buen monetario, terminan siempre en malos términos. Por eso nunca se debe fijar la vista en la billetera, sino en los ojos, pues allí, independientemente del color, se esconde la verdadera esencia del amor real.
7- La entrega por ese amor imposible, da el impulso al corazón de las personas para conectar con otras almas. Es en el amor donde la valentía, la gallardía y la bizarría, construyen el valor del hombre, digo hombre en referencia a los dos sexos biológicos y en el sentido general, ya que no es solo perteneciente al hombre o correspondiente a la mujer, el apostar a ganar sin medir las consecuencias, como nos demuestran los amores imposibles que se llevan a cabo en muchas obras literarias. Ser valiente en el amor significa tener la fuerza para ser quien uno es, demostrando su valía en el día a día.
8- Pero que no se nos pase por alto el condimento del compañerismo, ya que una pareja, con lazos emocionales, mentales y sexuales bien desarrollados, se transforma en ese compañero, en esa compañera que te cuida y te apoya. Es saber que en tu locura, hay alguien que posee el mimo grado que vos. A parte, la compañía de la otra parte no debe resultarme ni fastidiosa, ni aburrida, ni monótona; por favor, no caigan en el hartazgo de la rutina, sepan salir de la zona del «siempre lo mismo» para entrar en el terreno de la experimentación.
9- Ante todo, sepan escuchar, tienen que ser todo oídos, tienen que entender las preocupaciones del otro, sus problemas, sus locos desvaríos y hasta sus suposiciones más celosas.
10- Sean ante todo sinceros y alimenten la confianza. Sepan identificar, pero sin juzgar, cuando el otro miente o está diciendo una verdad. La confianza es la base de todo, por ende, si esa base se rompiese, todo se desmoronaría. Para evitar ese derrumbe, sean sinceros hasta en las pequeñas cosas, hablen hasta de los sucesos más insignificantes, y no hagan caso al comentario ajeno, que muchas veces implanta la semilla de la desconfianza.
11- Siembren paz en su noviazgo o matrimonio, denle paso a una relación sana, alejada de cualquier idea que vaya en contra de los valores de una relación. No caigan en la violencia, eso solo los hundirá más, y puede tener consecuencias más allá de la misma pareja.
12- Fortalecer el vínculo sexual, es fortalecer el alma de la pareja, si bien, al igual que el dinero, no lo es todo. Simboliza la unión eterna entre los cuerpos, que se aman y se prefieren así como son.
13- Hay que evitar todas las malas decisiones y evitar sobre todo, tomar locas decisiones. Las consultas entre ambas partes, antes de llevar a cabo cualquier acción que podría modificar su vida, debe ser concienzudamente analizada por los dos.
14- La fidelidad es un valor escaso hoy en día, pero requerido para la prosperidad de una relación sana.
15- El cariño hacia el otro, tiene que ser genuino, debe de sentirse en la piel, en el alma, en el corazón. Es más que válido llorar por amor, pues en este mundo tan negro, es algo que le hace bien al propio corazón.
miércoles, 8 de febrero de 2023
AIKIDO: EL ARTE DE LA PAZ
EL ARTE DE LA PAZ
Por...MARK
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Tener la posibilidad universal de ser un practicante de Aikido, motiva mí vida a girar en torno a la dirección del universo. Es una forma de recibir las enseñas directas de O'sensei, para poder funcionar como la divinidad universal lo desea. Ahora bien, más allá de toda cuestión mística, el "Arte de la Paz" es una forma de ver el mundo y poder afrontarlo, siempre con un pensamiento recto; firme como el samurái que transita calmado la tierra, aceptando su destino.
La vida del propio Ueshiba está cargada de un aura mística, y sobre todo de una deseo bienaventurado, que busca siempre el bien y la paz por sobre todas las cosas. Eso se deja claro en la primera parte del volumen, donde se realiza una biografía detallada del maestro, desde un repaso por su infancia, el paso por el mundo de los negocios, su interés en las artes marciales tradicionales japonesas, hasta su despertar espiritual y su vida como sensei enseñándole a sus alumnos. En éste libro se guardan los testimonios más sagrados del propio Morihei, extraídos de grabaciones, entrevistas y escritos, aunque como todo maestro, prefería la enseñanzas orales, antes que dejar petrificadas a las palabras.
Sin dudas es un referente, no solo para el mundo del Aikido o de las artes marciales en general, sino que con el pasar del tiempo se ha convertido en una imagen que evoca lo más hermoso de la vida en armonía, pero siempre con un sentido directo de entrega total a la disciplina y la entrega absoluta a ser guiado por los caminos, siempre misteriosos, del universo.
jueves, 2 de febrero de 2023
REFLEXIONES: PARTE I (ERA 2023)
REFLEXIONES O MEDITACIONES DE UNA VIDA CONSCIENTE
Una mirada al abismo de la vida
a) A veces durante la noche me despierto y escucho, allá a lo lejos oigo el sonido de mil voces que gritan y me llaman. Son los demonios que pueblan la tierra. Claman entre llantos la derrota de la inocencia, la victoria de la ignorancia y la pérdida de lo bello de la naturaleza humana. Paciente dialogo con ellos, trato de escucharlos todo lo que puedo, pero la conclusión es siempre la misma: somos esclavos de la mente, y la mente muchas veces es inconsciente a la hora de actuar, cree tener siempre la razón, muchas veces es negra como la noche y desprende una ráfaga ardiente de improperios. Es la mente la que impulsa el ego, que a la vez se balancea en la vanidad de creer ser superior, cuando en la igualdad todos somos lo mismo.
b) Una vez que he escuchado a todos los demonios puedo volver a dormir en paz, esa paz me lleva de vez en cuando a soñar con personas cercanas, parientes que ya no están en esta vida, pero que de alguna forma se comunican conmigo, se que parece sacado de un cuento de fantasía, pero es real y no siempre me sucede, se da en momentos específicos que no sabría determinar por aquí. Pero soñar con personas que están en la otra vida me enseñó a valorar ésta en la que estoy ahora respirando. Aprendí que no hay límites entre lo que vemos y lo real. Por mí parte considero que tanto lo visible como lo invisible, son materia transformable.
c) Y si de materia hablamos, el ser humano lucha ahora una guerra mucho más poderosa que cualquier otra cosa, las nuevas batallas o las nuevas problemáticas son ahora mentales. Si antes el hombre debía preocuparse por su subsistencia, es decir, comer, hidratarse, procrear, trabajar, etc., ahora se encuentra con un enemigo más poderoso. Los terrenos a los que la humanidad arriba, tiene que ver con el campo mental, porque a demás de realizar las tareas anteriormente mencionadas, ahora debe luchar un guerra material y real contra la depresión, la angustia, la ansiedad. Los rivales del hombre ya no son animales salvajes o la brutal fuerza de la naturaleza, sino su propia mente, que lo aparta de su verdadero ser.
d) Construimos la esencia de lo que somos a través del paso del tiempo, pero no hemos de cambiar aquello que somos porque simplemente el tiempo no pase. A veces o de vez en cuando, caemos en el eterno devenir de no saber que va a pasar, eterna incertidumbre, que nos hace dar cuenta que la vida no está sino que es.
e) La vida consta de instancias, pequeñas metas que se van desbloqueando para seguir avanzando, y los problemas no son más que simples jefes que hay que empezar a derrotar. A ver, sabemos que la vida está, es lo que nos rodea, a saber: lo material, lo inmaterial, lo visible, lo invisible, lo molecular y los celular. Pero a su vez, la vida es, por ejemplo: es el ahora, es el momento, es el presente, pero esto se ve en la toma de consciencia de que la vida siempre es más, es decir: es más experiencia, es más conocimiento, son más sueños, más desafíos, más problemas y un largo etcétera.
f) Vivir conlleva equilibrar la balanza entre lo que soy y lo que esperan de mí, pero siempre sabiendo que se puede demostrar que uno puede conseguir el equilibrio perfecto entre esas dos caras de un mismo ser. Conseguir el equilibrio en la vida es el ideal o lo deseable para poder vivir, ya que caer en extremos es la ruina para el hombre o la mujer que aspira siempre a un estilo de vivir más simple.
Nuestra mente es un universo en si misma, abierta a cualquier posibilidad
g) Que más quisiera que la vida sea un camino llano, plano, en donde los problemas se mantengan alejados de la vida simple que no los llama ni los quiere cerca. Pero sería de una liviandad casi imposible poder librarse del peso de los problemas, por lo que así es el vivir. La mujer o el hombre sabio busca siempre la tranquilidad por sobre cualquier otra cosa, para no caer en las trampas de la vida.
h) La idea no es sonar como esos gurúes de la vida, que lucran con la desesperación de la gente. Lo mío es todo lo contrario, es el enfoque a una vida simple pero ¿Cómo llego a ella? Pues no lo sé, todavía estoy en la búsqueda, estoy aprendiendo, todos los días son una nueva forma de aprender, cada día que llega con el despuntar del alba, se convierte en un día más en la escuela de la vida.
i) No tengo la claves para el perfecto vivir, mientras pueda vivir bien ya me conformo, trato de alejarme de lo negativo, pero hay veces que la ansiedad y un sentimiento depresivo me inunda el cerebro, pero a pesar de todo, trato de no ahogarme.
j) En este mundo tan dinámico, que ya no corre sino vuela, es normal vivir en el sociedad de la ansiedad. Estamos sometidos y sometiendo a la vez a las nuevas generaciones, a una rutina de vida valorada más por el hacer, por el «yo quiero», por el «tú debes», estamos sometidos siempre a los designios de los demás: trabaja más duro, piensa en tu futuro, ten hijos, cásate, forma una familia, compra y tira, no pierdas el tiempo, que vas a hacer con tu vida, estudia, produce, etc. Estamos calibrados a depender siempre del ojo del otro, como si mí vivir tuviera la obligación de ser sometido a un riguroso examen por parte de la sociedad, la misma sociedad que aparta a los diferentes, que margina a los «locos» y que se cree superior que la otra sociedad vecina.
k) Sueño siempre con un mundo del mañana, dominado por la ilusión del crecimiento, siempre en pro de una vida mejor, considero que las nuevas generaciones deben aprender a vivir desde su tiempo hacia delante, no hacerle caso a los ancianos que ahora son sus padres. Nacemos para vivir, y cada uno vive con lo que le toca. No me puedo lamentar por no haber nacido como un millonario, no puedo pasarme la vida buscando amar a alguien como si de una superproducción de Hollywood se tratase, la idea siempre es reconciliarse con lo que uno tiene, no puedo concebir la idea neo-hippie del amor propio, que busca abrazar siempre la mejor versión, eso e falso, amarse a uno mismo, por ende el amor propio, es aceptarse en lo vital y lo consciente, pero reconociendo siempre todas nuestras aristas, amando lo bueno y lo malo, la luz interior y las tinieblas que hay en nuestra mente. Es amar al ser completo reconciliado con la sombra, como dijo alguna vez Carl Jung.
l) Ahora bien, el amor es la esencia de todas las cosas, nada se puede hacer sin amor, a diferencia de el mal o lo malo, que necesita de una fuerza creadora para poder hacerse, el amor surge y brota de todas las cosas, el amor se crea a si mismo, no depende de nada, todo lo que es hecho con amor perdura para siempre en el tiempo, es como el valor de las cosas sencillas, lo simple perdura al igual que las ideas. Lo sencillo produce una repetición, un eco en el túnel de la vida, que hace que las cosas se vuelvan eternas.
m) Las palabras son el contínuo movimiento de la energía vital, nunca se quedan estáticas, porque por más petrificadas que parezcan en la pantalla, de alguna manera cobran vida, se mueven en la consciencia de quienes las leen en el silencio de la noche, o en la comodidad del día. Nada en esta vida se mantiene como está, todo está en movimiento, algunas cosas maduran y otras simplemente traspasan la barrera de la vida, y se van en un viaje al otro lado, pero todo es cíclico y nosotros somos los que impulsamos la energía. Nunca hay que sobrevalorar el poder de la palabra—ya sea escrita o hablada— porque en su seno reside el poder de transformar.
n) Transformar significa cambiar y cambiar significa reinventar. El ser humano es un inventor desde sus inicios, posee el don de reescribir la historia, de darle una nueva intención al orden natural. Para ello necesita desacomodar ese orden natural, pues todo cambio equivale siempre a salir de lo cómodo, es someterse al examen de la incertidumbre, pisar terreno desconocido, para finalmente recomponer la estabilidad. Es sustituir lo viejo por lo nuevo, pero siempre con un efecto que precede a la inestabilidad cuyos efectos son altamente gratificantes.
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Esta podría ser la segunda parte de «Confesiones», debido al gran y sorpresivo recibimiento que ha tenido la publicación anteriormente mencionada, pero quería que fuera esto algo más que una mera continuación. Sinceramente estos estados de reflexión son el trabajo meditativo calmado sucedidos en momentos de crisis, y considero que es mejor publicarlos antes de que se pierdan entre los papeles de mis cosas. Considero que podrían talvez inspirar a alguien o a su vez no producir ningún efecto, pero después de todo no son solo simples palabras.
jueves, 26 de enero de 2023
CONFESIONES
CONFESIONES: Resultados de una catarsis
Yo y yo igual a vos
Por...MARK
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Cambiar la perspectiva de una realidad no parece tan fácil, estamos ante la decadencia de un mundo socialmente nefasto, movido por los propios egos, absorbido por la desagradable idea de aparentar, y es así como con todo esto, nos entregamos al mundo como si fuéramos simplemente seres que existimos solo por el mero placer, hedonismo absurdo que solo sirve para llenarnos de vanidad, angustia y desesperación. La relación del hombre con su entorno se convirtió en una tóxica e infinita autodestrucción, en donde circularmente terminamos siempre girando al compás del desprecio, de la envidia, de lo inmoral y lo poco ético. Buscamos satisfacer los deseos, cuando del otro lado del mundo alguien llamado Buda, dijo que eran la causa de nuestro males, pero un así nos cuesta ver lo que podemos llegar a ser si tomamos, aunque sea por una sola vez, las palabras de grandes personalidades religiosas, hasta incluso el mismo Jesús, cuya vida (y nadie puede discutirlo) era completamente anarquista, ligada siempre al apoyo mutuo, a la solidaridad con el otro, al amor eterno al prójimo, al no juzgar, en fin, tantos valores sanos para el alma, y no hablemos de las grandes figuras de la filosofía antigua, que ya proponían un camino elevado hacia una vida más sencilla, en donde el vivir significa un acto de ser y dejar ser.
Uno cae en la rutinaria condena del existir, donde parece que mirar al mundo es una viaje que causa dolor, vemos a la gente ir y venir, lastimándose, matándose entre si por motivos tan absurdos, que ya ni si quiera sabemos porque morimos o porque nos asesinamos. La vida ya dejó de ser feliz, ya perdió su magia, por lo menos para mí. No puedo creer que haya personas allá afuera que aún tienen ganas de festejar cuando en un rincón del país dos mujeres torturan y asesinan a su hijito de tan solo cinco años, como si fuera un saco de boxeo viejo.
Lucio Dupuy
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Esta puede ser tal vez la entrada más personal que haya escrito, pero revela mí necesidad de expresión como un joven que ve la vida desde una perspectiva de dolor. Observo a la gente y la veo sangrar, destilar odio y toda esa presión se convierte entonces en un motor que descarga ansiedad y otras afecciones. Comprendí que hay que aprender a ser como el resto, despreocuparse de los hechos esenciales de la vida—falsear para no ser afectado—, vivir como si nada de lo que pasa me toque, o sino volverse loco ante un mundo que no piensa como debería ser, que traga tus sentimientos y los escupe como si no fueran nada. De las dos formas, o de cualquiera de los dos caminos, la locura es hacia donde nos dirigimos todos. Podemos hacer como que nada pasa y seguir hasta que cuando menos lo esperamos terminamos enloquecidos, o podemos ir directamente de frente y enloquecer para por lo menos tratar de pasar el mal trago de una vida miserable. También, sea cual sea el camino, nos lleva a una vida miserable, levemente inspirada— elevada diría yo—, por una brisa de aire fresco, que se traducirá en algo que describiremos cómo pequeños halos de felicidad.
Yo puedo estar acá, entregado a mis pasiones, volcando mi existencia hacia el disfrute de esa pequeña felicidad, pero del otro lado del país, estalla una bomba que mata a ochenta y tres personas, por lo que es obvio, el dolor me va a invadir, después de todo son vidas humanas las que se perdieron, pero allí está el dilema que planteé arriba, si no me involucro en el tema, que se traduce en dejar que todo pase porque total no me afecta a mí directamente, me estoy convirtiendo pues en un ser que solo vive por sus propios intereses, por el contrario si enloquezco, es seguro que yo no podré tomar mi vida con tranquilidad, pues me veré afectado con cada cosa que pase sobre el planeta tierra. Equilibrar la balanza entre lo justo y lo injusto es el puntapié inicial, pero por otro lado hay una sensibilidad primitiva que habita en nuestro ser, que nos hace conectar con los otros, porque quizás esas ochenta y tres personas tenían familias que de seguro las estarán llorando. En esencia, esa sensación de afecto y preocupación por el otro, aunque no sepa de mi existir, es el impulsor de los grandes cambios, pues los que profesamos este amor, tenemos una elevación del espíritu que nos empuja a la ansiedad y la impotencia, por no poder hacer nada ante las vidas que se escapan. Nosotros ya estamos locos, por eso es que vemos lo real del mundo y queremos cambiarlo, aunque a veces me da más miedo aquel que festeja mientras todo se cae (la parábola del payaso).
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Nacemos para morir, de eso estamos ya hartos, pero no queremos irnos sin antes haber dejado algo por lo cual valga la pena haber vivido. Hace más de cuatro años que busco esa chispa que me de algo de aliento, una causa por la cual luchar, por la cual enseñar que vale más la vida. Caí hace más de seis meses en una espiral existencial en en donde los espíritus de la noche me guían por un laberinto oscuro, el lugar donde nuestras peores pesadillas se hacen reales, pero trato de mantenerme firme, sin que la depresión me gane, lo cual lo veo un poco imposible.
Me trastorna la mente la idea de irme de este plano y no haber dejado algo con lo cual pueda ser recordado, con lo cual la generación de mis futuros hijos, sobrinos y nietos puedan tener herramientas fundamentales para poder entender la vida. Me persigue la desmotivación, pues no hallo ningún propósito para mí, me agobia el paso del tiempo, todo lo que antes tenía brillo ahora ya se ha vuelto opaco, demacrado, perdí todo sentido en la vida, siento que no encajo en la generación que me toca vivir, pero no me queda de otra, tengo que seguir, para eso estamos, necesitamos avanzar, cargar con el dolor y arrastrar esas cadenas pero siempre mirando al frente. Siento que no comprendo el mundo ¿pero necesito realmente comprenderlo? A veces solo me consuela saber que el mundo es así y ya, no lo que debería ser, pero es que no puedo percibir las injusticias y quedarme callado, perdonen por ser de alma sensible.
De los momentos oscuros a veces se aprende y otra veces se aprende pero a la fuerza, sirven como una evolución, pero creo que hace ya muchos años que nos quedamos atascados en la oscuridad, pero no aprendimos ni si quiera a la fuerza. Repetimos los errores pasados en el presente ¿Qué nos libra de no repetirlos en el futuro? Quisiera que la generación de los niños de hoy crezcan en un mundo del mañana sano pero... el mundo es lo que es, no lo que debería ser, esa frase me mortifica cada día más, porque es el reflejo del conformismo moderno:
—El mundo fue, es y será siempre así, no hay otra alternativa.
Así se expresan los mediocres, los conformistas que se quedan es su posición cómoda, sabiendo que el poder del hombre como transformador de la historia es tan grande que quizás ahora podríamos estar en una sociedad más avanzada, más civilizada. Dejar todo como está es similar a barrer y guardar la basura debajo de la alfombra, cuando es más cómodo tirarla en su respectivo tacho. Es noble el corazón de aquel que trae consciencia pero se destruye cuando la humanidad toda se expresa en conformidad con lo que ya tiene.
En el plano de lo individual todos buscamos evolucionar, nadie quiere quedarse en la posición cómoda de «uno es como es», buscamos elevarnos en lo laboral, en lo económico, en lo espiritual, pero en el terreno social y humano nos convertimos en seres ambiciosos que pisamos las cabezas de nuestros semejantes para ser mejores, procuramos ser la nueva sensación, el mejor cuerpo, la mejor cara, el mejor salario...¿Alguna vez alguien pensó en mejorar su alma? ¿Nadie piensa en mejorar su mente? «Es que todo lo que tienes que hacer es ir en busca del éxito» dicen algunos «maestros» de la vida, a lo que yo me pregunto: ¿Eso va a mejorar la relación con mí hijo? ¿Me devolverá la relación con mí esposa? ¿Seré mejor persona? ¿Seré libre? Hablamos de éxito como si ese fuera el fin de nuestro camino, la meta a desear, pero déjenme decirles que ese no es un propósito real, tener éxito puede significar muchas cosas, por ejemplo, yo me siento pleno y exitoso cuando disfruto del amor de mí novia, de los mates a la mañana, de la música, del arte, los verdaderos valores del éxito residen en la vida misma, en lo placeres pequeños, no en la abundancia del dinero ni en el goce del despilfarro, soy feliz aquí y ahora. Perdonen si lo anterior sonó demasiado trillado, pero esa es la verdadera alegría, el placer de lo pequeño es más grande que la grandeza misma.
Con el pasar de la vida, las relaciones personales más la maduración individual de cada ser, nos irán demostrando porque muchas veces nos da enojo las reacciones de otros seres humanos. Tomemos como ejemplo al trabajo, esa rutina cotidiana que miles y miles de persona hacen todos los días, en donde uno tendría que poder desarrollarse libremente, ya que debe ser un trabajo estable, con un sueldo que permita la vida, bueno eso es lo deseable pero no, nada es tan fantástico como lo deseamos. Muchas veces los mayores problemas que uno se tiene que enfrentar en los trabajos, más allá de la presión que puede suponer la figura de un jefe, son las luchas de egos, la competencia innecesaria entre empleados, la lucha por el ascenso, la batalla para saber quién es el mejor empleado, el que mejor chupe... las medias será el que deba ocupar tal o cual puesto. Hasta ese punto llegamos, que la vida se transforma en una carrera, ya no basta con cumplir horarios o ser bueno en lo que haces, ahora tienes que pelearte con tus compañeros, someter los egos a una balanza invisible que medirá quien sabe que.
Ustedes se preguntarán lo barato de mí filosofía, de mí forma de ver la cosas, pero que se puede hacer si con ésta economía uno tiene que aprender a conformarse con poco. Aunque hasta los barato sale caro. Ahora estoy en esa posición incómoda en la que el ángel y el simio luchan por mantener el control, muchas veces soy más creativo y soñador, pero otras solo me limito a lo básico de mí vida, pues creo que es también todo un trastorno por mí parte de no querer asumir la responsabilidad del paso del tiempo. Perdonen ustedes ésta catarsis, pero es interesante detenerse un momento a la hora de hablar del tiempo, esa noción del avance de la cosas, que se mide con un pequeño apartito que llegó, en épocas muy antiguas, a ser de arena.
El tiempo, como casi toda cosa en la vida, es una esencia incorpórea que puede ser percibida de muchas maneras, y no es para todos igual, así como el día para mí puede pasarse de manera lenta y aburrida, quizás para otro pueda ser rápido y todo un recreo. Considero que llega un momento en la vida en donde comenzamos a notar su avasallante paso, de vuelta caemos en lo mismo, podemos percibir que su avance es lento (como si tuviéramos tiempo de sobra) o podemos caer en cuenta de que su paso en tan rápido que los años se vuelven días. Ante éste último descubrimiento tratamos de hacer todo lo posible para sacar el máximo provecho que podamos a la vida, casi sin limitaciones y en total libertad. Lo que si podemos coincidir todos los seres humanos es que el tiempo pasa y para todos, tus hijos crecen, luego se van, el matrimonio envejece, y luego tus hijos y los hijos de tus hijos completarán eternamente ese ciclo, rueda eterna de la vida. Quizás pensarán que soy demasiado joven para pensar estas cosas, pero yo considero que estoy en el momento justo, estoy en una edad en la que mis padres ya se habían casado hace rato, ya habían tenido a su primer hijo (es decir mí hermano mayor), ahí es cuando se nota la diferencia, y para hacer más claro esto es necesario ver cómo los tiempos son fuentes de cambio. Es el choque generacional que hay sobre el uso del tiempo y lo que hacer con él.
Piensa por un momento lo que tus padres hacían a tu edad, y lo que vos haces, pero todo esto sin ánimos de caer en comparativas, puesto que es normal siempre buscar en quien reflejarnos para confirmar si vamos bien o nos falta más. Parte de las crisis pasan por no saber que hacer con la vida, pero también se relacionan con el uso del tiempo, puedes pasar tu vida en aquel empleo aburrido por la necesidad básica de la comodidad, o talvez dejarlo todo para seguir tu pasión o como alternativa común no tener ni lo más mínima idea de lo que queres hacer. La idea de vacío viene ligada a esa comparativa, entonces te dirán que el hijo del vecino ya habla tres idiomas, que tu primo ya entró en la universidad para estudiar esa carrera que tanto le apasiona, y que a uno de tus compañeros de la secundaria le dieron una beca en su universidad para ir a estudiar a Alemania. Ante todo esto no debes olvidar lo negativo que es la comparación, cada cosa tiene su momento y a cada uno le toca lo mejor en el lugar indicado. El aprovechar el tiempo presente habla mucho de nuestro futuro, son las decisiones de hoy las que nos van a ir llevando a ese camino. Tu elección ahora debe ser en decidir como y en qué vas a invertir tu tiempo, puedes trabajar, estudiar, escribir en un blog (jaja) o pasar tu vida pegado a las pantallas, solo una leve decisión puede llevarte de cero a cien en un segundo. Aquí nadie es un fracasado, el fracaso es solo un mal movimiento en el juego de la vida, nadie se muere por perder un trabajo, por quebrar la empresa de sus sueños o por un matrimonio desgastado por la monotonía, la clave del fracaso está en saber tomar impulso ante cada caída, porque así es como se aprende a caminar. Todos, desde bebés nos caemos, nos golpeamos y lloramos, pero ahora ya de grandes caminamos como unos expertos. Así como aprendimos el arte de caminar, hay que aprender entonces del arte de fracasar. Sepan perdonar otra vez mí concepto de la vida, pero en estos momentos es tan grande el desahogo que me encuentro elevado en todas las instancias de mí espíritu.
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El deseo material genera en la mente la idea primigenia de un consumo perverso, basado en la utilización innecesaria de productos que luego se convertirán en la chatarra del futuro. La sociedad del consumo debe dar paso a la sociedad del medio, es decir una concepción social de la vida más simple, en una completa armonía con el ambiente que nos rodea. Ahora es cuando muchos dirán: «No puede ser, está bajando línea política de corte socialista o en su defecto comunista», y es ahí cuando se equivocan, hoy en día hablar de cualquier tema que toque levemente a la sociedad capitalista es básicamente ser un comunista; querer un mundo mejor y más igualitario es ser comunista; buscar crear una sociedad consciente es ser comunista. Hemos llegado a un punto en nuestra historia donde las idea pasaron a ser bandos y la calle campos de batalla ¿Para qué? ¿Para darnos cuenta qué al final somos todos iguales? ¿O a caso no vivimos todos bajo el mismo suelo? Las divisiones solo causan desesperación, empobrecen, aleja al humano de su centro, lo social es su centro, por ende no puede simplemente apartarse de él como si de un exiliado se tratase, la unión es el significado más profundo de una sociedad que sabe mirar de diferentes maneras, pero que aún así sigue hasta nuestros días condenando al homosexual (y a cualquier integrante de la comunidad LGBTIQ+), a los negros, a los diferentes, a los pobres ¿Cómo podremos pues, forjar una sociedad mejor, si aún continuamos prejuzgando? Y luego somos los primeros en hablar de perdón.
El perdón, cuántas veces insistimos con él en situaciones tan comunes de la vida, pero de vez en cuando, nos cuesta perdonar las dolorosas acciones de los demás. Perdonar es a su vez es cambiar, todo cambio genera un acción puramente ligada al avance del tiempo, o más bien transformar el tiempo hacia un crecimiento más amplio. El perdón es el camino del amor, que genera redención en el alma, pero no todo perdón debe ser tratado del mismo modo. Muchas veces, en la cuestión religiosa tenemos el significado del perdón como un acto sanador para mí, es una comunión con mí propia alma, pero el mundo moderno exige otras cosas, el perdón ya no tiene una responsabilidad religiosa, sino se relaciona de una forma con un compromiso con uno mismo, es más bien una forma de estar en paz, o de lavar una culpa (aunque desde ese punto de vista también entra el punto religioso). Perdonamos todo el tiempo, pero muchas veces es más que nada una relación la paz mental, creemos que con el perdón el dolor queda zanjado, pero son pocas la veces en la que perdonar libera. A ver por favor, somos seres humanos, a veces amamos, otras odiamos, tenemos que aprender a convivir con ello, y el mal es algo que está presente, la sociedad de hoy en día lo sabe, perdonar a alguien muchas veces es una forma de decirnos que es hora de dejar pasar, pero de una forma u otra el dolor siempre está. Somos seres que sentimos, no se puede eliminar el sentir con una palabra y digan la verdad ¿Quiénes son los que fríamente pueden perdonar una injusticia?
Llegar a este punto me hizo reflexionar sobre lo que es impartir un mensaje, hay que tener mucha consciencia, hay que tener ideas, desde este momento decido consagrar mí vida a una causa más justa y más noble que mí propia vida, una causa en donde lo importante sea el porvenir, porque la vida es siempre futuro. Todo lo que han leído es el legado de un pensamiento que durante un par de meses me ha carcomido, y es la idea de vivir para darle contenido a una existencia que ahora parece vacía, pero que con el tiempo me dará alegrías y felicidad.
FIN
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Muchas gracias por leer, muchas gracias por llegar hasta acá, sin dudas esto es algo muy personal que necesitaba ser expulsado.
miércoles, 18 de enero de 2023
Una Sociedad del No-pensamiento
LA SOCIEDAD DORMIDA
El No-pensamiento y la virtualidad positiva
Por...MARK
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A los jóvenes del mundo...
Nos encontramos hoy en día con un mundo que pisa fuerte en los terrenos de mayor explotación industrial y por ende, humana. La vida actual se asemeja a una simulación de cualquier videojuego, somos seres que vivimos con el fin de crearnos nuestro propio camino y retar al destino, pero nadie nos explicó —y hablo de mí generación — lo difícil que es crear y mantenerse en ese camino.
Nací en el año 1997, y me tocó de muy chico relacionarme con el mundo tecnológico, creando mis primeros lazos con la internet, algo que parecía inocente, pero que terminó condenando a toda una generación, y lo sigue haciendo actualmente. Soy una de las tantas personas jóvenes que han experimentado la ansiedad y la depresión, pero que se agravó con el acceso ilimitado a las pantallas, y la cantidad de horas que pasaba junto al celular/computadora y no hablemos del impacto negativo del consumo desmedido de las redes sociales.
Estamos atravesando lo que yo llamo una invasión de la virtualización «positiva», que al igual que un iceberg solo deja ver una parte de su rostro, la que sobresale del agua, allí está el rostro de su dudosa positividad, caemos ante ella porque la vemos amable, con un montón de buenas intenciones, pero obnubilados por ese primer contacto, es decir lo visible, ignoramos el resto, lo que hay debajo del agua, esa inmensidad densa que se abre ante nosotros una vez que hemos caído en su telaraña. Ese es el sentido de herramientas como las redes sociales, que nos atrapan y nos llevan hacía una percepción extraña del mundo, a tal punto que dejamos de sentir la realidad y solo vemos la vida a través de un celular.
Las horas que pasamos conectados son el resultado de una vida sedentaria, ya se perdió el interés por cosas tan comunes como la lectura, ya no hay una reconexión del ser humano con su centro, con su mente, con su alma, hoy en día parece que la única forma de interactuar, de hacer amigos, de tener relaciones sociales es mediante una aplicación. Poco a poco el contacto cercano se va perdiendo, ahora todo se abrevia en un emoji o en un stiker.
Desprenderse del mundo humano nos deshumanizó, nos volvimos espectadores que juzgan la vida de los demás, y que creen que la vida de la otros es más interesante que la propia. Estamos ante una juventud cuyo paso de acción es crear grupos de WhatsApp o hacer campaña por redes sociales, y no quiero que se me malinterprete, la tecnología ha traído grandes avances y ha traído progreso a nuestro la tiempos ¿Pero a qué costo? Perdimos el factor que nos hace ser quienes somos, la estética, los gustos, las aficiones, todo es presentado para que el ojo ajeno juzgue nuestra actitud, para dar que hablar, porque nos gusta aumentar nuestro ego recibiendo likes y comentarios, pero en el fondo eso es vacío, porque solo refleja que todo lo que hacemos es para agradar al otro ¿Y yo cuando? Cuando vamos a reconocer nuestra valía sin necesidad de recibir la aprobación del otro.
Hoy en día veo jóvenes alejados del pensamiento y la reflexión. La juventud de hoy en día ya no tiene ganas de pensar, mejor dicho: ya no quiere pensar. Se perdió la capacidad de pensamiento crítico, a tal punto que todo se soluciona con una búsqueda en internet o viendo un video. A nadie le interesa pensar, la reflexión ser perdió en medio de tanta distracción inútil, porque es más fácil dejar de cuestionar, que hacer algo para que esas cosas que cuestionamos cambien.
Nos separamos de lo que somos, nos convertimos en la caricatura de lo que alguna vez fuimos, nos infantilizamos a tal punto que llegamos a los extremos del ridículo. Ya no hay un sentido crítico, leemos pero no procesamos la información, leemos sin leer y luego comentamos lo que yo creo que interpreté.
La sociedad de este nuevo mundo es un enjambre de zombis que caminan a la deriva, envueltos en sus celulares; las parejas ya no aman; los hijos ya no hablan con sus padres. Ésta generación será la que sentenciará la que viene.
Vivimos en la época de la corrección político, en donde hay que tener cuidado de lo que uno vaya a decir, cuando en realidad uno debe sentirse libre de lo decir lo piensa. Las redes sociales trabajan en moldear tu mente, y condicionan tu cerebro para que te prives a ti mismo de pensar lo que quieras. La corrección política solo lleva a una sola cosa, establecer un pensamiento único que no acepta discrepancias, hoy en día se habla de «discurso de odio» o oscurantismo del siglo XXI.
Vivir conlleva vida, pero no es linda si se pasa tan rápido. La cantidad de horas que se pasan delante de la pantallas, solo producen un acelerado paso del tiempo. Da la sensación que los años son días, y vamos atravesando así año tras año, arrastrando los mismos errores, las mismas promesas, creyendo que el nuevo comienzo vendrá a reemplazar al que se va, pero terminamos reprimiendo a un más el dolor que guardamos en el interior de nuestro pecho, parece casi una injusticia contra la humanidad el incansable paso del tiempo. Uno se centra tanto en lo banal, en lo superficial, que los detalles más puros de la misma vida son capturados para ser subidos a una red virtual en donde será examinado por seres a los cuales no les importamos. Vivimos la virtualidad «positiva» con el fin de alejarnos de la que tenemos, porque creemos que el estar «desconectado» (FOMO) significa perdernos de las experiencias de las redes, como si eso significara perderse de la vida.
La vida se nos va, pero no tomamos consciencia como el incremento de la ansiedad y la depresión en jóvenes causa estragos a nivel mundial. Estamos más conectados pero lejos a la vez. Perdemos por completo la noción del tiempo, desperdiciando horas que jamás van a volver. Estamos atrapados en este mundo distópico en el cual no hay salida y todo apunta a una sola alternativa, la desintoxicación de las pantallas o la muerte.
Crecer rodeado de tanto progreso tecnológico, en la sociedad hiperindustrializada, trae consigo un sinfín de malas interpretaciones y de consecuencias a nivel psicológico, en cuanto a las malas interpretaciones me refiero al uso casi sin limitaciones de las herramientas tecnológicas derivadas del progreso ininterrumpido, que acarrea con ella más presión sobre los individuos, que ahora son sujetos de prueba, moldeados por sus formas de pensar, observados por medios de dispositivos, es decir pasamos de la era de la disciplina, a la era de la vigilancia. Durante el período de niñez y adolescencia de nuestros padres, ellos eran sometidos a diferentes controles que quizás hayan sido imperceptibles ante sus ojos, pero que de alguna manera fueron moldeando sus pensamientos, arrastrando miedos, prejuicios. Hoy en día la disciplinaria sociedad cambió, ahora todo está más controlado, vigilado por medio de aparatos orwelleanos que al igual que el Gran Hermano, controlan cada movimiento. En pocas palabras, en los dos modelos sociales estaba la similitud del control, solamente que antes estaba más marcada por los padres y otros agentes externos, ahora se delimita por medio de la censura o eliminación de cuentas, pero sea como sea, en los dos modelos sociales, no hay libertad.
Solemos pensar que el mundo de la internet vino a darnos libertad, lo cual no es algo equivocado, pero también vino a controlar, y es un sistema muy eficaz a la hora de evaluar como nos comportamos. Hemos perdido libertad a medida que la vamos ganando, y es esa falta de libertad, esa falta de autonomía para poder desprendernos de las pantallas, lo que nos causa ansiedad y depresión. Creímos que éramos nosotros los que controlábamos la tecnología, pero es ella la que nos domina.
Con tanto conocimiento que hay navegando por las miles y miles de páginas, foros y demás, estamos ante una sociedad cada vez menos sabia, menos cuestionadora, más de acatar órdenes y de dejarse dominar. Hoy en día con todo el poder que ofrece el conocimiento tendríamos que ser unas mentes brillantes, pero al contrario, nos vemos cada vez más envueltos con contenidos basuras, irónicos, que solo sirven para hipersexualizar a la mujer o al hombre, contenidos de desinformación propios de la era de la posverdad, publicaciones muy tercermundistas y miserias humanas. Estamos a la postre de una sociedad infantilizada por la cantidad de contenido sin sentido, que agradable sería ver a aplicaciones como la tan famosa plataforma china de videos cortos, enseñar y educar sobre el librepensamiento y diferentes valores que nutren la consciencia humana, en vez de solo dedicarse a permitir contenidos irrelevantes e hipersexualizados. "Mente sobre materia" decía el gran villano del universo Superman, Lex Luthor, y la verdad que verdad no le falta (valga la redundancia), el intelecto hoy en día dejó de ser lo fundamental, hoy la educación decayó, hoy estamos viendo las consecuencias de una sociedad hiperconectada, donde tenemos exceso de información, y donde ni siquiera la mitad de todo ese exceso informativo podría calificar de necesaria.
Estamos ante una crisis de la humanidad más profunda de lo que pensamos, donde nos domina el ego, donde nos gusta ser juzgados, despertar comentarios, pero todos se olvidaron de la mente, todos se olvidaron del poder del intelecto, de la fuerza del pensamiento, de la filosofía aplicada a la vida personal de cada uno. Hoy vivimos tan rápido que nos cuesta encontrar ese momento en el que podamos sentarnos y reflexionar sobre que tal estuvo el día o porque me siento mal, eso se perdió. Nos damos cuenta que estamos en una sociedad infantilizada, cuando nos empezamos a pelear porque Pepe no te contestó el mensaje o porque Juanita estuvo en línea pero no te escribió, eso si que son problemas innecesarios, la responsabilidad sobre las pantallas nos lleva a cuestionar a aquel que no cumpla las reglas tácitas de esa determinada aplicación, como si fuera un deber cuasi nacional el responderte un mensaje. Problemas inventados en el mundo de plástico en el que vivimos.
La sociedad es un gran semillero de ideas, pensamientos, pero muchas veces es injusta, muchas veces no da oportunidades, muchas veces nos frustra y nos demuestra su costado más cruel, pero es menester compenetrarse con esa realidad para cambiar las cosas, esto no es una cruzada anti-tecnología, es más bien una mirada real a ese mundo tan mágico, donde parece que todos la pasan bien y están felices.
La idea de un mundo libre empieza por la emancipación de nosotros mismo, es decir de la liberación de nuestra propia esclavitud mental. En este mundo completamente acelerado, es deseable bajar un cambio, tomar aire y dedicar tiempo al autoconocimiento, a cultivar ideas y cosechar experiencias del propio mundo. Seamos jóvenes comprometidos con la realidad, actuemos con conocimiento de causa y estemos siempre firmes por este borde recto.