I
«¿Qué puede aportar la poesía a la formación integral del ser humano?» es una pregunta por demás interesante, y que atañe a los aspectos más elementales de la humanidad, o más profundos en el seno de lo humano como ser individual, con sus propias sensaciones, sus propias percepciones, y su único mirar. La poesía es sin lugar a dudas un elemento literario que junta en su carácter, un sinfín de aditamentos que la hacen ser de extremada belleza, ergo, es también única en estilo, riqueza y belleza. Pero su función no es solamente ser un montón de palabras apiladas en un papel, sino que cuenta también con un gran potencial para la riqueza y el engrandecimiento del alma humana.
Pongamos del otro lado de la escena a la educación, elemento fundamental para ese desarrollo humano tanto colectivo como individual. Es la educación un elemento indispensable para el pleno desarrollo de la vida social, y por sobre todas las cosas alimento al alma y a la mente ¿Pero qué papel juega la poesía en todo esto? bueno el poeta, al igual que el maestro, tiene la cualidad de ser un guía para la vida ¡Cuántos artistas de la prosa y la oratoria nos han enseñado tanto sobre el amor, la esperanza, la endereza, la felicidad, haciéndonos amar sus obras!
La poesía va más allá de la cuestión artística, es la representación de la cultura que atraviesa toda barrera temporal y geográfica, para llegar al centro mismo del individuo, centro que es el alma, que recibe las enseñanzas del maestro. Es por tanto, la poesía, cultura en constante movimiento. Es por consiguiente la educación, saber perpetuo e indómito, que es capaz de generar tantos cambios que es innegable el valor humano que de ella se desprende.
II
Pero de nada sirve ilustrar los componentes vitales y los dones sacros de la educación y la poesía, si no se demuestra un interés razonable sobre los asuntos dichos. El rol de poeta-maestro es imprescindible, pero el lugar que ocupa el alumno es mucho más valioso, pues desea saciar sus ansias de conocer, y ese es un don que no se debe dejar de perder. El hambre por el saber tiene que ser el punto de partida para que el alumno-aprendiz conecte con aquello que lo hará elevarse a ese estado de consciencia donde podrá, a partir de allí, lograr su absoluta integración con aquello que lo hace humano e individuo a la vez.
III
La educación ocupa un espacio vital en la vida de las personas, de allí se funden valores éticos y morales, reflexiones y pasiones, por eso es importante darle a la educación su merecido estatus. Por el lado de la poética, no podemos dejar de pensar que es una forma de reinterpretación de la realidad, necesaria por cierto, para el fomento vital de la introspección y la generación de nuevas visiones críticas o no, que fomenten un camino hacía una nueva y real evolución humana. Para la integración completa del ser en cada aspecto de la vida es importante llamarse a la reflexión, mirar hacia adentro, luego a lo que nos rodea, y de allí hacia todo lo demás. Somos todos partes elementales de un conjunto poderosísimo que puede hacer de los valores (y en especial de su resurgimiento), un eco para profundizar en los grandes cambios sociales, culturales, económicos y políticos. La educación deberá fomentar el librepensamiento, la poesía tendrá en sus manos la obligación de escribir la historia y narrar los verdaderos puntos de partida para una nueva versión de lo humano.
Por otro lado, la nueva era de lo digital favorece pero a la vez estropea los vínculos humanos, creando lazos poco sinceros, es ahí, cuando en las aulas se deberá volver a recordar los propósitos del «por qué» y el «para qué», entonces la poesía será la encargada de darle a cada alumno la posibilidad de re-escribir su propia historia, y aportar una causa verdadera a la contribución por una sociedad mejor.
VI
Lo que diferencia al hombre del resto de los animales, más allá de su sentido de lógica, es la capacidad de poder proyectarse en diversos futuros, y a partir de este presente inmediato, comenzar a construir su visión sobre esa utopía. La educación es un peldaño más hacia la idealización de una sociedad mejor, de una reestructuración de los estratos sociales, pero de nada sirve si no hay un interés sincero en las aulas, ya sea por parte de los educadores, como de los educando. La educación debe ocupar un valor preponderante en la vida del ser humano, pues es su paso hacia una transformación más grande, es el camino hacia un mejoramiento.
Sinceramente no somos nada sin educación, como tampoco no somos nada sin cultura, pues es despojarnos de aquello que nos hace ser quienes somos. Nuestro valor integral como seres humanos, lo forjamos nosotros, en cada momento del día, con cada acción, con cada gesto y palabra.
La poética de la educación no es más que volver a poner en la cúspide de lo humano, aquellos que nos da valor, que nos resignifica, que nos ayuda (y permite) ser nosotros mismos.
Pero ¿por qué llegamos a todo ésto? solo hay un único camino por el cual podemos andar, y es que la educación y la poesía, son estandartes de la libertad, es ella la encargada de que podamos ser los dueños de nuestras vidas, ser los artífices de las locuras que nos agrandan el corazón y nos hacen reír cada vez que se cruzan por nuestra memoria. No hay educación sin libertad, no hay libertad sin poesía. El poeta es por sí mismo un alma libre, no conoce de ataduras, ni de amos, pero es también un ser curioso, sediento de nuevos conocimientos, con los cuales construye la esencia de su alma. Da lo mismo si es rico o pobre, porque los dones de su imaginación lo elevan a un plano superior, otorgándole el don de maestro.
En casi todos los aspectos de la vida, la poesía juega un papel fundamental en la vida y en la integración del ser humano, pues señala y manipula los aspectos de la cotidianidad, en donde lo menos impensable se vuelve mágico. Así como el poeta puede hacer de la rutina un cuentos de hadas, el profesor debe hacer del aula un lugar de divertimento, donde no solo se aprendan los significados de los números o sus combinaciones, sino también que sea un instrumento para el divertimento, con el cual poder llegar a un autodescubrimiento.