sábado, 20 de julio de 2024

EL FIN DEL MUNDO

RAZONES PARA UN APOCALIPSIS


¿QUÉ TAN PROBABLE ES QUE TODO TERMINE?

Por...MAR
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«Vamos a morir, vamos a morir, vamos a morir
Vamos rumbo al cementerio
Vamos a morir, vamos a morir, vamos a morir
Vamos rumbo al cementerio»

(Paté de fuá-«Vamos a morir») 

¿Qué es el fin del mundo? ¿Es un hecho comprobable que en algún momento, todo lo que conocemos como vida (es decir, nuestra existencia), pueda desaparecer? Desde mi perspectiva de escéptico y a la vez de un poco incrédulo, se me da por afirmar que el final de todo, es decir la gran tribulación, o el juicio final, no son más que eventos plasmados en un antiguo e histórico libro cargado de historias y leyendas, cuyas verdades han sido de a poco reveladas por la ciencia moderna. Lo que sí puedo afirmar es que, así como todo principio tiene un final, también hay que entender que todo final tiene un principio. Veamos por ejemplo la extinción de los dinosaurios hace ya más de sesenta millones de años, su final a causa de ese gran asteroide, dio inicio a que el humano luego viniera a poblar estos terrenos. Con el pasar del tiempo, y a medida que fuimos evolucionando a través de las diversas edades, a saber: Edad de Piedra, Edad de Bronce, etc, fuimos tomando conciencia de que en épocas humanas anteriores (antediluvianas), sufrimos una especie de extinción del hombre, estoy hablando del relato bíblico del Diluvio Universal. Fue esa decisión de un castigo ejemplar por parte de un Dios, que se dice piadoso, por sobre una humanidad «condenada» por sus pecados y demás elementos que ya nombré en la entrada sobre «Los Libros de Enoc». Pero es interesante, como nuevamente nos encontramos frente a un final del mundo, donde solo unos pocos se salvarán, y se encargarán de repoblar la tierra. Entiendo que esos pocos elegidos o salvados, tendrán la posibilidad de refundar una raza humana nueva y superior a lo que fue anteriormente.

Analizando entonces estos dos eventos distanciados en el tiempo, cabría entonces preguntarse ¿Por qué no? El mundo como cualquier otra cosa está en constante peligro, desde asteroides hasta tormentas solares, sin embargo habría que analizar con qué propósito se llevaría a cabo el final de los tiempos ¿Será para aniquilarnos completamente como especie? ¿O será que quedarán algunos de nosotros para así repoblar el planeta con seres mejores a lo que fuimos? ¿Se repetirá lo sucedido con Noé y su familia?

Si uno analiza seriamente la posibilidades de que algún evento cataclísmico termine para siempre con nosotros, podría llegarse a la conclusión que tal vez sea probable, pero por otro lado, no puedo dejar de sentir esa sensación extraña al ver como iglesias, templos o cultos, moldean y perturban las mentes de sus fieles, y es ya cansador como año tras año, se anuncia en medios religiosos y en su contraparte sensacionalista, noticias impactantes sobre un presunto final que podría poner en peligro la vida en el planeta Tierra. Desde el polémico y hollywoodense 2012, hasta el acercamiento ( y posible contacto con la tierra) de algún masivo asteroide, se han reportado en la historia infinitos casos de supuestos apocalipsis. El fin de los tiempos no es más que el fin de una era, es la salida de la oscuridad hacia la luz, o por lo menos a un punto menos oscuro.

Considero que el ser humano que vendrá, poseerá una conciencia superior, será una nueva evolución (no se imagine una película de ciencia ficción), de los restos de esta ya decadente civilización de homo sapiens sapiens ¿Cuándo llegará este nuevo humano? No lo sé, tal vez cuando se desarrolle el superhombre de Nietzsche, es decir cuando abandonemos este espíritu cárnico que solo posee maldad, ego, violencia y muerte, por eso es necesaria la extinción de esta era, necesitamos salir de esta involución para alcanzar la evolución. No tiene que ser una evolución individual (aunque lo es en el plano mental) tiene que ser en un plano colectivo, pues es la unión la fuerza de la evolución, el progreso no se hace con uno solo.


 Un final es entonces un principio, es el cierre de una época y el inicio de una nueva temporada. Cristo fue torturado salvajemente, obligado a cargar con el peso de lo que sería su propia tumba (alegóricamente hablando), murió en la cruz, pero sin embargo ese no fue su final, después de tres días hubo otro principio.

Ahora, si tengo que ser crítico considero que es necesaria una disolución parcial del género humano, la decadencia social, y lo infinitamente estúpido que es el hombre, lo han llevado a la ruina. Entonces afirmo que necesitamos nuestras etapas de nacimiento, vida, tortura, muerte y resurreción, porque solo parece que aprendemos la lección cuando ya nuestra vida nos abandonó o nos está por destruir.

Como dije antes, cada final tiene un principio, así como la Santa Biblia finaliza con el apocalipsis, porque no puede ser el apocalipsis el principio que nos invite a ser mejores, el final es una crónica anunciada, es obvio que en algún momento esto que somos desaparecerá y espero que la próxima generación de humanos sea mejor. Tenemos claro que los tiempos que corren son básicamente micro-apocalipsis que se van sucediendo en crímenes, guerras, mentiras, violencia, escalando a niveles exorbitantes. La sociedad actual se enfrentó a la muerte en el año 2020, una especie de demo sobre lo que podría pasar, aún así nunca se aprendió la lección y ese es el mensaje de mi libro: «La Caída: Auge y Decadencia de la Civilización», donde el final de todo lo que conocemos es pura y exclusivamente producido por la mano egoísta del hombre que cree que su divinidad es superior a la inmortalidad. Después de todo, somos unas pequeñas partículas animadas en el magno y vasto cosmos, donde no ocupamos ni un ínfimo espacio, es obvio que no somos la preocupación del universo, si hoy la tierra desapareciera de la galaxia, poco afectaría al ritmo cotidiano del espacio, sólo nos preocupa a nosotros por creernos superiores al propio Kosmos, al cual le somos completamente indiferentes.

El final del mundo solo viene a traer un nuevo comienzo, y es tal vez un miedo interno que tenemos todos al sabernos que somos absolutamente finitos en este plano, donde una vez convertidos en polvo, no queda ni nuestra trascendencia, por eso el miedo a un final y por eso la esperanza de una vida más allá en los cielos junto a una figura creada por el hombre, porque en su propia debilidad necesita de la fe para consolarse y saber que no está solo, cuando en realidad nadie cubre su espalda, de igual manera, creamos historias que amenizan lo que supuestamente nos espera. Idealizamos los días de tribulación y el castigo a los inicuos, mientras que los elegidos serán salvos… No conozco a ningún religioso que esté libre de pecado, a fin de cuentas todavía nadie ha lanzado la primera piedra.


 En definitiva el final de los tiempos no va a tratarse de un evento supernatural o extremadamente religioso, podríamos esta noche irnos a dormir y quizás mañana ya no existamos más, porque es algo que no puede predecirse con total antelación, hasta la misma Biblia intenta excusarse de todo diciendo que no se sabe ni el día ni la hora exacta. Lo que sí sabemos es que mientras nos estamos extinguiendo, no apartaremos ni un minuto la vista de nuestras pantallas, trataremos de hacer el último TikTok, la última publicación de Instagram, porque ese es el apocalipsis al que nos enfrentamos, estoy hablando de la guerra virtual, de la hiperconectividad despiadada enchufada en nuestras mentes, haciendo colapsar cualquier estado mental, estamos entonces ante un arrebato de adicción, que nos distraerá del final y del principio. Creemos que las inteligencias artificiales y las tecnologías más sofisticadas nos serán un soporte, pero nos despojan de la razón humana, del propósito de nuestra existencia, que es ser humanos.

No idealicemos el fin del mundo como el castigo merecido al injusto y la exaltación del humillado, veámoslo como la toma de conciencia para un refinamiento de la raza, donde seamos seres más evolucionados y mejores. El fin del mundo solo puede ser un comienzo nuevo, una nueva oportunidad que sería una lástima desperdiciar.

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«Bombas en cartas explotan tus sueños
Desde una cabaña termino este imperio
Apocalipsis virtual
¡Qué difícil es el mundo real!
Apocalipsis virtual
¡Qué difícil es el mundo real!»

(Depresión Sonora-«Apocalipsis Virtual»)

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