SOBRE LO QUE ES SER EN REALIDAD UN ARTISTA (FRUSTRADO)
UNA RELFEXIÓN NACIDA DE LA INTROSPECCIÓN MÁS CRUEL
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Me encuentro continuamente con un debate clásico que viaja siempre por las paredes de mi mente, y es que no puedo decidirme entre el dibujo/pintura y la escritura. Muchas veces no me decido en cuanto a que es lo mejor y que es lo que realmente tengo ganas de hacer. Son dos fuerzas que viven en mí y que pulsan los acordes de mi alma al mismo tiempo. Ambas son una parte fundamental de mi ser y son las que me constituyen hoy como un artista, pero en la mayoría de las veces siento que debería de decantarme por una sola, sin embargo me da culpa dejar a la otra fuera de esta ecuación.
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Aunque la respuesta ante este dilema es fácil de responder ¿Por qué no hacer las tres? Cuántos actores, músicos o lo que sea, han repartido su tiempo entre estas actividades ¿Qué me impide hacerlo a mi también? Últimamente me encuentro más enfocado en el ámbito de la escritura, mientras que las piezas pictóricas, solo las produzco dentro del campo de la escuela de Bellas Artes (de vez en cuando hago algún que otro boceto, pero no al mismo nivel con el que escribo). Siento que la escritura me brinda una cierta maleabilidad de expresión y me permite jugar más con los sentimientos, mientras que por ahí dentro del dibujo, suelo (por razones personales) censurarme un poco más. Dentro de la escritura hallo más libertad, mientras que dentro del arte plástico me veo más limitado frente una audiencia que no tolera las expresiones artísticas más salvajes, y viviendo en un ciudad pequeña, la presión es mucho peor.
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Por otro lado, con mis escritos muchas veces siento que le hablo a una nada que nunca responde. Es como lanzarle palabras a un vacío exterior que ni siquiera produce eco. La falta de apoyo genera un desgaste, puesto que todos hablan de mí como «artista», pero son muy pocos los que se han detenido a leer un escrito mío ¿Cómo pueden entonces entenderme y entender mí obra, si no se han dignado a leer una sola publicación? Juzgar por títulos o portadas es fácil, evidentemente requiere menos esfuerzo que sentarse a leer detenidamente y tratar de comprender lo que se está queriendo transmitir.
Considero que soy bastante claro a la hora de escribir, pero si no hay nadie que reciba el mensaje, que lo critique o lo expanda, evidentemente tengo que entenderlo como palabras al viento ¿Es ésta la democracia del sinsentido? ¿Puede alguien a quién nadie leyó, ser posicionado dentro de un núcleo familiar como artista?
Entiendo que el término artista va más allá de todo lo mencionado arriba, pero al menos considero que muchas veces tengo la duda de saber si voy bien, si realmente vale la pena invertir este tiempo en escribir algo que tal vez permanezca inmortalizado en el mudo digital, pero invisible ante las retinas de los lectores del mundo.
Ahora que lo pienso no es el miedo a la no lectura, es el miedo al olvido. El miedo a saber que aún después de muerto seguiré fracasando.
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Tampoco confundan esto con un hambre de fama. Desprecio por completo a la fama, porque en estos tiempos de redes, aun conservo algo del antiguo amor por la privacidad.
Tampoco hay en mi la necesidad nauseabunda de la validación, es solo saber que el mensaje está llegando bien. A mi no me interesan los likes o las visualizaciones, pero si me importa la opinión de aquel que, habiendo leído mi aporte, es capaz de darme una devolución que esté a la altura, de lo contrario el escritor o el artista no compartiría su obra, si al final de eso se trata, mostrarse para ser visto, para ser expuesto con la desnudez del alma y afrontar el pensamiento del otro sobre los reflejos de mi mente.
Si no obtengo una respuesta creeré evidentemente que estoy en lo correcto en todo, y eso es caer presa de las uñas negras de ego, que tarde o temprano será el verdugo que terminará de enterrar mi precaria carrera.
El blog es una forma clara de dejar mi huella inmortal y espero con ansias ser analizado en algún futuro lejano como alguien que se plantó, en la era de las redes sociales 一 siendo éstas un aparato dominante一 con un pequeño blog de lo más underground posible. Es en definitiva la batalla final entre David (yo) contra Goliat (redes).
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Ahora lo veo bien, el desafío del escritor (o del artista) moderno está en buscar capturar la atención sin la necesidad de recurrir a los trucos clásicos. Pero es que ya es imposible competir contra los videos cortos y menos cuando ya casi nadie parece leer.
Me replanteo muchas veces la idea de ser artista, creo que nunca existieron tantas posibilidades y formas de serlo como las que hay ahora, sin embargo hay que hacer mucho ruido para poder ser vistos, de lo contrario pasarás sin pena ni gloria. Como premio consuelo diré que al menos has encontrado el espacio que se ha convertido en tu cálida compañía, existen quienes hasta el día de hoy están buscando un lugar que vaya acorde a su identidad. Yo en blogger encontré un sitio único que se amolda a mis exigencias y cumple con los requisitos mínimos y máximos que yo realmente necesito para poder expresarme.
Las redes sociales no son más que promoción marketinera barata de las ideas, espacios como blogger o WordPress son instrumentos útiles para el desarrollo y el continuo trabajo de esas ideas, que se van construyendo mediante el aprendizaje de la vida.
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Pero es que en el fondo no me queda otra, al final ya encontré mi voz, también encontré el sitio perfecto para gritar lo que siento, sólo faltan aquellos que quieran venir a escuchar y gritar junto a mi.
Si lo escribo, si lo dibujo o lo pinto es porque lo siento así. Hacer algo que va en contra de mis deseos — o de mi identidad como individuo pensante — no sería más que una deshonra para mí verdadero Yo, y no estoy a la altura de cometer semejante traición, mi resquebrajada mente no toleraría semejante ignominia.
Y después de todo acá estoy, manteniéndome firme ante el huracán que amenaza con tirar abajo mis tristes logros. Llego a este punto y me pregunto ¿Vale la pena el esfuerzo por conseguir lectores? Evidentemente sí, y lo digo sin pensarlo, de lo contrario no me esforzaría por hacer de esta pasión un trabajo o un puente con alguna oportunidad mayor.
También lo que importa es que siempre tengo algo que contar, siempre estoy pensando, buscando ideas, analizando conceptos, que luego se irán desarrollando en el papel o en la computadora, hasta conformar un texto decente para ser publicado.
En cada artículo, en cada ebook, en cada ensayo o fanzine dejo, al igual que un deportista de élite, lo mejor de mí, mientras que el resultado, sea bueno, malo o regular, es una consecuencia de ese trabajo.
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El artista debe ser consciente de que no siempre va a lograr trascender más allá de los límites de su taller, pero mientras todavía nos quede aire en los pulmones, seguiremos intentándolo. Darse por vencido es el camino fácil y tomar la decisión de ser artista, es haber elegido de antemano el camino más duro y cuesta arriba, pero que no es imposible transitarlo, siempre y cuando sepamos cómo movernos.
En definitiva, el arte es para los arriesgados y temerarios que no tienen miedo de mirar de cara a la suerte y hacer de ella su mejor aliada. Como toda cosa en la vida, el trabajo en materia artística requiere tiempo, destreza y buena fortuna, a veces es difícil hacer coincidir esos tres elementos, pero cuando se lo logra, ahí si podemos empezar a disfrutar las mieles de nuestro esfuerzo, pero mientras tanto, los que estamos abajo, debemos seguir peleando.





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