INTRODUCCIÓN
Los mil porqué...
Cuando usted lea esto, le recomiendo que no me haga caso, son sólo las paparruchadas de un adulto que no sabe cómo carajos llevar adelante la vida, y más cuando lo único que ha podido entregar son fracasos. Ahora me doy cuenta lo importante que era el pesimismo en mi vida, y lo vigente que sigue estando en esta existencia tan negada.
Uno se pregunta más de mil veces porque nos toca esto, porque me tengo que enfrentar a situaciones que no hacen más que afectar y degradarme, a tal punto que me convierto en una bolsa de carne completamente masacrada por la embestida salvaje de los sucesos que, fortuitos o no, han designado que hoy yo esté más deprimido que hace dos o tres años atrás.
¿Y qué hago con eso? No voy a conmover a nadie con mi historia, esto no es una película de Disney, esto es la vida real, aquí la gente sangra, muere, se enferma, y no hay poder del guión que nos pueda revivir. Nadie va a aparecer mágicamente para solucionar nada, es más, generalmente aquel que aparece mágicamente, en vez de ayudar suele ser el que más destruye.
Y así me paso las veinticuatro horas del día, preguntándome por qué la tortura ha decidido ensañarse conmigo y como hay tanta gente buena que tambien tiene ganas de salir adelante, de sonreirle a la vida, pero parece que a Dios o al destino eso no no le agrada. No nos quiere ver felices ¿Y por qué querría vernos sonreír? Si él mismo se ha encargado de orquestar un perfecto infierno sobre esta bola terrosa que llamamos Planeta Tierra.
Un engranaje del sistema
De seguro muchos estarán de acuerdo con que hoy poco se puede hacer cuando se cae en manos del sistema y este hace lo que quiere con nosotros. Sus manos negras mueven los hilos de toda una industria dedicada a fomentar la pobreza mental y a desacreditar a aquellos que quieren traer paz y bienestar a la tierra. Este sistema parece aliado con los más viles arcontes, que despliegan su campo de energía altamente negativa, para atraparnos en ese bucle malicioso, sin darnos la más mínima chance de poder salir ¿Será que mi depresión es obra de los arcontes? ¿Será pues que esta locura mía no es del todo mía y es impuesta por fuerzas que son mil veces más poderosas que cualquier otra entidad? No puedo aseverar nada, aunque tengo cierto dejo de certeza que me hace pensar que toda esta violencia que estamos viviendo no es casualidad. Ahora bien, la única certeza que poseo en mi mente es la de ser otro engranaje más de este sistema, quiera o no, fui escupido a la tierra con el fin de seguir haciendo funcionar la maquinaria de opresión. Obviamente eso siempre será contra nuestra voluntad, al sistema 一o a los arcontes一 poco le importa si estás de acuerdo o no con sus antinaturales decisiones.
La vida laboral: una catástrofe
Nadie trabaja porque realmente quiere, en realidad lo hacemos porque nos vemos forzados a realizar cualquier actividad a cambio de un poco de billetes, que bien o mal aseguran nuestra subsistencia. El problema del desempleo, por lo menos desde mi experiencia como actual desempleado, es que hay toda una psicología detrás, que a uno lo empuja a considerase un inútil, puesto que quien no trabaja no está haciendo nada, a ojos de quienes disfrutan de la esclavitud (porque no tienen más remedio que ese).
Sentirse un inútil es totalmente demoledor, cambia por completo tu forma de ver la vida, te hace sentir culpable por tus fracasos y nadie logra empatizar realmente con tu situación. Generalmente se asocia a la falta de trabajo de una persona con poca ganas de hacer o con un estética que no es acorde. Pero déjame decirte que no eres el culpable de tu estado de desempleo, ni de que aun después de que hayas terminado la carrera no vayas a conseguir algún trabajito. Todos sabemos que mientras estemos vivos, nada es del todo seguro, el problema está en que ese mal real se oculta en un contexto social, político, económico y hasta cultural adverso en el que nuestra realidad no parece ser compatible.
El desempleo no es que no te llamen para cubrir un puesto y ya, es mucho más profundo, está ligado a cuestiones de mercado (oferta-demanda), a cuestiones económicas (inflación-impuestos altos) y así podría enumerar un sin fin de situaciones más que escapan por completo de tu control y el mío.
Ante estas injusticias no se puede mantener la calma, porque mientras uno lucha por no perder las más mínima esperanzas, del otro lado el sistema sigue queriendo su parte, sigue deseoso de que le des dinero, aun cuando lo consigas teniendo que vender tu dignidad o tu libertad, que es lo más sagrado que tienes entre tus manos.
Nota: aprender que no todo es mi culpa
La conclusión que saco después de escribir esto, es que no todo es mi culpa, al menos eso me libera de un cierto peso que ya estaba harto de cargar y que no era mi responsabilidad llevar sobre mis hombros.
Tenemos que aprender a identificar cuando algo es nuestro y cuando algo es impuesto por la gente que nos rodea. Puedo ahora decir, que entre tanto ruido, tu presencia es valiosa. Vales más que cualquier cosa. Todos tenemos un valor, lo importante es saber verlo.
No es que ahora esté menos pesimista, es que te estoy compartiendo algo de la poca luz que me queda
PARTE PRIMERA
I
Me marcho sabiendo que a nadie le importo.
Los escritos se han vuelto tan decadentes que
ya no sé si seguir escribiendo.
Es que no puedo hablar de otra cosa que no
sea mi angustiante sinsentido y mi falta de
fe sobre el hecho de que las cosas tal vez
(y solo tal vez) puedan salir bien.
II
Creo que esta angustia me ha invadido
demasiado. Siento el cuerpo cansado, no
se cuanto más pueda aguantar esta maldita
existencia.
No quiero romantizar la muerte, a fin de cuentas
lo que me importa es mi muerte, los demás
que hagan lo que quieran, yo no soy una brújula
moral o un consejero espiritual que los va a iluminar.
Yo no vendo ni compro falacias, manejo mi verdad, y
es lo único que me importa.
III
Todo el mundo me juzga, nadie me quiere ver vivir
en paz. Se arremolinan en mi vida como moscas
frente a la carne podrida, y con la misma intención,
manosean mi cerebro ¿Con qué propósito?
Con ninguno más que el de provocar en mí
aún más ese rechazo hacia la sociedad moderna.
Estúpida ciudad en la que me tocó nacer.
Maldito seas país que me dio su falsa nacionalidad.
Maldito sea mil veces el destino por haber querido
que yo experimente la vida.
IV
El pesimismo ya no es una alternativa o algo
que antes lo tomaba muy a la ligera. Desde
principios de este año me di cuenta que el
pesimismo el respuesta clave hacia la mierda que
nos ofrece la vida ¿Yo por qué tengo que elegir comer
mierda? Prefiero degustar contento la tierra que me
brinda la idea de que nada tiene un sentido como tal.
V
Yo que hice tantos ensayos sobre la importancia
del propósito y confié y creí en ello, como
una señora jubilada que se entrega al Cristo crucificado,
y ahora, en el choque con la realidad descubrí que no
estaba tan equivocado y que mi propósito en la vida
es la resistencia pesimista contra la positividad falsa y
tremendamente tóxica.
Con mi oscuridad latente, voy a desenmascarar a los farsantes
que quieren vendernos que nunca estuvimos mejor que
ahora, cuando la pregunta sería ¿Alguna vez en nuestra historia,
estuvimos mejor?
VI
Convivo día a día con la peor humillación posible,
la que me hago a mí mismo, al darme cuenta que no
consigo más que espantar. Soy como un alma en pena
profundamente triste, que se odia a sí misma.
Mirarme al espejo es tortuoso, así que trato de no hacerlo
mucho.
VII
Soy un inútil a mis ojos y a los ojos de los demás.
29 años de vida entregados a la desesperanza y con
la posibilidad completamente negada de progreso.
Me han robado la fantasía de soñar con ser alguien, sin
ese ideal ya no puedo soñar ni siquiera con ser artista.
Soñar, algo que es tan fácil, pero lo es cuando estás bien,
si no duele. Duele más que un balazo.
VIII
Me he convertido en una lacra que succiona lo peor de la
mugre que hay sobre las calles.
El sentimiento de inutilidad se apodera hasta tal punto
que ya no se que hacer.
Veo las ofertas de trabajo, veo todo tan inalcanzable,
porque apenas puedo cumplir con uno o dos de los
requisitos.
Después de mandar el CV viene el silencio, ese profundo,
largo y desgarrador silencio y otra vez la
culpa ¿Seré yo el problema? ¿Es mi pelo? ¿Es mi cara?
IX
La piedad de los demás solo me hacen sentir más
frustrado.
Me mandan las ofertas de empleo, pero no se dan
cuenta que me hace mal, porque yo sé que el silencio
de esos lugares es para mi perpetuo.
Estoy ligado a la inutilidad.
Estoy ligado a la falta de progreso.
Estoy ligado al dolor de no poder desarrollarme como
alguien íntegro.
X
Para quienes valoran el esfuerzo, yo no soy nadie.
Para los que valoran el hecho de no rendirse,
yo soy un simple imbécil.
Nací ¿Para qué nací? ¿Vine para sufrir?
«Estamos aquí para ser felices» dicen.
Cómo se puede estar feliz cuando
todo está diseñado para matarnos.
Si no es lo que nos rodea, somos nosotros mismos
Nací ¿Para qué nací? ¿Vine para sufrir?
«Estamos aquí para ser felices» dicen.
Cómo se puede estar feliz cuando
todo está diseñado para matarnos.
Si no es lo que nos rodea, somos nosotros mismos
los causantes de nuestro propio fallecimiento.
XI
Esto, como todo lo que escribo no será
leído por nadie.
¿A quién le interesan los traumas ajenos?
Salvo a algunos hijos de puta que festejan
el dolor y la mala suerte de los otros.
Yo no deseo importarle a nadie, más que a mí mismo.
Nacemos solos y moriremos solos.
¡Ya está, la mentira de la hiperconectividad se desmoronó!
Ahora estamos más solos que nunca.
XII
Olvidado por Dios mi venganza es dejar de creer en él.
Si no le importo, menos me va a importar él a mí.
Aprendí a vivir sin religión, buscando cualquier
excusa para contradecirla.
¿Los que creen en Dios, disfruten de que les mientan?
Porque mi único consuelo tiene que ser esperar
¿Los que creen en Dios, disfruten de que les mientan?
Porque mi único consuelo tiene que ser esperar
a ir al paraíso para poder vivir en paz.
¿Por qué no puedo desarrollar mi vida en
¿Por qué no puedo desarrollar mi vida en
paz en este aquí y ahora?
Aleja tus rezos y plegarias, solo me hacen mal.
Falsa esperanza para los ignorantes.
Aleja tus rezos y plegarias, solo me hacen mal.
Falsa esperanza para los ignorantes.
CONTINÚA EN LA SIGUIENTE PARTE...

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