En esta era de la dominación tecnológica, en la que los grandes tecnócratas se disputan la pelea eterna por querer captar el mayor tiempo posible nuestra atención, y sobre todo, intentar lavar nuestros cerebros, la verdadera resistencia se encuentra en la comodidad del saber.
«Saber es poder» dicen por ahí, pero no es un poder egoísta, si no uno que busca liberar del sometimiento a los ignorantes. El Poder que nos da el Saber es la libertad, es la capacidad de no ser esclavos bajo el dominio del tirano.
La instrucción y la labor de esta generación a la que pertenezco, es la de fomentar una unidad en la que predominen las fuerzas del espíritu y que el humano tome una distancia prudencial de la tecnología, para centrar su vista en el placer de la lectura liberadora, en la armonía de la naturaleza, en la práctica concienzuda del amor, en suma, encontrando en las virtudes una razón para vivir.
Los libros son alimento, las pantallas son distracción. Con esto no digo que esté mal distraerse un rato de la vida, pero hacer de esa distracción algo perpetuo, no es bueno para nosotros. El no utilizar la lógica, el no pensar de manera crítica y el asumir cosas sin cuestionarlas, solo nos vuelve más esclavos, y así, nuestro florecimiento como seres elevados en conciencia, se ve completamente truncado, y empezamos a decrecer. En este punto es donde comenzamos a ser una masa rellena de energía negativa [densa], el alimento perfecto para los seres que, ocultos tras dimensiones, ensanchan sus barrigas al succionar de nosotros esos malos pensamientos, esa ira contenida, esa maldad que empieza a brotar, sin saber bien porqué.
Es el ignorante el que realmente no quiere ver lo que está pasando, y es ese mismo espécimen el que alimenta a las Entidades que cada vez parecen más poderosas. La guerra, la violencia, la explotación, son elementos de la ignorancia, porque nada bueno puede salir del sometimiento a los demás.
Se acercan tiempos oscuros, la humanidad necesita despertar, necesita encontrar la respuesta en el interior del alma y no entre las páginas de la web.
Olvidar el factor humano, es como negar nuestra propia existencia. Tenemos que evitar que la tecnología se convierta en mediadora de nuestra realidad, recuperando el control perdido. Toda independencia se logra masacrando al enemigo, en este caso, este enemigo es tan solo un algoritmo y un par de empresas que se creen dueñas del mundo.
Este «Neo Nôus» o traducido al español Nuevo Pensamiento, será la primera piedra que venga a cortar las cadenas, a través de un mensaje que nos haga conectar con lo Real, lo Divino y lo Universal. Luego se irán apilando nuevas rocas que formarán una pared tan sólida que ni la más mínima maldad podrá penetrar en ella.
«Como es arriba es abajo» no hay que olvidarse de eso, pero no somos lo suficientemente conscientes de que querer ser dioses para gobernar a otros, es una labor que no le sienta bien al hombre. Solo somos gobernados bajo la ley de un Creador que desde un primer momento estableció la norma primera: el libre albedrío. Concepto que, si me permiten decirlo, malinterpretamos históricamente.
Somos en nuestra mente una dualidad, podemos ser buenos o podemos ser malos, el libre albedrío es una forma de elegir que camino queremos recorrer y es un acto totalmente libre, donde no se nos impone el rol social que tenemos que tomar [o se supone que debemos de elegir].
Una distinción que tenemos con respecto a los animales, es que ellos no tienen una concepción del bien y del mal, como el hombre. El animal actuará siempre por instinto, no porque tenga deseos de hacer daño. El humano en cambio, es el único animal que hiere de manera consciente, que lastima y tortura a sabiendas de que no solo está afectando la realidad de alguien más, sino que está gozando al llevar a cabo esa acción. La naturaleza del hombre está ya corrupta, y no hablo de la injerencia que tuvo la serpiente con el árbol de manzanas, porque evidentemente, la maldad [aún no habiendo pecado Eva al morder el fruto del conocimiento] siempre va a existir, y se extenderá por eones.
Una de las claves para la vida futura, debe ser el hecho de extirpar la maldad, o de lo contrario la evolución no obtendrá ningún resultado. Tenemos [sí, yo también me incluyo] que renunciar a la parte más primitiva que habita en nosotros, y escuchar más a nuestro lado Divino.
Si bien hay que hacer una objeción, evidentemente no es fácil dejar atrás años de guerra y maldad que se aferran con sus garras malditas a nuestra carne, pero si uno puede ser consciente de que el daño a otros no genera ningún beneficio, tan sólo alimenta a las Entidades negras que quieren vernos sufrir.
Tampoco podemos escudarnos bajo la excusa del libre albedrío, porque así como tenemos mente para decidir qué hacer con nuestras vidas, también tenemos una mente para saber que dañar a otros es nocivo para la humanidad.
Los caminos del mal siempre desembocan en un infierno.
Pero este Neo Nôus, que lo he explicado de manera resumida en tan sólo cinco capítulos, bebe de muchas otras fuentes antiguas y modernas, que se han sustentado a lo largo del tiempo, gracias a su espíritu incansable, que de alguna manera quiere una sincera unión entre los hombres y mujeres del mundo.
Se busca entonces un nuevo pensamiento, porque este que tenemos, ya quedó viejo.
Toda cosa que está en el mundo y tiene vida, de alguna manera experimenta un cambio o transformación que, de manera real, lo libera de aquella maldición de tener que perpetuar eternamente los comportamientos de sociedades primitivas o pobremente avanzadas. Hoy, que estamos en la cima de los avances tecnológicos y científicos, debemos entonces renunciar de una vez por todas a la mente antigua, y empezar a pensar acorde a este nuevo tiempo.
Los incrementos en los casos de violencia, las guerras y las enfermedades, son el síntoma adecuado que nos indica que evidentemente algo en esta parte del Universo está fallando y es urgente corregir.
Espero entonces que estos capítulos sirvan como una reflexión, que nos invite a pensar de manera interna, sobre lo que estamos haciendo y lo que verdaderamente importa.
¡Gracias por leer!
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