viernes, 5 de junio de 2026

HISTORIAS DE MI BARRIO (2)

 EL CURITA PÍCARO 


Por...MARK
******

*


ACTO PRIMERO

   El sacerdote parecía amable. Llegó al barrio una tarde de lluvia, vestido de manera normal y con el pelo bien cortito. Era flaco, alto, con cara de buena gente, seguro andaba en sus treinta y cinco años, era pintón. Con el tiempo resultó ser un tipazo. El barrio se acostumbró a él, sus sermones en la misa eran una auténtica maravilla. Sabía hablar como ninguno. Era inteligente y conocía mucho de todo.

******

ACTO SEGUNDO 

   Las viejitas lo amaban, y las chicas con novio no paraban de ofrecerle miradas irrespetuosas. Se dijo un día que una mujer de su misma edad, trató de acariciarle la entrepierna cuando el curita se paseaba rezando entre la gente que estaba sentada en la iglesia. Todos notaron su cara de incomodidad y de vergüenza. El rumor corrió enseguida, porque doña Pepa, una anciana que no faltaba nunca a las reuniones santas, vio todo y salió a contarlo como si nada. Algunos acusaban a la mujer de ser una «calenturienta», mientras los hombres del barrio decían que el cura era medio puto, porque la mina la verdad que «estaba buena». Con el paso del tiempo, ese suceso se olvidó, y el padre siguió como si nada, ignorando los comentarios, que eran del Diablo según decía él.

******



ACTO TERCERO

   De aquel hecho ya nadie habló, y de los que vinieron después tampoco se dijo nada. Dicen las malas lenguas, que se había enamorado de una jovencita de veinticinco años. Cuando fue a comer la Ostia, aseguran que el escote de la chica mostraba grandes pecados. Evidentemente el sacerdote es humano. A la noche al parecer la invitó a confesarse, y le aclaró que fuera con poca ropa. Y ese es uno de los tantos rumores que el cura juraba y perjuraba que eran una total calumnia. Lo más gracioso es que la chica salió diciendo que el sacerdote tenía un problema ahí abajo, porque le costaba levantar el «amigo». Luego dijo que eso se debió a que en el cuarto en el que estaban había un cuadro grande del Sagrado Corazón de Jesús, al perecer al padre le dio culpa o miedo.


******

ACTO CUARTO

  Pero después vino lo más grave. Que se acueste con mujeres ya es de por sí algo escandaloso, tanto para la sociedad como para la iglesia. Sin embargo se corrió otra vez el rumor de que aquel cura con aspecto de bueno [pero muy polémico], tenía un romance secreto ¡Y con otro hombre! Imagínense entonces el escándalo en el barrio ¿Cómo alguien tan bueno podía tener esas conductas desviadas? Pero esto no acaba aquí, ese otro hombre, no era cualquiera, era un pobre pibe de catorce años que había ido a la policía más de dos veces, a denunciar los abusos por parte del curita, pero la policía no hacía nada. Al parecer el padre les giraba un poco de la plata que ingresaba de los diezmos ¿Todo muy religioso, no es así?

******



ACTO QUINTO

  Cierto día de invierno, y para sumarle más leña al fuego, le aparecieron más novios al curita. La mayoría de estos chicos no superaban los dieciocho años. El más chico tenía doce, el más grande dieciséis. Todos fueron a hacer la denuncia y ahí fue cuando la policía se dio cuenta que había algo serio. Fueron a la iglesia y apuraron al sacerdote. Este les dio plata, mucha plata, para mantener el silencio, pero la policía fue más inteligente, se guardó los billetes y lo metieron preso.

******

ACTO SEXTO

   Y así fue como el curita terminó tras las rejas. Sus novios terminaron bajo tratamiento psicológico y hasta el día de hoy no se recuperan. Al parecer cuando allanaron la habitación del padre, había un cuadro del Sagrado Corazón de Jesús que estaba dado vuelta. La vergüenza no se siente cuando los ojos no ven. 

******

ACTO SÉPTIMO

  Así, como ahora te lo estoy contando, me lo narró Cacho el verdulero, un día que fui a comprar una sandía. Por lo que me dijo, el curita todavía estaba preso, del hecho habían pasado unos quince años. Que cosa misteriosa que es la vida, no se puede confiar ni en los hombres de Dios.


*

CONTINÚA EN EL 
SIGUIENTE CAPÍTULO...








No hay comentarios.:

Publicar un comentario