sábado, 20 de junio de 2026

MORIENS EST PRINCIPIUM

 LO QUE TERMINA TAN SOLO EMPIEZA


FILOSAS MIRADAS SOBRE LA MUERTE (Y MI MUERTE)


Por...MARK
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ANTES DE EMPEZAR


   Después del trágico fallecimiento del querido Gaspi (personaje que admiro y que me sacó demasiadas sonrisas en mis peores momentos) nacieron éstas reflexiones o pensamientos sobre la muerte y en especial sobre mi muerte. Gaspi se fue joven, y eso nos hace replantearnos muchas cosas, sobre todo que la vida no es tan larga como parece.

(Entiendo que esta entrada pueda ser un poco extraña, pero no es más que el retorcido reflejo de mi mente cansada, pero que a pesar de todo, aún sigue tratando de dar lo mejor que puede). 

Ya cumplí veintinueve años, ahora solo resta ver como el círculo se repite y como todo se sucede de una manera en la que cada evento es idéntico al anterior, pero siempre a uno lo agarra parado en un momento u otro de la vida, y es ahí, en el paso del tiempo, cuando tomamos conciencia de que todo se puede acabar repentinamente. 

Con todo esto, uno puede afirmar que nunca sabemos cuando será nuestro final, no voy a dar aquí consejos clichés sobre amar la vida, al final cada quien vive como puede o como quiere y eso debe ser respetado (aunque no estemos de acuerdo).

Ahora sí, ya me dejo de tantas palabras y espero que puedan incomodarse con lo que van a leer.



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1- Cuando se habla de la muerte de alguien o simplemente de la muerte como entidad, ocurren en mí una serie de sensaciones encontradas que me hacen verla como una cosa fascinante —pues no deja de ser uno de los misterios más grandes de la humanidad— y por otro lado, pienso en que la vida, como acto, no es larga (como suelen decir) de hecho es más corta de lo que pensamos. Miremos por un momento a nuestro alrededor, cuántos a lo largo de estos meses han muerto tan jóvenes, existen varios, muchos también han muerto ya de mayores, lo que me hace pensar entonces— y me voy a contradecir con lo que dije arriba— que la vida no es ni corta ni larga, ya que eso es algo que escapa de nosotros, aunque evidentemente nuestras decisiones son una forma también de acortar o alargar nuestra expectativa de vida, por ejemplo alguien que lleva toda su existencia dedicada a los vicios, posiblemente vivirá menos que aquél que se mantiene en una línea saludable o tal vez no ¿Quién sabe? Al final es como digo, la vida no es ni larga ni corta, estamos sujetos inevitablemente a las cartas que el destino quiera jugar, en esa partida celestial en la que decide por nostros que será de nuestro futuro como individuos.



2- Soy un convencido de que existe vida más allá de la muerte, eso lo he explicado varias veces en el blog y creo que por eso estoy obsesionado con ella, me persigue desde que tomé conciencia sobre la finitud de la existencia. En mi familia siempre que había una muerte, en vez de llorar me ponía a pensar sobre lo que significaba realmente morir y sobre todo lo efímero que es el acto de estar vivo. Uno nunca sabe cuando los ángeles pueden conspirar en nuestra contra y enviarnos a los cielos sin nuestro permiso. Después con el tiempo, mientras leía y me formaba en aspectos necesarios para la vida, me di cuenta que nadie puede explicar la muerte, es decir, existe una causa de muerte, pero nadie puede decir que pasa después ¿Existe una liberación del alma? ¿Realmente las ECM explican ese «otro lado» que no vemos? Son preguntas que me hago teniendo en cuenta que realmente existe ese lugar a donde iremos después de fallecer, pero las respuestas son infinitas y la duda también se vuelve infinita.


3-
El destino es muy cruel, muchas veces nos perjudica y nos convierte en seres cuyas vidas se terminan de un momento para otro. La muerte es como una especie de ángel negro, una entidad dantesca, que disfruta de ese juego perverso y maravilloso, que es eliminar personas. Ahora que lo pienso creo que la muerte tiene el mejor trabajo del mundo, es como un intento de sicario, pero que pertenece a las huestes del cielo (podríamos decir del bien) y que tan solo trata de hacer su trabajo lo mejor posible. Ahora ¿Tengo miedo de que venga a buscarme? Para nada, es más, deseo con profunda pasión que llegué antes de que envejezca, puesto que no deseo extender mi vida más allá de los cincuenta años, no por el temor de ser un anciano, se debe más bien al hecho de que la vida se vuelve a veces tan pesada y repetitiva que la mayoría del tiempo me pregunto ¿Vale la pena extender tanto las ganas de vivir, si al final la miseria, la desdicha y la pesadez de la misma vida siempre van a estar ahí, como un círculo infinito? Pienso que vivir hasta envejecer es prolongar algo que desde un primer momento no tiene sentido, considero que llega un punto en la existencia en el cual uno ya ha vivido lo suficiente y sabe que ya es momento de soltar este mundo material y dejar de sufrir para siempre.




4- Si mañana o hoy mismo se presentara ante mi este ángel negro, yo le recibiría con los brazo abiertos, estaría deseoso de ver su presencia, sabría que este final es solo el principio de algo que va más allá de la lógica que envuelve a esta existencia material. Ya casi podría sentir el nuevo mundo abrirse paso en mi conciencia ahora superior. Sería, por primera vez feliz. Estaría lejos de las ataduras económicas, emocionales y hasta sentimentales, porque mi esencia podría ser ella con absoluta libertad. Entiéndase que mientras estamos sujetos a este mundo físico, vivimos reprimiendo constantemente esto que somos, porque a la sociedad no le gusta que seamos nosotros mismos, pese a que la publicad y todo lo que rodea a la falacia que es el marketing, nos intente vender que ser uno mismo es lo mejor que hay. Pero es imposible, nunca podremos ser nosotros mismos, cuando la misma sociedad nos empuja a ser todos iguales. En este mundo material lo diferente no es aceptado, por eso creo que cuando uno fallece, se libera nuestra esencia y puede, en ese plano superior, expresarse en toda su extensión. Entonces podríamos tomar a la muerte como una liberación, más que como una tragedia, aunque va a depender del contexto en el que el destino desee que perdamos la vida. No es lo mismo aquel que se suicida, que aquel que murió en un accidente de tráfico o el que dio su último aliento por causas naturales. Son tan solo diferentes grados de muerte, sin embargo no varía (según mis suposiciones) el estado de la esencia o el alma.

5- También soy consciente que la vida física tiene su buenos momentos, pero son pocos los bendecidos que logran ver lo bueno en un mar negro. Para mí, la existencia está negada a lo feliz, solo veo sangre, desesperación y depresión. Todo alrededor se ha convertido en una especie de espiral del dolor, en la cual cada vez que quiero salir término entrando a otra espiral mucho más grande y confusa. Por eso siempre pienso que si yo algún día me enfermara de alguna especie de cáncer, definitivamente no trataría de pelear contra el padecimiento, más bien aceptaría que es mi salida de escape hacia ese otro lado que me espera con los brazos abiertos. Si bien para mí será felicidad, para los que quedan aquí tal vez mi pérdida pueda ser dolorosa, pero ellos no saben que los estaré esperando del otro lado, siempre con una sonrisa y emitiendo esa luz todopoderosa que día a día esta sociedad trata de extinguir. Los veré llegar y les diré: «Acá estoy, este es mi verdadero yo, ya la depresión y la ansiedad no me persiguen, ahora me verás en la eterna felicidad, lejos quedaron las lamentaciones y las quejas, lejos quedó la lucha por querer demostrar quien soy en verdad. Aquí todo fluye más fácil, aquí ser uno mismo vale la pena. Ya no llores más, la eternidad que nos queda por delante solo quiere verte feliz». Atesoraré esas palabras en mi memoria hasta que ese momento llegue.



6- Pero por favor, no pienses que todo es desesperación, más bien en mi interior abunda la tranquilidad de saber que todo lo que he hecho en la vida está estrictamente relacionado con mi manera de vivir. Podrán criticarla, podrán no entenderla, pero con el tiempo verán que esas son las consecuencias de ser fiel a lo que uno piensa. Cuando uno asume el riesgo de vivir y hacerlo acorde a su forma de pensar muchos son los que van a salir a hablar, pero pocos los que comprenderán. Por eso la muerte es la liberación total del alma, es ser uno al cien por ciento, más allá de como nos toque atravesarla.

7- Tampoco se trata de contagiar el pesimismo, aquí uno piensa como mejor le sale y de acuerdo a las experiencias que nos haya tocado veremos las cosas de una manera u otra. Después de todo, no existe la seguridad, salvo la que nos da la propia muerte.


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