-. APÉNDICE .-
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GUÍA PARA LA SUPERVIVENCIA
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Dieciocho consejos que me hubiera gustado escuchar cuando estaba en mis peores momentos
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1- Antes que nada, identifica lo que te está pasando. Intenta desentrañar de dónde viene ese dolor, de dónde nace ese malestar que te aqueja ¿Es algo que pasó durante el día? ¿Es algo que llevas desde hace mucho tiempo? ¿Lo has experimentado antes? Discernir esas cosas es muy importante para entender las causas de los sucesos que acontecen continuamente.
2- No saques conclusiones apresuradas, eso muchas veces no es bueno. Trata de mantener la calma, respira y analiza. Hablar con un amigo o un familiar es necesario, pero habla sin miedos, con absoluta confianza. Si sientes que no te entienden o tratan de juzgarte, intenta no hacerles caso. Prueba hablar con otras personas sin perder el foco de tus preocupaciones, no intentes discutir con quienes no pueden ponerse en tus zapatos, así evitarás malgastar tu energía en conversaciones que no llevan a ningún punto deseable.
3- Si el problema persiste y tiende a sobrepasarte, no lo dudes más, busca la ayuda de un profesional. No sientas vergüenza a la hora de hablar de tus problemas con un desconocido, verás que al principio se siente un poco incómodo, pero con el paso de las sesiones te irás acostumbrando y de a poco empezarás a soltarte. Con las citas al psicólogo, observarás las mejoras, siempre y cuando estés dispuesto a salir adelante (de lo contrario no te servirá de nada y habrás perdido tu dinero o tu tiempo).
4- Si tienes que tomar medicación, no te sientas mal por ello. Hoy, es más normal que nunca el hecho de tomar algún medicamento para la depresión o para la ansiedad. Nadie puede prohibirte eso, es igual que alguien que toma pastillas para el corazón ¿Qué sentido tendría juzgarlo, si al final se trata de un elemento que nos ayuda a estar bien? Eso sí, sé responsable con ella, tómala de la manera correcta, es decir en la forma en la que te la recetó el psiquiatra, y verás los cambios positivos que se producen en vos.
5- Si eres constante con la terapia y la medicación, podrás funcionar perfectamente. En este punto, es importante que ante cualquier cosa que te saque de tu bienestar, sea comunicado a tu psicólogo, con el fin de que éste pueda brindarte una ayuda sobre cómo afrontar ese nuevo problema y evitar así algún inconveniente mayor.
6- Busca actividades que acrecientan tu bienestar. Acércate al arte, a la música, la lectura o al deporte, cosas sanas que van a nutrirte a nivel anímico/espiritual aún más y aportarán un valor agregado, que te motivará a seguir creciendo. Los hábitos saludables son muy beneficiosos para el fortalecimiento de la mente y te mantienen alejado de las malas ideas. Si crees que es necesario, por ejemplo, acercarte a una iglesia (de la religión que más creas conveniente) no dudes en hacerlo, todo lo que sea bueno para tí, indudablemente es bueno para tu proceso de sanación.
7- Elimina de tu vida a las personas que no te suman. Quienes no te entienden, te critican, te juzgan o hacen de tus padecimientos un absurdo, no dudes en alejarte de ellos. A veces, esas distancias son necesarias, pues si sigues rodeándote de ese tipo de personas altamente negativas, nunca podrás mantenerte a flote como se debe. Lo sé, al principio cuesta, pero una vez que lo logras, te habrás quitado un gran peso, y sentirás tu mente mucho más liviana y libre de cualquier atadura negativa.
8- Tan solo se vos mismo. La autenticidad ayuda a mantener el equilibrio y te hace permanecer centrado en tus convicciones, más allá de si otros las entienden o no. Asumir la responsabilidad de ser uno mismo es difícil, es la parte más dura de la existencia en comunidad, pero si logras ese equilibrio, ya habrás ganado muchas cosas, una de ellas: serás original y nadie podrá quitarte ese título.
9- No le tengas miedo a las recaídas. Todos, en cualquier momento podemos recaer, es una parte normal de cualquier patología, con la diferencia de que en lo personal, noto que el peso de los comentarios son más fuertes para aquel que recayó de nuevo en una crisis depresiva o ansiosa, atribuyéndoselo a su falta de voluntad, su poca necesidad de cambiar, etc. No tienes por que hacerle caso a nadie, si has recaído coméntaselo a las personas de confianza que valen la pena, y a los demás no les digas nada (o hazlo en otro momento). Algunos sostienen que la recaída significa volver a empezar, en muchos casos es así, lo cual no está para nada mal (a veces es necesario ese reseteo) y en otros casos requiere tan sólo un ajuste de medicación o un poco más de trabajo con el terapeuta. Nada es imposible de solucionar mientras te dejes ayudar, y hagas oídos sordos a las palabras de quienes no comprenden por su propia e innata tozudez.
10- A veces no poder lidiar con todo es una buena señal. Estamos condicionados a rendir al cien por ciento en casi todo. Ya sea en el trabajo, en la facultad, en la casa o en la calle, tenemos que estar continuamente haciendo entre una y más tareas, porque el tiempo se agota, el día es corto y necesitamos acaparar todo cuanto sea posible. Pero como bien dice ese antiquísimo dicho popular: «el que mucho abarca, poco aprieta». Rendirse o decir «no puedo» también es parte del proceso. Aceptar que tenemos limitaciones, no nos hace unos fracasados, sino que nos vuelve más humanos, más conscientes de nosotros mismos, sabiendo hasta dónde podemos llegar y hasta dónde tenemos que decir basta. No te culpes por tener que dejar cosas en el camino, a veces para poder avanzar en la vida, ir liviano de equipaje es el objetivo principal para tener estabilidad.
11- Los factores externos son muy importantes. Muchas veces no es tu culpa, a veces la depresión o la ansiedad, se presentan de forma externa, aquí claramente el fenómeno ambiental, cultural, social, político y económico afecta negativa o positivamente a las personas. Como pudieron observar (y leer) este ensayo giró en torno a varias problemáticas derivadas de una mala gestión de la política pública y al aumento del desempleo, lo que acarrea consumo de sustancias y tendencias suicidas, por parte de una sociedad que se siente totalmente desprotegida. El entorno entonces, predispone al sujeto hacia ese tipo de padecimientos, inclusive tendiendo trabajo, porque hay quienes su mayor crisis ansiosa se da a fin de mes, cuando se encuentran con cero pesos en la cuenta bancaria. Por ejemplo, para quien no crea en este asunto del entorno como desencadenante de los síntomas depresivos/ansiosos, tomemos como ejemplo el caso de México y el problema con el narcotráfico. Se estima que debido a la violencia sistemática que se vive en diferentes localidades del país, por parte del crimen organizado, la tasa de depresión y ansiedad se ha disparado de un veinte por ciento inicial a un setenta por ciento en el año 2026. Eso entonces confirma que muchas veces, el lugar en el que nacemos, nos predispone a sufrir alguna patología mental.
Después, si quieren, en otro ensayo futuro (que no tengo planeado ahora) podremos entrar en cuestiones como si la depresión se da de manera endógena (biológica) o es una cuestión hereditaria.
12- A diferencia de lo que piensas, eres más fuerte de lo que crees. No tienes que cometer el error de confundir fuerza con heroicidad, son cosas diametralmente opuestas. Para ser fuerte no necesitas demostrar ninguna tendencia heroica o algún accionar propio de un semidiós mitológico. Con todo lo que estás soportando, te aseguro que eres más fuerte que cien dioses griegos. No temas, lo estás haciendo bien, reconoce que vas por buen camino, aunque a veces ese mismo sendero se vuelva oscuro o pesado. Sabrás siempre como mantener el ritmo a pesar de las turbulencias de la vida, y cuando sientas que pierdes el equilibrio, detente, no importa a donde estés, mira tu entorno, respira, tómate un momento para vos y luego cuando estés listo continúa. Los pasos para atrás o los retrocesos, no son una mala señal, es también un indicador de que estás tal vez soportando de más. Por eso es que eres fuerte, por eso es que no te rindes. Aún sabiendo que ya no exista nada que venga a salvarte, de igual manera tú continúa esa procesión directa hacia tu verdad.
13- La depresión y la ansiedad te brindan una valiosa lección: valorar los momentos en los que estás bien. Aférrate a esos instantes en los que derrochas alegría y disfrutas estar bien. Esos son momentos para compartir, para hacer planes como juntarte con tus amigos, hacer las actividades que te apasionan, etcétera. Aprovechalos porque cuando la oscuridad vuelva de nuevo, tendrás consuelo al saber que cuando estabas bien te sentías vivo.
14- No le pidas a cada cosa que sucede en tu vida una explicación. De vez en cuando los acontecimientos pasan y ya, no todo tiene una explicación justa y exacta. Si te pasas el día enredando tú mente en esas averiguaciones sin sentido caerás nuevamente en la depresión o en la ansiedad, al no poder descubrir ese misterio. Lo mismo con el comportamiento de las personas, no te pongas a entender el porqué del actuar de tal o cuál, cada quien es libre de hacer lo que sea. Mejor ocupa tu energía y tu tiempo en explicar tus propias acciones. Así te entenderás mucho mejor.
15- No busques excusas. Si alguien te invita a ir a tal lado, a juntarte con alguien, y vos no querés, no pongas excusas, di la verdad. Si no tienes ganas de salir diles: «no tengo ganas». Si no quieres ir directamente diles que no quieres ir y ya. No tienes porque sentirte obligado a hacer algo que no te agrada o simplemente no te interesa. Verás con esto que aprender a decir que NO, te aportará mucha paz mental. Claro está que habrá quienes efectivamente no entenderán esa negación y entrarán en conflicto con vos, ante esos problemas es mejor ignorarlos. Recuerda siempre que ante todo, eres libre de decidir.
16- Eres tu aliado y tu enemigo a la vez. A veces obramos con aciertos y otras veces con errores. Debes felicitarte cada vez que hagas algo bien y tomar medidas cuando cometas algún error. Cada vez que te equivoques no te fustigues más. Mejor observa, anota y aprende.
17- No le tengas miedo a la muerte. Contempla a la muerte como lo que es, un ángel que solo está para cumplir con su trabajo. No apresures su llegada, mejor es vivir, aunque cueste, pero vivir.
18- Concientiza. Que tu experiencia sirva para inspirar a otros. No es de sabios guardarse los conocimientos.
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FIN.
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