lunes, 29 de mayo de 2023
viernes, 26 de mayo de 2023
EL HOMBRE MODERNO Y LA CIVILIZACIÓN CONTEMPORÁNEA- PARTE IV
Últimamente la frase «dejar de estudiar, para empezar a aprender» está rozando fuerte en el interior de mí cabeza. Al igual que un pájaro enjaulado, mis ideas van y vienen, chocando con las paredes de la cavidad craneana, intentando salir o penetrar más hondo aún en el fondo de mí alma. Y dejar de estudiar, para comenzar definitivamente a aprender, es en sí una idea magnífica, que rompe con las estructuras sociales, con esos mandatos que nos van condicionando la vida.
Antes de empezar a desarrollar este capítulo, quiero hablar un poco de lo que son los mandatos, que explicado a groso modo no son más que una vida prefabricada, estructurada según lo que es «correcto» o «socialmente aceptable». No es más que el guion que todos repetimos, orientado a la forma en la que tenemos que vivir la vida, debes estudiar, tener un buen trabajo, una familia (hijos, matrimonio), uno o dos autos, una casa, y así hasta el final de nuestra días. Es un tener y tener, pero no decidido por mí cuenta. Hay gente que no puede ver estos mandatos, o peor aún, me tildan de loco por creer en ellos, pero he llegado a la conclusión de que esos mandatos están tan internalizados en nosotros, que ya ni siquiera los percibimos, y hacemos las cosas por inercia, ni siquiera nos preguntamos si realmente queremos o no hacerlo, simplemente salen solas las cosas. Y estudiar alguna carrera, con el único fin de ser alguien en el futuro, es una de esas construcciones, y por eso la plantee como la primera de ella, pero me era necesario hablar un poco por encima de los mandatos, para entender mejor mí postura sobre estos temas que forman parte de este respectivo capítulo.
A todo esto me formulo estás preguntas: ¿Por qué necesitamos ser alguien en la vida? ¿Necesitamos realmente un reconocimiento social para poder vivir? ¿Puedo vivir sin la necesidad de tener un prestigio? A todo esto se responde por dos caminos, una respuesta fácil, y otra un poco más difícil. Para empezar la fácil es que si, se puede vivir tranquilamente sin todas aquellas necesidades que no hacen más que elevar nuestro egoísmo, creyéndonos superiores por el hecho de haber estudiado alguna carrera. Ojo esta respuesta podría haber entrado tranquilamente en el capítulo de los moralistas, debido a que si querés prestigio, no debes ni tenés que estudiar cualquier cosa; siempre el prestigio va a estar ligado a carreras de alto nivel como medicina, abogacía, contaduría, carreras que de alguna manera te dan un «respeto social», que no es más que una desprecio a las demás carreras (más que nada las relacionadas a las humanidades), y las personas que las desean estudiar.
Por otro lado la respuesta larga es la siguiente: hay un alto grado de expectativas aplicadas a la idea de estudiar algo, muchas veces tenemos la posibilidad de decidir que queremos estudiar, y otras bueno, nos dejamos manejar la vida por otros seres que van a decidir qué será de nuestro futuro, y nos toca hacernos cargo de nuestra debilidad, afrontando lo que se nos pone adelante. Estudiar algo genera—a demás de ansiedad, estrés, entre otras cosas— un nivel alto de ideas o expectativas relacionadas a que con ese estudio puedo tener el trabajo que desee, el puesto de mis sueños, aún así sabiendo que tengo dos caminos/salidas para diferente situaciones:
a)- En caso de que sea la carrera de mí sueños y haya sido estudiarla un ejercicio de mí libertad, pueden pasar dos cosas:
a.1)- Puedo llegar a través del esfuerzo y el sudor propio, a conseguir ese trabajo tan soñado que me solucionará la vida, permitiéndole crecer y desarrollarme como ser humano, ya sea profesional o socialmente.
a.2)- Siendo realistas ¿Qué probabilidad tengo de conseguir ese trabajo soñado a penas salga de la universidad? Esta es muy baja por su puesto, puede ser que a los meses de recibirme todo se me dé como en la opción uno, o quizás me tome mucho años llegar a ese sueño. Y antes de que digas algo esto no se trata de desmotivarte, sino más bien de acercarte una parte real de la vida.
b)- En caso de que no sea la carrera que yo elegí tengo otras dos opciones:
b.1)- Condeno mí vida a estudiar y a trabajar de algo que no me gusta, ni apasiona, con el fin de darle el gusto a los demás a costa de mí felicidad. Es decir vos mismo, sin la voluntad de terceros (en el sentido de que yo tengo el derecho de elegir lo que quiero), te colocas los grilletes y las cadenas que te harán esclavo de por vida.
b.2) O tomas las riendas de tu vida, das un giro de ciento ochenta grados, y cambias el rumbo de tu vida para siempre, empezando a velar por tu bienestar, y por sobre todas las cosas tú felicidad.
Hoy en día en materia de estudio es todo más fácil, no era como antes. La vida sacrificada del estudiante ya no se hace con el ímpetu de hace treinta o cuarenta años atrás, hoy las nuevas comodidades sirven muchas veces para enfocarnos en otras cosas, hoy puedo aprender del conocimiento de mil libros sin la necesidad de estudiar una carrera fija, durante cuatro, cinico, o seis años. Pero a la hora del trabajo, y muchas veces visto desde mí forma de mirar, no resulta más que un impedimento, un título universitario no te define ni como persona, ni como profesional, porque puede ser más profesional el albañil que con prolijidad inmaculada deja la pared recién revocada de una manera perfecta, mientras que aquel que estudió una carrera puede resultar ser alguien que a pesar de contar con ese aval universitario, no sepa desempeñarse en el cargo que le han asignado.
Muchas veces no sé trata de estudiar para conseguir el trabajo ideal, muchas veces es una cuestión de aprender, para ser el ideal en ese trabajo. Porque luego aparecen esos seres «superiores», que aparentan ser más por el hecho de poseer un papel que les dieron cuando se recibieron, pero no solo se quedan en eso, en la apariencia, porque es la única forma de demostrar que saben algo, pero en realidad dudan de lo que hayan aprendido, y más de lo que puedan hacer.
El trabajo, y no lo podemos negar, es algo necesario para la existencia y el continuo progreso de las sociedades humanas. Lo necesitamos, y él va de la mano con la cultura del esfuerzo, si uno no hace algo para que las cosas sucedan, es imposible que las cosas sucedan por sí solas, y si uno se pone a pensar, el trabajo es el mejor accionar para una vida más activa.
Lo sé, a veces no nos da ganas, no nos gusta compartir tiempo con esos compañeros que son tan insoportables, o a veces no soportas a tu jefe y te gustaría renunciar a la primera de cambios, para ver la cara que pone cuando se lo dices, y sepa que perdió a un gran empleado. Todo eso nos afecta, pero no sé compara con el hecho de saber que estás haciendo ese esfuerzo por un bien mayor, a veces no está mal sacrificar un poco de la libertad que tienes, porque no quieres que los grilletes, propios de la esclavos, se cierren sobre tus muñecas. Pero verlo de ese lado es muy negativo, solo hay que saber darle una vuelta más a la tuerca. Pero para mirar las cosas no nos sirve un punto de vista, porque evidentemente estamos dejando el otro punto de lado, para eso es necesario hacernos de los dos, para de allí unirlos en uno sólo definitivo, tomando lo positivo, y lo negativo de ambos. Si yo te entiendo, sueñas apasionadamente con convertirte en ese artista tan maravilloso que algún día quieres ser, tienes muchas ganas de ser el nuevo ídolo en la música y que todos te admiren, y respeten, o quizás quieres ser el nuevo Cortázar, y crear grandes novelas y cuentos, que serán traducidos a varios idiomas. Si, todo suena maravilloso, pero siempre se nos pasa un detalle, visualizamos el objetivo, sabemos lo que queremos ser en ese futuro prometedor, pero se nos pasa de largo todo el duro camino que hay por delante, todas las frustraciones, o alegrías que viviremos, nuevamente digo que las cosas no se hacen solas.
En esta parte de nuestra historia, es donde tenemos que tener en cuenta que si queremos lo que deseamos tenemos que trabajar duro para alcanzar el objetivo final, y a veces es necesario- como bien dije antes- sacrificar un poco de nuestra libertad para conseguir ese objetivo.
El trabajo no es más que el desarrollo de una actividad, con el fin de que ésta sea remunerada, y sirva para el bien común, sino fuera por ello no se trabajaría, por ende es necesario. Ahora esto no quiere decir que debo pasarme la vida entera trabajando, viviendo solamente para trabajar, eso no, uno puede entregar un poco de su libertad, pero no condenarme a una esclavitud sin sentido.
Tampoco se trabaja por dinero, si, es una actividad remunerada, pero de todas formas éste no debe ser el motor principal, sino en cambio poner en frente de tus ojos la idea de que el trabajo, cualquiera que sea, dignifica al hombre, de igual manera nuestra dignidad debe tener ciertos límites, y uno de ellos es no agachar la cabeza y aceptar el rol de esclavos. Se trabaja porque se quiere, y es una herramienta del progreso del hombre como ya dijimos, ahora está en uno comenzar la labor del escultor, para que con el cincel darle forma a tu vida.
Si bien, retomando el tema del dinero, es muy importante porque de él deriva nuestra subsistencia, no tiene que ser la meta final, trabaja por ti, por tu familia, por tu progreso, y del dinero no te preocupes, el va y viene. No te dejes manipular por las víboras de lenguas venenosas que te harán creer que tu trabajo no vale, o lo comparen con el de otros, la clave para ser tu mismo es solo escucharte a ti, no se trabaja para demostrarle nada a nadie, en definitiva, no tienes porque demostrarle nada a nadie, es tu vida, y tu la vives como quieras.
Habrá quienes dirán que hay más trabajos y con mejores sueldos, pero con qué fin si mí felicidad haciendo lo que amo, es más superior que el sueldo más alto.
Para ir cerrando, este es uno de los mandatos culturales que, a diferencia de estudiar una carrera, si o si debemos cumplir, no exactamente como lo mandan, pero si de la forma que nos gusta.
El vivir para trabajar nos va terminar ahogando, con el pasar de los años nos habremos cansado, y dado cuenta que sacrificamos lo más valioso que tenemos, y solo ahí, en ese momento, nos habremos dado cuenta del error fatal que cometimos. Al igual que el matrimonio, no podemos dejar que las cosas externas supriman nuestra libertad, trabaja si ¿demasiado o poco? Solo digo que lo suficiente.
Para entender mejor este punto, partamos de la base de entender un poco mejor el concepto o la palabra «pareja», si nos vamos a una definición más sutil, menos compleja, y más sencilla, podríamos afirmar que se trata de estar parejos (tampoco es tanto misterio, la definición lo dice la misma palabra). Es decir, en el ámbito romántico se trata de conseguir a alguien que comparta las mismas similitudes o coincidencias, pero a la vez que también tengamos nuestras propias diferencias. Por lo tanto el concepto de pareja para mí forma de ver es en el acto romántico, encontrar a alguien con quién comparta muchas cosas, y a su vez difiera en otras. El término pareja se aplica directamente a ese concepto, es decir conseguir a alguien que esté en la misma «sintonía», y tenga un balance entre lo positivo y lo negativo. Ahora cuando ese balance no se da, o pierde el equilibrio estamos hablando de una pareja dispareja, donde la proporcionalidad entre lo que compartimos, y lo que no es mayor, y se diferencia mucho, por ejemplo: podemos tener mil cosas en las cuales coincidir, pero hay dos mil en la cuáles de verdad no logramos llegar a un común acuerdo.
Teniendo esto asimilado, vamos a llamar al primer ejemplo de pareja, en donde lo positivo y lo negativo están en su justa medida, una pareja estable (aunque este término es más profundo). Cuando esto sucede, es muy normal que la sociedad tienda a darle un simbolismo a todo aquello, uniendo a ese hombre, y a esa mujer ( o hombre y hombre, y mujer y mujer), en una unión, que a mí parecer es más bien un hecho de castración (ya verán porqué), llamando matrimonio, casamiento, boda, etcétera. La idea de esta unión, es más bien la supresión de la libertad, y deja en claro, el hecho de que las personas renuncian a ser de ellas, para ser cuál objeto, posición perpetua del marido, y el marido, posesión eterna de su esposa, aunque ya ahora, y gracias al cielo esto ya no es tan así.
Antiguamente, y no me refiero a tiempos perdidos hace miles de años, sino que hablo por allá hace treinta o cuarenta años, el matrimonio era un hecho casi santo, era lo más grande de la vida, con ideas absurdas como llegar virgen en el caso de la mujer, algo nefasto, inculcado por el orden religioso. Mientras que el hombre debía ser de cierta manera, para poder pedirle la mano a los padres de su prometida, si es que éstos no arreglaban todo eligiendo ellos el pretendiente.
Y tomemos un momento para hablar de lo grave de esa frase «mí prometida» esa cuestión de que la mujer, o el hombre es de mí propiedad, te prometieron a mí, sos mía. Nada más aberrante, ni más nauseabundo que el machismo, o el feminismo posesivo. Nadie es propiedad de nadie, yo soy propiedad mía, y el matrimonio lo que hace y con mucha intención, es quitarme ese derecho, así disfrazarlo con una idea más romántica, haciéndolo ver como un acto de amor puro, y de entrega total hacía el otro. Si, es una entrega total de la libertad para pasar a ser propiedad de un tercero. Y la unión de Dios avala esa pérdida de aquel derecho preciado, y poniendo un montón de condiciones, y llamándonos pecadores por si dejamos o renunciamos a ese contrato malvado, separándonos para siempre de algo que es natural, y propio de nuestra naturaleza.
El matrimonio se inventó con el fin de suprimir la libertad individual. La única forma de zafar de ella es no casándose, o por consiguiente, casarme pero no cumplir exactamente con todas esas normas que él impone. Ahora ¿Esto me da derecho de hacer lo que quiero cuando estoy casado? Por supuesto que no, solamente se trata de no renunciar a mí libertad, de ser yo siempre, algo que todos sabemos.
Está cuestión posesiva, del sos mía, o sos mío, no la comparto para nada. Nadie es de nadie, yo soy dueño de mí mismo, y nadie puede venir a cambiarlo. El hecho de estar casado no tiene que ser esposas en mis manos, sino de hecho la idea de unir a dos personas que son libres, y tienen que seguir siéndolo, pero a la sociedad toda, no le gusta que alguien sea dueño de su vida, por lo que a la hora de firmar ese contrato macabro, hace de la letra chica, no solo más chica, sino ilegible, para que los tontos caigan sin sospechar nada de la trampa que le han tendido.
Este mandato cultural, es para mí realmente insoportable, porque al igual que los hijos, es muy difícil de no cumplir, porque involucra una serie de pautas socialmente aceptadas, aunque, seamos sinceros, hoy en día el matrimonio no es lo mismo que antes, su valor fue disminuyendo gradualmente, por lo menos eso es una señal de que vamos avanzando, rompiendo con las estructuras sociales preestablecidas.
¿Pero por qué digo que el matrimonio es un hecho de castración? Lo es en el punto central de la vida humana, porque coarta tu libertad, te somete a ser el dueño, o el objeto del otro. Es literalmente un acto de castración a la fuerza, donde muchas veces no sabemos decir que no.
Hace un tiempo hablaba con alguien- que no viene al caso mencionar- que me decía con una total convicción, que los mandatos culturales no existían, yo lo miré con asombro y la respuesta que pronuncié ante esa declaración, es que los mandatos son casi invisibles ante la sociedad de hoy, porque ya están tan internalizados en nuestro accionar social, que no nos ponemos a pensar tanto si realmente deseo casarme, o quiero tener hijos. Los tenemos tan asumidos que no los cuestionamos, y solamente actuamos por inercia, pero está claro que el hecho de no percibirlos, no significan que no existan. Y luego me preguntan, a pesar de lo que pienso, si yo algún día me voy a casar, y riendo con la gracia que me hace esa pregunta, respondo que si algún día deseo hacerlo, lo haré, pero no traicionaré estas ideas, porque será hecho en plena conciencia, con el respeto debido hacía mí libertad y la de mí pareja, y sobre todo, con un profundo amor hacia el ser que me acompaña. No lo haré por moda, no lo haré por conveniencia, no lo haré porque me lo demanden/exijan, lo haré solamente si el amor es genuino, y no me quita libertad.
El tener hijos es una materia en la cual yo de verdad estoy muy seguro, y mí decisión se encamina más a una vida más tranquila, alejada completamente de la agitada elección de haber tenido hijos. Y no es algo que me vaya a arrepentir, es algo que he decidido hace muchos años, cuando comenzaba a entrar en la adolescencia, ya lo sentía así.
Puede ser que para muchos sea un terrible pecado decidir no tener hijos, mientras que a otros les parecerá algo meramente egoísta. Cuando en realidad es más egoísta aquel que los posee, porque en el fondo está cumpliendo su fantasía de auto-satisfacción, mientas que yo en mí «amor egoísta» puedo tener más tiempo con el cual compartir con mí pareja, disfrutar más de hacer lo que me gusta, tener tiempo libre para el sexo, y no corro el riesgo de ser un fracaso como padre, aunque éste último, puede ser mí miedo más grande.
Usted lector ocupará por un momento el lugar de un psicólogo, y escuchará— o mejor dicho leerá—, todos mis pensamientos y se dará cuenta que soy un dominado por el miedo, que soy un ser absolutamente mediocre, lleno de contradicciones, pero que en el fondo se dará cuenta de que soy un alma sensible y torturada por el paso mortuorio del tiempo, y en este mundo—como bien sabrá—, no hay lugar para almas sensibles, ni mucho menos para almas torturadas. Por lo que tener hijos no es una opción, es más bien algo que no elegiría. El camino de la cultura, de la mejora, de la búsqueda del conocimiento puro y absoluto me espera, no puedo perder el tiempo teniendo hijos. La libertad está sobre todas las cosas, y no dijo que tener un hijo sea lo peor del mundo, quizás para muchos haya sido un milagro en sus vidas, siendo sus hijos la luz que brilla y los nutre de amor, mientras que para otros los hijos pueden ser más que una carga, una condena perpetúa que los va a atar para siempre, y de la cual no hay retorno.
Si lo sé, quizás estoy exagerando un poco con lo que estoy diciendo, pero ese era mí pensar hace tres años atrás, hoy en día creo que no es algo a lo que estoy preparando, no los veo ya como una carga, como dijo el gran cineasta, actor, escritor y tarotista chileno Alejandro Jodorowsky: «traer un niño al mundo significa crear conciencia». Magnífica frase, y excelente forma de ver las cosas, hoy en día si bien prefería no tenerlos, no dudo en que les daré el amor que sea necesario, pensando en que quizás si logro hacer las cosas bien habré traído a este mundo tan convulsionado a un nuevo ser con una capacidad de ser consciente sobre todo lo que rodea.
Un hijo no es un pequeño juguete, un hijo representa un verdadero desafío que, seamos sinceros, nadie está preparado para afrontar. Si lo tuviera que ver a todo como hoy en día, creo que lo mejor sería no tenerlos, por una cuestión global, y se que suena a una excusa barata, pero no creo que nacer en este momento sería lo más idóneo.
El decidir no tener hijos es un conjunto de perspectivas que no son para nada ilógicas, son más bien claras y reales ¿Si no puedo darme la vida qué quiero a mí mismo, cómo podré dársela a alguien más? Nunca faltará la persona que se ofenderá, o no le gustará la idea que formulo en este apartado, pero a fin de cuentas yo no vengo a coincidir con todos, ni estar de acuerdo con todos, a final de todo los hijos no dejan de ser un mandato cultural más, pero que otra vez, a diferencia del trabajo, podemos elegir si lo queremos cumplir o no.
¿Se han preguntado alguna vez la condena que sufre una mujer que no quiere ser madre? ¿Se han puesto a ver los sentimientos de aquella mujer que en pro de una vida mejor decide llevar una vida más tranquila, para crecer a nivel personal, sin la necesidad de cargar con un hijo? Yo sí lo he pensado, hoy en día, y por suerte, se están dando más casos de mujeres que no desean ser madres, pero a fin de cuentas la sociedad las sigue cuestionando. Da la sensación que todavía se mantiene ese discurso tan anticuado, de que la mujer está hecha solamente para ser madre, y no para otra cosas. Que biológicamente tenga la posibilidad de crear en ella un ser completamente nuevo, no quiere decir que sea van todas las mujeres del mundo obligadas a cumplir dicho acto biológico. No porque una persona tenga la habilidad de hacer bien determinado deporte, no quiere decir que será un deportista profesional. La habilidad está, pero es uno el que decide.
La condena en este caso es siempre hacia la mujer, el hombre que no desea procrear es dejado de lado, mientras que la mujer es la que sufre todas las injusticias, aunque por suerte, hoy en día las cosas han cambiado bastante, y ya no tienen toda esa presión sobre sus hombros, dependiendo claro de las tradiciones familiares, y el entorno familiar.
Para cerrar este tópico, solo voy a agregar que tener hijos para mí no es lo más importante en estos momentos de mí vida, pero que si por algo llegara a tenerlos, no dudaría ni un segundo en darles todo el amor del mundo, en darles educación, contención emocional, en apoyarlos. No soy un ser malvado que desprecia a los niños, solamente que en mí visión de cuestionar, y desafiar lo que los demás toman como verdad absoluta, me lleva muchas veces a ser más serio con lo que digo, y otras veces un poco exagerado. Es que también es entendible saber que hay tantos niños en el mundo que han llegado al lado de familias de ignorante, que no se saben hacer cargo de ellos, y estos niños terminan con sus vidas arruinadas, bajo el yugo de padres irresponsables ¡Ojalá pudiera darle un mundo mejor a cada niño de este decrépito planeta, para que vean que hay algo más que simplemente lo que tienen! Y por eso escribo, por eso dejo constancia de mí pensamiento, porque lo que quiero es un planeta mejor, donde todos puedan desarrollarse, crecer, y de seguro si todo fuera así de hermoso no dudaría en poder traer una nueva vida. Pero si las cosas siguen en este retroceso letal, lo veo poco probable.
Por eso no encontré mejor alternativa que dejar por escrito lo que pienso, no lo hago por dinero, ni por la idea de que lo que yo ahora escribo me va a llevar a la fama, al contrario ese camino no lo quiero, lo único que deseo es dejar testimonio de lo que soy, para que cuando mí huesos se conviertan en polvo, las palabras aún permanezcan en la boca, y la memoria de las nuevas, futuras y mejores generaciones.
domingo, 21 de mayo de 2023
YO SOY TU AMIGO FIEL
💕ETERNA EN MÍ 💕
DEDICADO A MI MEJOR AMIGA, LUPINA
LOS ESCRITOS
viernes, 19 de mayo de 2023
EL HOMBRE MODERNO Y LA CIVILIZACIÓN CONTEMPORÁNEA- PARTE III
I)- Sobre triunfar en la vida y el miedo al fracaso. II)- La meta es tener éxito. III)- La felicidad y la construcción social. IV)- El dinero y la pobreza espiritual. V)- El consumo superfluo y las necesidades innecesarias.
Sobre lo que es realmente triunfar en la vida, no lo puedo decir a ciencia cierta, porque es algo que puede ser muy relativo. El triunfo se puede dar en diferentes momentos, en variados hábitos, por poner un ejemplo, quizás para uno su mayor logro es haberse podido pasar cualquier juego de computadora sin haber perdido ni una sola vez, mientras que para otro, el mayor logro de su vida haya sido poder conseguir ese tan deseado ascenso en la oficina.
Cómo lo ven las cosas siempre son relativas, y dependen siempre de dos factores fundamentales, o que por alguna razón yo creo fundamentales:
a)- El momento: es decir el punto justo en el que ese logro se consigue, que es algo que va a depender de la persona, y sus necesidades por su puesto, de ahí viene la comparación entre el gamer y el oficinista. El momento representa esa situación en la cual yo aspiro a conseguir aquello que me propongo; así como uno puede decir «quiero terminar este juego», otro puede decir «quiero ocupar esa vacante de gerente» ¿Alguno de los dos está mal o equivocado? De ninguna manera, porque los dos viven de acuerdo al momento o la situación que les toca.
b)- El contexto: es decir el entorno en el que nos desarrollamos, porque de ahí salen las diferentes miradas de acuerdo a los diferentes logros.
Es decir—retomando el ejemplo del oficinista y el del jugador de videojuegos—, quizás para el hombre o la mujer que trabaja en una oficina le parezca una pérdida de tiempo que alguien le dedique horas, y horas, y encima disfrute conseguir el éxito de haber terminado un videojuego, y a lo mejor para el «gamer» le parece espantoso como el trabajo de oficina les absorbe la vida, los hace unos esclavos obedientes, bajo el yugo de un patrón que les paga míseras monedas por las horas que están metidos ahí dentro. Por eso siempre es importante entender el contexto de cada individuo.
Triunfar, no es más que esa sensación de felicidad que nos da haber podido realizar con éxito una tarea, o haber logrado algo que siempre quisimos. Luego está el rol que cada uno ocupa, ya sea laboral, estudiantil, etc, ahí ya el logro o el triunfo está en completa relación con el ya explicado punto «b», lo que sí hay que aclarar es que el triunfo no se basa solamente en el dinero, o en tener y poseer por el mero hecho de querer mostrar algo que no soy.
La vida vivida con placer a pesar de las malas cosas que nos pueden llevar a tocar es también haber triunfado. Con vida simple me refiero al hecho de que la felicidad que nos da el haber conseguido algo la puede tener cualquiera, desde la familia que vive sobre un techo de chapa y en una habitación de dos por dos, sin comodidades, como así también las altas esferas de la sociedad.
Vivimos hoy en día lamentablemente en una sociedad enferma por tener éxito, nos venden que ese es nuestro objetivo en la vida, que el fracaso es algo malo, y el fracasado es mal visto por la sociedad de hoy, lo sé porque siempre me considere un fracaso en las materias de la vida, pero eso no me hace ser menos, y eso de ninguna manera me priva de que en cualquier momento de mí vida pueda conseguir el éxito, o triunfar en la vida.
Tampoco vale ésta idea de ser todo un ganador, de ser exitoso, para solamente demostrarle a los demás lo que somos. Ostentar nuestros logros a los demás, con el fin de generarles una envida innecesaria, es una causa perdida, más vale ser como soy que arriesgar todo por el hecho de querer que los demás me miren.
No somos mejores ni peores por haber conseguido realizar sueños y metas en comparación a otros, cada quien tiene su tiempo, cada quien tiene su momento. Nadie está libre del fracaso, ni aun así del triunfo. A veces las victorias que más cuesta conseguir, son las más dulces y hermosas, y el fracaso aunque nos deje un amargo sabor, es bien recibido como la mejor lección de vida, porque quizás la cuestión más importante del triunfo en la vida es la idea de que podemos no solamente fracasar, sino que cada vez que nos caigamos, podamos levantarnos con la cabeza en alto, mirando hacia delante, como si no hubiera pasado nada.
Es ahí cuando hablamos de la capacidad de resiliencia, ese impulso que te da la fuerza necesaria para poder levantarte cada vez que te caes, es ese impulso para saber que siempre se puede volver a empezar. Fracasar es algo de la rutina, pero está en uno dejarse vencer, o continuar mirando para adelante.
La vida sigue y las oportunidades son infinitas, la cuestión principal reside en el hecho de cuán fuerte te haces después de cada caída, y tras levantarte de la más dura derrota.
La importancia del triunfo se resume en la palabra resistencia, si eres lo suficientemente bueno y aguantas cada round como el mejor, la vida te dará un premio (el triunfo), pero no será merecido si llegas a él por medio de trampas. El que lucha todo lo consigue, no importa si es hoy o dentro de veinte años, lo bueno de la vida lleva tiempo, lo importante está en saber disfrutarlo.
Hoy en día para la nueva generación, es decir la mía, nos toca vivir en un mundo demasiado golpeado por los hechos que se escapan de la vida común, como podría nombrar a la tan famosa y sufrida pandemia. De todas formas eso no afectó en ningún momento a la cultura de la imagen, y del éxito.
Hoy en día la cuestión sigue siendo la de aplastar a los demás con mí éxito, que todos se hinquen para adorarme. Desafortunadamente ésta sociedad del consumo desmedido, piensa con una mentalidad un poco cuadrada, y cerrada, de que el verdadero éxito, o el logro más grande que una persona pueda alcanzar es tener grandes riquezas, ser millonario, tener mucho dinero. De ninguna manera, y en eso debo discrepar, el tener dinero no puede ser sinónimo de éxito, ni mucho menos de felicidad.
Es muy conocido saber que hoy en día la meta es matarse estudiando una carrera que quizás no me interese, pero de todas maneras tengo que hacerla para no ser un fracaso—aunque en la mayoría de los casos es más una imposición social/familiar— y si después de todo el esfuerzo invertido, (que no es más una forma miserable de gastar la vida), podré trabajar de ello, y así obtener el dinero que me posicionará como una persona exitosa, a costa de haber sacrificado amigos, parejas, aficiones, placeres, por la absurda idea de triunfar, de ser exitoso, cuándo sinceramente puedo ser exitoso y sentirme realizado cuando paso tiempo con mis hijos, cuando estoy orgulloso o orgullosa de la familia que tengo, de los amigos que me acompañan, de los padres que me aman y me amarán, de los hermanos que siempre me apoyan, en fin, uno puede ser exitoso en cualquier lado, a cualquier hora, sin la necesidad de ningún objeto material, sin tener en su haber un dinero desmedido, sin poseer siquiera una casa propia.
Con todo esto quiero decir que el éxito está también en lo simple, porque en lo rebuscado uno siempre termina perdiendo algo, o peor aún se pierde a sí mismo. Mientras otros se gastan la fortuna en un auto nuevo, invirtiendo plata en un pedazo de metal con ruedas, y un motor, quizá en alguna otra parte del mundo, o de tu ciudad, alguien es feliz caminando, o andando en una bicicleta bajo la lluvia.
El éxito se mide por aquello que e conseguido a través del disfrute, el éxito nunca va a llegar después de que tuve que pasar horas gastando mí vida en ese trabajo, o en este estudio, esto no quiere decir que nunca tendrás éxito, sino que así como se vendrá se irá, el amor al dinero, la ambición de querer siempre más, y de consumir cada cosa que veo, solo contribuye a acelerar la decadencia de ésta generación.
Vivimos en la época en donde todos queremos ir a las playas de Miami, o algún lugar paradisíaco, como hacen la gente que vemos a través de las pantallas de nuestros celulares, pero sabemos que esa felicidad dura poco, más precisamente el tiempo que duren las vacaciones.
La felicidad y el éxito van de la mano, y se une a ellas el esfuerzo y el mérito, lo que nos hacen saber estás cuatro cosas es que; nada se consigue sin esfuerzo, todo se hace desde el disfrute, y no hay cosa más linda que ser feliz en la vida que nos toca.
De cierta forma no muy agradable, la sociedad establece reglas, en muchos casos estrictas, sobre lo que es la felicidad, y sobre lo que nos debe hacer felices y realizados. Por ejemplo nos dice que me debo sentir completo o realizado cuando me recibo, cuando consigo un trabajo (sin importar que sea esclavo de él), cuando tengo una pareja, cuando tengo hijos con esa pareja, cuando me case, cuando tengo mí casa, mí auto, y así en un larga lista de cosas.
Sinceramente, pobre alma estafada la que cree que seguir todos esos pasos lo llevará a la felicidad más pura, porque el hecho de poseer algo no me hace más feliz que aquel que no lo posee.
¿A dónde está la felicidad entonces? A lo mejor no la hemos descubierto, o la experimentamos de formas efímeras, en pequeñas explosiones de alegría, pero la máxima expresión de la palabra felicidad está presente cuando soy consciente de lo que soy, cuando estoy ahora viviendo el momento, tomando mates a la vera del río, disfrutando del paisaje, sin pensar en las cosas pendientes del trabajo, o en los problemas de la vida cotidiana, o de índole familiar, porque se darle a cada cosa su lugar, y si me concentro en el río, en el trinar de las aves, en el rico mate, noto que el tiempo a veces parece detenerse, mientras mí cabeza vuela; ya ahí lo entendí todo, ya ahí me estoy permitiendo ser feliz. Tomando mates en el río, soy feliz, más feliz que si estuviera ahora en la comodidad de mí casa, porque de seguro estaría pensando que dentro de poco se acaba el domingo, y el lunes otra vez le entrego el cuerpo a una rutina que me ahoga.
Derribar los estándares de felicidad que la sociedad fue construyendo con el pasar de los años, es el principal punto de partida, siempre teniendo la base de que la felicidad también es una experiencia, y que cada persona es feliz con lo que tiene o puede. Nadie puede establecer en términos generales lo que debe hacer feliz a determinada sociedad, puesto que cada sociedad está formada por individuos diferentes, con diferentes puntos de vista, con diferentes necesidades.
No hace falta dinero para ser feliz, eso solo nos empobrece espiritualmente. La felicidad está dentro nuestro, depende de nosotros buscarla, o dejarla ahí, encerrada para siempre.
Creer que el dinero es la clave central de la vida, y que sobre él gira todo, es un pensamiento que está demasiado equivocado, y que refleja la pobreza espiritual de esa pobre alma. Porque no te hace rico el hecho de tener en tu haber grandes cantidades de riquezas, sino lo que te hace grande es la riqueza de tu alma al estar llena ésta de un puro sentimiento, la humildad. Ojo, no digo que el que tiene dinero no es humilde, hay gente adinerada que lo es, pero en su gran mayoría lo que la sociedad refleja, es aún grupo de personas que dilapidan su fortuna por el mero materialismo, creando un consumo que ya pasa de ser superfluo, a innecesario.
El dinero no deja de ser un papel impreso, con un valor agregado, pero su poder es mayor que cualquier otra cosa, atrae con su don incorruptible a todos aquellos que son débiles ante el sometimiento de la ambición. Por eso es que hacemos todo por dinero, el mundo de hecho se mueve por él o más bien en torno a él.
Nos la pasamos pensando en él, como si fuera la cura de todos los males, y es la enfermedad principal. Estudiamos muchas veces cosas que no son impuestas, quizás por el dedo ajeno, o por no saber decirle que no a nuestras familias, con el fin de que el día de mañana, más allá de que la carrera elegida no sea de mí agrado, pueda conseguir un trabajo, y ganar dinero. Esta estrategia vil no deja de ser un engaño, porque el dinero, queramos o no, se relaciona en cierta forma con un determinado posicionamiento social, o en pocas palabras nos brinda un prestigio por sobre los demás.
Nos la pasamos estudiando algo que no nos gusta, porque los demás o nuestra familia lo dice, pero cuando uno empieza a decidir por sí mismo, busca en el dinero la excusa por la cual terminar el estudio que empezó, pero al final uno se da cuenta de que si esa es la meta a seguir mejor no estudiar nada. El hombre diferente no busca el prestigio o poseer un cierto estatus social ¿Para qué? ¿Cuál es la razón de ser una persona con prestigio? Si con ser yo, ya me alcanza y me sobra.
La cultura del dinero es mucha veces una contradicción en sí misma, porque creemos que con él se van a solucionar los problemas de la vida, el error está cuando nos damos cuenta de que los problemas aún siguen ahí, no se puede arreglar la vida con dinero, se la puede vivir mejor tal vez, pero desgraciadamente el dinero no te dará salud, ni te salvará de la muerte.
Ahora ¿Por qué relaciono al dinero con la pobreza espiritual? La respuesta es muy sencilla; el dinero en todas sus formas no puede ser nunca un sinónimo de felicidad, o de engrandecimiento del alma. El alma que carece de sencillez, de humildad, no tiene el derecho de usar la plata como un instrumento de felicidad. Ahí es donde se desarrolla mí concepto de pobreza espiritual, porque muchas veces las personas optan por sacrificar demasiadas cosas en sus vida, en pos de un ideal lleno de riqueza, cuando la verdadera riqueza, y el verdadero sentido de una vida es vivir en libertad, es hacer de cada pequeña cosa algo grande y maravilloso. No trabajo por plata, lo hago porque me gusta, el dinero es secundario.
Creamos un mundo en lo que importa es la apariencia y no lo que uno tenga. Hemos hecho una sociedad del comprar para mostrarme, no porque necesite. Nacerán las futuras generaciones trabajando toda su vida para gastar esa plata que tanto desean en futuras cosas que vivirán pagando día tras día, hasta el fin de su existencia.
El hombre diferente sabe negarse a los placeres dulces de la codicia, sabe cómo manejar el dinero sin que éste lo posea, sabe que hay necesidades que cubrir, que de ahí para delante lo que sigue es despilfarro absoluto.
El tener, o aspirar a tener dinero hoy, no te salvará de que mañana te mueras, o en su defecto condenes tu vida a trabajar una cantidad de tiempo indeterminado, para poder pagar esos gastos o deudas que te son insostenibles. Para darse cuenta de eso el primer paso es reconocer que lo material o el dinero en sí, no constituyen nuestra naturaleza, porque si tenemos que sacrificar todo por esa vacía ambición de ser y mostrarle al mundo el nuevo celular, reloj, calzado, etcétera que nos compramos, francamente solo demostramos una cosa: lo bajo que hemos caído.
Es evidente que el consumo de cosas va en aumento año tras año, somos la cultura del capitalismo, pero también la cultura del dinero mal gastado en nombre de un funesto materialismo hueco, comprando cosas innecesarias, creyendo que en el fondo son de mí necesidad más profunda.
No entendemos la idea de que poco a veces es demasiado, y preferimos gastarnos la vida en cosas inútiles. Vivimos para trabajar, y pagar las deudas acumuladas por el gasto indebido en artículos, o vehículos. No conocemos el valor de la conformidad, aunque esté valor no siempre aplica para todas las cosas.
Las futuras generaciones deben aprender a vivir con lo que tienen o si no serán esclavos del comprar y comprar, para llenar un vacío inexistente. No se trata de hacerlo para cuidar el bolsillo, o darle un revés al capitalismo, sino que estamos en la cultura de lo fácil, del tener por tener, y no por necesidad.
A veces, detrás del consumo sistemático, se puede encontrar esta necesidad de pertenencia, es decir por ejemplo, para formar parte de determinado grupo social, necesito consumir, o vestir de una cierta línea, cosas que es algo que a mí parecer es inútil.
Consumir por aparentar es también algo que lo he visto demasiadas veces ¡Pobre de ésta sociedad que se basa en lo superficial, y no ve las maravillas de lo interno, de lo simple!
Tampoco es que estoy haciendo un planteamiento de que la única forma de evitar todo lo mencionado en éste capítulo sea siendo pobre, para nada digo eso, solamente que a veces las cosas simples, y sencillas son eternas y duraderas como el beso ardiente del primer amor. El camino para la vida libre es siempre tratando de tener la mochila lo menos llena posible, así el peso, es decir las infinitas necesidades— que se convierten en deudas a pagar— no terminan por romper mí espalda.
Una familia cuesta caro mantener, en el caso de que se la tenga, ahora a eso sumale el gasto por demás, el despilfarro inútil, y la necesidad de tener, tener, y tener. Nadie tiene que demostrarle nada a nadie, porque el objetivo final de la vida es hacer lo mejor posible tu camino, no tratar de superar a los demás. La vida no es una carrera, porque primero: no hay una meta fija, y cada uno llega hasta donde puede llegar, dando lo mejor de sí en los días de sol, y los nublados también, y segundo: todo tiene un tiempo, pero ese tiempo tiene un costo, si me la paso gastando mí tiempo en materialismos absurdos, me estaré perdiendo demasiadas cosas.
Repito, no se trata de vivir en la pobreza, sino en el hecho de poder ser feliz con lo que tengo, y no te prohíbo para nada que te compres cosas, cada quien hace con su libertad lo que le apetece, pero solo pienso que el consumo desmedido, es solo un paso más a la ruina.
viernes, 12 de mayo de 2023
EL HOMBRE MODERNO Y LA CIVILIZACIÓN CONTEMPORÁNEA- PARTE II
Afrontar los hechos cruciales de la vida no siempre resulta fácil, ni mucho menos satisfactorio, debido a que encararla a ésta es una decisión sumamente arriesgada, pero definitivamente crucial. El hecho de afrontar la vida, es un símbolo de madurez en nuestras conciencias, es allí donde nos damos cuenta en donde ya no necesitamos el apoyo de nuestros padres, y empezamos a movernos solos en este mundo. A veces lo entiendo, esto suele ser muy difícil, más cuando se trata de madurar de golpe.
De todas formas, y sin lugar a dudas el problema, o el incidente principal que nos suele afectar más que cualquier otra cosa, es la idea de que la vida no es como la esperamos, de que soñamos con la libertad, pero nos vemos obligados a sacrificarla cada día un poco más. Es ahí donde colisiona ese mundo ideal, con la realidad cruda, igual ante esta situación no hay que alarmarse, es simplemente un proceso que nos sirve para entender que no todo es como esperamos. Es ese momento en donde nos destetamos del seno de nuestros padres, para pasar a ser nosotros los que debemos hacer las largas e interminables filas en el banco, o para pagar cualquier servicio, e incluso saber lo difícil que es administrar el dinero para llegar a fin de mes, teniendo que sacrificar todos tus sueños de tener ese cosa que tanto deseaste, para en cambio comprar algo de comida.
Estos sucesos y muchos más que te acompañarán, te harán darte cuenta que la vida cuesta, y que en muchas ocasiones se pone pesada. Al hombre que piensa diferente, uno podría arriesgarse a decir que no le mueven ni el más mínimo pelo estas cosas, pero ahí está la situación, por su personalidad fuera de lo común, por su carácter de aspecto crítico, por su enfoque contestatario y su perspectiva de cuestionar la vida, se le hace a él mucho más pesado, con la diferencia que posee la habilidad de sobrellevar dichas cosas, sin perder el juicio en ningún momento, ni desesperarse ante las situaciones más tensas.
El que piensa distinto, sabe reconocer sus falencias, sabe que no deja de soñar ni idealizar a las personas o situaciones, si bien esto no quiere decir que siempre esté tranquilo, y que su temple sea imperturbable e inquebrantable como una armadura de caballero, sino todo lo contrario, el diferente sabe que la vida muchas veces cuesta el doble, o el triple en algunos casos, y por eso decide avanzar con prudencia, pero siempre firme en lo que piensa. La idea de llegar a viejos manteniendo los mismos ideales es algo que a todo el mundo le gustaría poder hacer.
También hay que decir que el hecho de afrontar la vida habla mucho de la capacidad intelectual de las personas que son lanzadas a ésta vida, y no se trata de una preparación previa, porque todos cuando empezamos la etapa de maduración, desconocemos por completo las situaciones que el mundo nos puede plantear, algunas duras como una roca, y otras un poco más suaves, como caricia de madre.
Esto nos lleva a decir que la maduración, y el intelecto están demasiado ligados para con el hombre diferente, sobre todo, sabiendo que vivimos en una época llena de oscurantismo, y dónde impera casi la idea de un pensamiento único, lo que sea considerado como iluminador de las mentes, y despierte conocimiento, será rotundamente prohibido. Por eso el hombre culto, o intelectualmente instruido será apartado, señalado como un loco, su voz será silenciada de mil maneras, pudiendo figurar hasta la muerte como un método eficaz entre esas maneras.
Es por eso que al que piensa distinto, todo se le puede volver más complicado, pero recuerden siempre que nuestra resistencia está plenamente ligada a lo que somos. No nacemos siendo fuertes, ese concepto lo vamos agregando a nuestro vivir a medida que aprendemos de nuestros errores, a medida que nos equivocamos, y sabemos aceptar ese error como una parte de la vida.
Así pues se madura, y hoy en día en la vida actual, parece que vamos en un viaje sin retorno a un retroceso colectivo, donde prima la idea del «todo de arriba», y dónde la cultura se deforma con la vida miserable y egoísta de la política. Ya perdimos dos cosas muy importantes, la idea del esfuerzo, y la cultura, por favor, espero que nunca perdamos nuestra conciencia que es lo más preciado que tenemos, ya que ella nos hace humanos, y nos impide someternos a las bajezas de la vida superficial y hueca que impera en éstos tiempos.
En la cultura de este nuevo sistema de vida, parece que está mal rendirle culto al esfuerzo, hablar de mérito trae consigo una serie de acusaciones injuriosas, que si uno las analiza un poco sabe que en el fondo no son más que mentiras. El hombre diferente, el que no piensa como el grueso de la gente, sabe que el esfuerzo es lo que le da valor a lo que ama, sabe por sobre todas las cosas que nada viene solo, y que si se sienta a esperar a que la vida lo sorprenda, llegará un tiempo en donde se cansará de esa eterna espera, y sus huesos se harán polvo al contacto con el viento.
Nada viene solo, nada se construye con facilidad, la vida en sí se va haciendo pedazo a pedazo, nada más claro que poner el ejemplo de un rompecabezas, en donde nos vamos construyendo poco a poco.
Lo que sí es claro es que mucha gente tiene miedo de relacionar al mérito con el trabajo, como si estas dos cosas estuvieran ligadas de manera perpetua, pero no siempre es así, el mérito se ve ligado a toda aquellas cosas en las que yo realizo un esfuerzo «X» para conseguir un determinado objetivo «Y», es aplicable para todo. Por ejemplo el joven que dedicó horas de estudio para poder aprobar aquel exámen, puede estar contento que el esfuerzo realizado por voluntad propia para sacar una buena nota, es obra del mérito. Es el fruto, el goce de quienes lo dan todo por un objetivo. De nada le serviría a ese alumno realizar alguna trampa para aprobar, porque sabe que tiene dos opciones, puede ser descubierto, o esa sensación de éxito será pagada con una satisfacción efímera, siendo un goce pasajero, porque la trampa o lo fácil solo llevan a eso, es como el placer después del sexo, dura unos instantes y después se va.
Enseñarle de padre a hijo el valor del esfuerzo, y sus frutos, son algo que la personalidad diferente sabe hacer muy bien. El éxito llega siempre con esfuerzo, si quieres ser un gran artista, reconocido en todo el mundo, sabrás que si te quedas esperando a que esa brisa de viento sople y ponga en marcha tu barco camino a la cima, estas muy equivocado, porque el barco solo no funciona, necesita de más cosas para que logre hacer algo, y el viento es solo un empujón. Si no sabes pilotar el barco de seguro irás con rumbo incierto por allí, pero si te instruyes, aprendes, tomas conciencia de las cosas, el destino mí amigo te sonreirá.
Si alguien te da algo hoy, no pretendas que con eso ya tengas la vida resuelta, ni puedas esperar lo mismo mañana, porque no hay cosa más clara que lo que viene fácil, fácil se va.
La vida moderna que margina a los que piensan distinto, e idolatra a los iguales, se encarga de malcriar a la generaciones venideras con aires de facilidad, y de que todo está servido en bandeja de plata. Eso no hace más que crear una generación de débiles que se van sucediendo una tras otra, acostumbrados a no morder la mano que les da de comer.
La vida actual se ve atravesada de manera directa por una serie de ideas, vivencias, conceptos y miradas diferentes, que no hacen nada más que tratar de imponerse una por sobre las otras, hoy no hay nada de consenso para la decisión propia.
En este mundo de hoy las guerras de ideas son moneda corriente, el mundo se mueve por hombres y mujeres de ideas que no hacen otra cosa que tratar de establecer una supremacía. Para el original, para el que es de su día día el criticar lo establecido, sabe que eso solo lleva a un desgaste social, ya que ninguna idea logra someterse a otra, menos someter a las personas.
Los que tenemos una forma diferente de ver las cosas, los que somos cuestionadores, en fin los que no agachan la cabeza, solemos ver esta imposición por sobre las demás gentes, y un medio muy eficaz para ello son las redes sociales. concentran el núcleo más fuerte de las buenas ideas, y de las ideas extremistas, es un punto que en ciertos aspectos puede ser positivo por una infinidad de cosas, pero a su vez logra o hace que sea más difícil la comunicación, y la transmisión de ideas, y con eso me refiero a que hoy en día la censura está a un click de distancia. Así como democratizó el hecho de que todos podemos ejercer el derecho de la libre expresión, también habilitó a cosas como la cancelación, y sobre todo fomenta la idea de acallar a aquéllos que no piensan como quieren que se piense.
Este puede ser el único hecho en donde el diferente puede ser acorralado por estos censuradores compulsivos, que no toleran la libertad, sacándole todo opción para comunicar lo que piensa.
Aquí entran al juego los famosos moralistas, que se encargan de decir que está bien y que está mal —cuando en realidad nadie es capaz de juzgar la forma del ser ajeno—, creyendo que ellos tienen la verdad sagrada en sus manos.
La vida actual puedo decir con un pesar inmenso en el alma, que está ligada a la imposición de ideas y la supremacía de estas, a la cultura de la censura y al juzgar la vida ajena como si la que yo estoy viviendo fuese un ejemplo de impecable perfeccionamiento.
Que fácil es decirle a alguien lo que tiene que hacer, pero que difícil es ponerse siempre uno como ejemplo. Cómo dicen «habla de alguien más cuando tu vida sea un ejemplo a seguir», sabias palabras para defenestrar a estos moralistas, que se creen los dueños de la verdad absoluta, de todas formas al igual que «no hay peor ciego que aquel que no quiere ver», no hay pecado más grande querer decirles a los demás lo que es la verdad cuando ni ellos mismos saben lo que es la verdad.
Hoy te reprochan las cosas que no hiciste antes, o te reprochan hoy por las cosas que hiciste en el pasado, o te reprochan ahora que no haces nada con tu pasado, que tu presente está perdido, y no estás haciendo nada por tu futuro. En esa sociedad vivimos hoy, unos se jactan de la vida perfecta, de la vida sin defectos, indicándole a los demás cómo deben vivir. Sinceramente no necesito que nadie me diga como debo vivir mí vida, ni seguir el ejemplo de nadie, yo soy mí propia historia, y mí propio camino.
¡Y por favor, si has decidido seguir tu propia huella, no vayas a equivocarte nunca, o dar un paso en falso! Los moralistas estarán atentos para decirte y recalcarte, como si fuera una cruz que deberás cargar, todos los errores que has cometido, porque ellos jamás de los jamases cometen equivocaciones. Son el ejemplo perfecto de una vida impoluta, siempre de punta en blanco, elevándolos a la categoría de seres superiores, casi semidioses.
El moralista nunca reconoce la falta de su moral, es muy fácil decir los defectos que se ven en el ser ajeno a nosotros, pero es muy difícil ver los que ellos tienen. Esto se debe a qué quieren evadirse de esa tarea, no quieren dar el brazo a torcer y reconocer que también son mortales propensos a cometer furcios, que son imperfectos, pero ¿Por qué llegan hasta ese lugar? ¿Quiénes los elevan? Esto se puede deber a dos razones:
a)- Tienen un ego desmedido que les hace nublar la conciencia, negándoles la visión clara de lo que son, y que no son más ni menos que nadie. Lo cual eso sería una lástima ya que les quita su valía como ser humano. Lo más triste de todo esto que es son personas que suelen terminar solas, o tienen una vida en soledad, apartando a la gente por mérito propio, ya que se creen más que cualquiera, y cuando conocen a alguien que los baja de ese pedestal, se ofenden para después desaparecer, y volver nuevamente a la carga una vez su ego haya sido sanado.
b)- O se trata nada más y nada menos de una necesidad de aparentar lo que no son, disfrazando sus YO verdaderos con disfraces de una moral falsa, y dándole a la gente lecciones de lo que es y no es mejor para sus vidas. Son como falsos gurúes que van por ahí desaconsejando a la gente con sus lecciones.
Lastimosamente suelen ser personas cargadas con muchos prejuicios para con los demás, y porque no, para con ellas mismas, no son tolerantes, y pretenden ser tratados en calidad de Lords o Ladys.
Pero sí, en conclusión, hay algo que los hace enfurecer de una manera casi inhumana, es la palabra verdad. Odian a quienes hablan o predican con la verdad, porque ellos— según sus propios delirios de grandeza— son los únicos que saben de la vida, y cómo vivirla. No toleran ser escuchados, aborrecen lo que despierta conocimiento, detestan a los que van por la vida siendo originales, pero se contradicen al decir que van caminando por un sendero aparte al de la vida diaria, cuando son la misma copia de la copia.
¿Quieres saber cómo darte cuenta si estás al lado de uno de éstos moralistas? Solo habla con verdad, y su esencia saldrá a la luz, te lo aseguro.
Sería caer en la redundancia decir que hablar con la verdad es lo único que lastima. Hoy en dónde reina la mentira, no solo con los demás, sino con uno mismo, da la sensación de que es algo casi de mal gusto hablar con la verdad.
Todo lo que sea hablar con la verdad es hoy censurado, detestan que se traiga luz sobre las mentes, y se les revele lo que verdaderamente es. Si bien esto podría ser un pequeño detalle dirigido al poder político, y su sistemático adoctrinamiento, de igual forma esto también se ve involucrado en el día a día.
Vuelvo otra vez a atacar a las redes sociales, porque son moneda corriente en todo lo relacionado a quitar del medio a la verdad, si bien acá la culpa la tenemos de ambos extremos, es decir, está el que miente porque cree que así se eliminará la verdad, y está el que se cree cada una de esas mentiras.
El remedio para evitar caer en trampas es sin duda sencillo, y no cuesta nada, se llama investigar. Pero aquí ya entramos en otro dilema importante, es bien conocido que nadie tiene la verdad absoluta, pero si se tienen múltiples verdades sobre un mismo hecho, o acontecimiento de sucesos ¿Cómo saber cuál es la verdad real? Ante todo lo importante es un requerido y minucioso análisis de las cosas, para poder identificar la veracidad de los dichos que se consideran verdad. Con esto quiero decir que ante todo tenemos el beneficio de la duda, no tenemos porqué creer de entrada los dichos de alguna persona, o las declaraciones solo porque consideramos que son verdad, siempre es a mí entender, poder poner en tela de juicio lo que se dijo, analizarlo y sacar una buena conclusión.
Tampoco estoy diciendo que hay que dudar de cada cosa que escuchemos, solamente que si no estamos seguros de que algo no sea así podemos empezar a hacer una revisión por cuenta propia.
Aún así, volviendo a lo que venía diciendo al principio, para no perder el hilo, la verdad siempre será perseguida, o tapada con otras verdades/mentiras, para satisfacer lo que los demás quieren oír, porque la verdad incomoda, molesta, y a veces duele, pero es necesaria para poder tener ese choque con la realidad que a veces necesitamos. La verdad es necesaria para la vida, y el ser diferente la conoce, y reconoce su poder, y aunque a veces hable locuras para algunos, estará diciendo verdades que quizás ahora no serán comprendidas, pero que en algún futuro serán aceptadas por una mayoría, que anteriormente no quiso escuchar.
De todas formas es así la cosa, es decir la verdad, o callar para siempre, no importa a cuántos oídos sordos se hablen, porque éstas como gusanos de la carne, se irán abriendo paso entre esos oídos tapados, y harán eco en sus mentes, la clave es alentar a los despabilados, y despertar a los dormidos. Crear conciencia no es fácil, es un lento trabajo de hormiga, que al final de un tiempo logra en las personas instaurar la verdad, pero siempre habrá quienes la pongan en duda, o la tapen con otras «verdades», la clave de que triunfemos en esto, está en ser honesto, ser sincero, y no dejarse arrastrar por la corriente de la vida rutinaria y aburrida.
jueves, 11 de mayo de 2023
ALONE: ENTREVISTA COMPLETA
ALONE: MÚSICA EN EL ALMA
UNA CHARLA CON eDU: DE DSBM Y OTRAS YERBAS
💀
1)- Para empezar, rompiendo el hielo, quisiera que
introdujeras a los lectores sobre que es Alone, cuando se formó y quién está
detrás del proyecto.
R: Alone se formó como un proyecto ¨One Man Band¨.
Encontré mi forma de expresar mis más fuertes sentimientos
de soledad, depresión y ansiedad.
Me dicen: eDu
Tengo 28 años, soy de la ciudad de México.
2)- ¿Cómo llegaste al DSBM? ¿Cuál fue tu primera impresión
sobre el género?
R: La primera vez que escuche DSBM fue con la banda Nocturnal Depression con un cover de Nargaroth
llamado seven tears flowing to the river.
Mi impresión fue de conexión con las letras y los ritmos
lentos y gritos desgarradores, me sentí como en casa, porque estos temas son
fuertes y un tabú para la sociedad, cosa que me alegro escuchar y sentirme
identificado por cómo me sentía y como era mi personalidad.
Los temas son fuertes e importantes que se digan y más que
se hagan canciones.
Todos necesitamos DSBM en nuestras vidas
3)- ¿Cuál fue el primer trabajo de Alone?
R: El primer Trabajo fue un track llamado el suicidio, este salió
el veintidós de junio del 2020
4)- ¿Cómo conseguiste grabar tu primer disco? ¿Y cuál es tu
proceso de grabación?
Lo grabe en siete meses después del primer track, y lo grabe
en mi cuarto con una lap top de gama media y con un controlador midi de dos
octavas.
Normalmente grabo primero los acordes, después la melodía,
guitarras Bajo y al final la batería. Todo con mi controlador y VSTs (Plugins)
muy buenos y gratis la mayoría.
5)- Teniendo en cuenta que el DSBM es un género que puede
ser categorizado como «música fuerte», debido a los temas que trata ¿Cuáles son
las cosas que a ti te inspiran ya sean positivas o negativas?
R: Siempre he sacado más inspiración de las cosas negativas
que de las positivas.
Trato de agarrar lo malo y convertirlo en cosas buenas como
Alone.
La soledad me inspiró.
6)- Siguiendo con la pregunta anterior ¿Cuál es tu opinión acerca del suicidio, la depresión, la muerte, etc.?
R: Son emociones que deberíamos entender y aceptarlas como
son; Crudas y difíciles de llevar.
Trabajar contigo mismo.
En cuanto al suicidio creo que es un derecho tener la
elección que tu quieras en cuanto a tu vida, muchas veces ese mismo sentimiento
hace que lo comprendas, aunque muchos no lo logren y se maten antes.
El sentirse libre de matarse esta ahí.
7)- ¿Cómo definirías al DSBM?
Realista, crudo, liberador, vacío, doloroso, solitario,
enérgico.
8)- ¿Qué elementos consideras que son necesarios para crear
DSBM?
R: Quizá tener algún sentimiento muy en lo profundo de ti y
un poco de inspiración para plasmarlo
9)- Esta tal vez pueda ser una pregunta muy personal por lo
que no estás obligado a responderla, pero ¿has llegado a autolesionarte?
R: Si, tengo mis brazos con cicatrices, no muy visibles,
pero ahí están.
10)- ¿Se podría decir que la música para ti es como una
forma de catarsis? Una manera de liberar toda esa negatividad.
R: En cierta forma si, ya que donde me libero es en mi
música, plasmo mis estados emocionales y creo que logro trasmitir un poco de
eso.
11)- ¿Cuál es la situación actual de Alone?
R: Alone esta mas muerto en vida que nunca, sigo trabajando
en nuevos tracks y albums, colaborando con bandas y haciendo música, seguirá
vivo hasta que yo lo siga.
12)- ¿Alone es tu primer proyecto o ya has participado en
otras bandas?
R: Alone es mi primer proyecto.
13)- ¿Cuáles son tus influencias dentro del género?
R: Los temas son los principales que me inspiran y las
bandas es algo que también me ha inspirado y estas son algunas: Sapaudia,
Gladjekallor, Silencer, Burzum, Lifelover entre otras más.
R: Escucho la mayoría de subgéneros del metal, pero mis
preferidos son: Black metal y Atmospheric Black Metal.
15)- ¿Utilizas instrumentos digitales o analógicos?
R: El único analógico es un controlador midi, todos los
demás son digitales.
16)- Si tuvieras que recomendar un disco y una canción ¿Cuál
sería y por qué?
R: Recomendaría la primera canción de Alone, ya que habla
del suicidio y me gustaría que sintieran el pesimismo de Emil Cioran, ya que Alone es pesimismo en su totalidad.
17)- ¿Qué cosas crees que te ha aportado a vos el género o
el hacer música?
R: Para mi a sido una forma de enseñanza y a la vez de
liberación.
Solo quiero dar estas emociones y dar a conocer mi estilo y
forma de hacer música.
18)- ¿Cómo ves la escena Latinoamericana en materia de DSBM?
R: He notado un gran apoyo y muchas nuevas bandas salen por
toda Latinoamérica.
Esto se hace grande, claro en lo underground del DSBM.
19)- ¿Y la escena local de dónde eres, como la vez dentro del DSBM?
R. No conozco muchas bandas de la ciudad de México, aunque
en mi país hay muchas bandas que están dándose a conocer y muy buenas.
R: libro: Del Inconveniente de haber nacido de Emil Cioran.
Recomiendo mucho la filosofía pesimista de este gran
escritor La perspectiva de no ser, de morir en cuerpo y alma, de abandonar
definitivamente el campo de batalla de la conciencia, le producía un inmenso
regocijo, pues consideraba que vivir es una maldición.
Película: Nadie es inocente de Sarah Minter.
R: Esta película habla sobre la vida de los jóvenes en los
80s en la ciudad de México, de donde salieron bandas y mucha filosofía del
pensamiento libre y mucho punk.
Disco: Sapaudia – Furvus Spiritus Ancellus
R: Es un álbum que inspiro a Alone y me marco personalmente
en este mundo del DSBM.
Stay Alone…
Stay
Pesimisstic…