domingo, 11 de enero de 2026

ALMAVIEJA


 Por...MARK

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1-

   Siempre fui medio raro, como me dice cada tanto mi psicóloga: «¡Vos sos un extraterrestre!». 

   Evidentemente no me lo comenta con una mala intención, sino más bien intentando hacerme notar aquellos aspectos en los que destaco por ser... distinto. Es extraño que a alguien de mi edad no le gustan las cosas promedio que disfrutan la mayoría de los «changos» jóvenes, el hecho de no drogarme, no fumar, no tomar alcohol o decidir, desde muy chico, no asistir a discotecas o fiestas tumultuosas, ya es algo que de alguna manera te diferencia del resto. Y más aún cuando tengo una estrecha y franca amistad con la soledad [puesto que son pocas las personas que logran sobrellevarla de una manera saludable].

   Ahora bien, si hay algo que observan la mayoría de las personas que me conocen, es que poseo un alma vieja ¿Qué quiere decir esto? Pues bueno, está relacionado con mi interés [y pasión] por lo antiguo. Es que no puedo poner en palabras el placer inconmensurable que me da el poder tener en mis manos un viejo y desgastado libro, o alguna reliquia que pareciera perdida en el tiempo. Lo mismo me sucede con el cine, los cómics o la música.

   Algunos me preguntan si esto de tener un sentimiento positivo hacia lo antiguo ha sido en su mayoría algo bueno o malo, y la verdad que es difícil ponerme a clasificar lo positivo y lo negativo, porque no es una tarea tan sencilla como parece. Yo solo sé que nací con ésta especie de fascinación, y que evidentemente, ha sido muy beneficiosa para mí, por no decir que no le veo nada de malo. En resumen: no me ha afectado para nada.

   Evidentemente, un problema que puede surgir [pero es de fácil solución], es el hecho de que muchas veces no logramos encajar en las tendencias actuales, y eso puede dificultar conseguir compañeros de tertulias. Como dije arriba, tiene una solución muy fácil, y es la de buscar puntos en común evitando centrarse en las diferencias [somos seres individualmente diferentes, por eso entonces buscamos aspectos en los que podamos coincidir con los demás].

   Creo que también, este gusto por lo anticuado, proviene de la problemática actual de que todo está hecho para el consumo rápido, con esto quiero decir que lo antiguo es imperecedero, permanece siempre a pesar del paso tiempo, mientras que lo actual, está hecho exclusivamente para desecharse al instante, nada está realizado para permanecer en el tiempo [de ahí mi teoría de que más temprano que tarde, todo lo que se ha creado en esta modernidad se habrá perdido, y nadie lo recordará].



2-

   Ser un alma vieja en un mundo de plástico derretido, es una aventura que amo día a día. Me divierto siendo yo mismo, buscando placer en aquellas cosas que, ya pasadas de moda, me siguen fascinando. 

   Considero yo, que cada uno de nosotros, ha sido entregado al mundo con un tipo de alma específica y con una sensibilidad también específica. Eso es lo que a mí me gusta definir como: la chispa. No es casualidad nuestros gustos, nuestra forma de pensar o la manera en la que actuamos, es evidente que existen cosas que nos han sido inculcadas y hay otras que se despiertan solas, como si el alma recién saliera de ese letargo inicial. El cambio es inminente cuando se inicia la etapa de la maduración.

   Cuando uno va desarrollando ese proceso de maduración, el ser mismo se empieza a dar cuenta de que no necesita del encajar o del aparentar ser algo, para estar incluido dentro de la sociedad. Alguien con un alma vieja como yo, puede moverse de forma vigorosa entre el mundo actual y aquel pasado tan amado, pues es absolutamente benigno amar aquello que evidentemente ya su tiempo pasó. Nos convertimos pues, en verdaderos depósitos de tesoros y joyas ocultas, que por ahí, los enceguecidos por lo contemporáneo, no pueden ver.

   He tenido el gusto de escuchar que hasta mi forma de escribir tiene ese guiño a la escritura clásica del siglo XIX, y es evidente que existe esa intención, porque fueron los grandes clásicos de la literatura universal los que me han inculcado el hábito de la lectura y la necesidad de escribir. Ahí tenemos una prueba clara de como el alma se despierta cuando se conecta con esa esencia profunda, que la hace ser ella misma.



3-

   Seguro se les cruzará por la mente la idea de que poseer un alma vieja debe ser aburrido, pero no es así, como ya lo dije, lo antiguo es imperecedero, por lo que siempre uno encuentra un nuevo divertimento. 

  En cuestión de música, me parece sumamente interesante escuchar bandas o artistas de los 60's/70's, antes que a estos nuevos ídolos modernos de la música urbana latina. Desde Sandro hasta Motörhead, no hay banda que no sea de mi agrado. Esto lo digo porque en la actualidad, el arte y en especial la música, está hecha para ser medida, su impacto no se mide por nivel de composición o por la habilidad en la ejecución, ahora todo depende de las métricas que arrojan cuántos likes o cuántas reproducciones tuvo. Es decir, se prefiere el número antes que entregar un material de calidad.

  Un alma vieja sabe apreciar la esencia de la música, por eso la satisfacción está en aquellos sonidos que son propios de una época pasada. Lo nuevo suena a una cosa media prefabricada e industrialmente decadente.

   Antes, la creación artística [en cualquier ámbito] pasaba por un proceso intenso de experimentación humana, donde se entremezclaban la técnica con la habilidad y el talento con la espiritualidad creativa. Quizás el producto no era lo suficientemente bueno, pero estaba cargado de sentimientos e imperfecciones que reflejan los comportamientos propios de ésta raza. El artista contaba con la libertad total, ahora en cambio son todos perros falderos de las empresas, que a su vez éstas están dominadas por los algoritmos del mundo digital [los verdaderos dueños del entrenamiento global].



4-

  Como cierre a este texto reflexivo, solo agregaré la importancia que tiene el hecho de conocerse, de saberse y entenderse a uno mismo. Qué más da si uno es diferente, lo importante de la vida es la experiencia que nos pueda dar. Nuestra alma se hace carne para poder sentir, pues encerrada en el cuerpo no alcanza a sentir todo por sí sola, por eso requiere de la vista, el tacto, el gusto, el oído y el olfato, y un sexto sentido que la mantiene conectada con esa fuerza primordial que nosotros no alcanzamos a racionalizar, pues en su magnitud es prácticamente incognoscible para la primitiva mente humana. El problema está en que muchas veces desobedecemos al alma y le hacemos caso a la razón. Pero para comprender ese «más allá», es necesario mirar adentro, y esa fuerza todopoderosa nos mirará a la cara ¿Qué veremos pues? Nada más que a nosotros mismos, potenciados, porque en esa fuerza todos habitamos y ella a su vez mora en nosotros, es nuestro reflejo pero mil veces bendito.

   Este breve texto evidentemente iba a tener una connotación espiritual, pues no se puede [ni se debe] separar al alma de su hábitat espiritual, no sería para mí correcto cometer semejante exabrupto. Más allá de todas las implicancias sutiles del alma a la hora de definir la identidad de cada uno de nosotros, es importante vivir siempre conscientes de lo que somos. A quién le puede afectar si tu alma es vieja o joven, cuando lo importante es todo aquello que te conforma y te hace como persona. Ser uno mismo, esa es la verdadera lección por aprender y la máxima para enseñar.

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