domingo, 22 de febrero de 2026

«ESTOY BIEN» Y MI EXPERIENCIA PERSONAL

 UN LIBRO EMOCIONANTE 


PARA LEER Y PENSAR



Por...MARK
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I
CONTEXTO DE LA OBRA


1- «Estoy bien» de J.J. Benítez, es una pieza fundamental para entender ese aspecto tan misterioso y que a la vez nos hace dudar, sobre una pregunta que nos ha perseguido desde los albores de la humanidad ¿Hay vida después de la muerte?

2- Pues si uno lee este libro, no durará en decir que efectivamente, tras cruzar el umbral o al alcanzar la trascendencia, se llega a otro mundo completamente distinto, pero no tan separado de nuestra forma de vivir.

3- Las historias que allí se narran [cerca de 130 casos] de encuentros con «resucitados»— como dice Benítez — nos hablan de la existencia de ese otro mundo paralelo. Algo muy interesante es la gran coincidencia que existe entre los casos, que evidentemente le han sucedido a personas dispares, con creencias diversas [entre ateos y creyentes] como así también de distintas clases sociales.


4- El libro cuenta con 596 páginas que condensan cuarenta y cinco años de labor, en las que J.J. Benítez invirtió tiempo de su vida en la creación de este manuscrito, que es de una lectura dinámica, pero cuyo contenido es vital para entender que efectivamente, después de la muerte hay vida.

5- Desde ya la intención del autor o la de los entrevistados, no es la de intentar convencer al lector, de que en ese «otra lado» existe una realidad igual o mejor que la nuestra. Ni mucho menos tiene la necesidad de forzarnos a creer, de hecho, muchas de estas historias están narradas por personas completamente escépticas o no religiosas, lo cuál indica que no es un fenómeno únicamente perteneciente a la fé.

6- Definitivamente el libro logró capturarme de un manera en la que no podía dejar de leerlo, y a demás, se convirtió en una esperanza para saber que, cuando llegue el día de mi trascendencia, pues mi cuerpo morirá, pero mi espíritu [mi esencia] permanecerá por siempre eterna en el tiempo.


J.J
 Benítez 

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II
MI EXPERIENCIA PERSONAL 

   Mucho antes de leer este libro, incluso mucho antes de que me adentrara por completo en el mundo de lo paranormal, tuve una experiencia idéntica a las que se cuentan en el libro, es decir: un familiar fallecido que quiere, no solo notificarme como se encuentra, sino también darme un mensaje.

  Si la memoria no me falla, el día antes de lo acontecido, fue normal, nada del otro mundo. Llegó la noche y nos fuimos a dormir. Cómo dato importante [aunque no sé si tendrá algo que ver] la casa en la que tuve ese contacto con el «más allá», pertenecía a mí bisabuela, que para ese momento estaba viva y en un geriátrico. Digo que es importante, porque la persona que se me apareció en ese sueño, es la hija de mi bisabuela, es decir, la tía de mi madre.

  Recuerdo que en el sueño, yo estaba parado en el comer de esa misma casa, y delante de mí había una ventana que daba al frontis de la vivienda, en ese mismo frente rodeado de rejas, había un pino y desde la posición en la que yo estaba podía ver como ese pino se asomaba.

   De fondo había un cielo sorprendentemente celeste, con una nubes blancas y algodonosas, que me transmitían mucha paz. Y en ese lugar, como si estuviera viendo una especie de pantalla, apareció la figura de la tía de mi mamá. Lo primero que me dijo fue: «Estoy bien» y acto seguido agregó: «Tenés que decirles que estoy bien». No recuerdo si movía o no los labios, solo sé que el mensaje llegó claro a mi mente. 



   Cuando dijo lo que tenía que decir, la imagen se fue y yo me desperté. Ya era de día. Me había levantado muy tranquilo, no sentía miedo ni nada por el estilo. Yo sabía que mi mamá la apreciaba mucho, pero no me atrevía a decirle lo que había soñado, tenía miedo que no me creyera. Lo consulté entonces a quien era mi novia en ese momento y me dijo: «es un mensaje, tenés que pasarlo».

    Así que al final se lo dije, en ese momento vi la paz en el rostro de mí vieja, se largó a llorar, me abrazó y me dijo «gracias».

    Esta experiencia quedó entonces como algo extraño [anecdótico] que me sucedió y que hasta el momento no me ha vuelto a pasar.

   Mucho tiempo después, hablando con Máximo, quien fue durante dos años mi instructor de Aikido, y sabiendo que él está estrechamente relacionado con el tema espiritual, le comenté lo que le había sucedido con este sueño, y me dijo que tal vez en ese momento, se dieron una serie de acontecimientos que me permitieron abrir un canal entre éste mundo físico y el espiritual. Una especie de tercer ojo.


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