jueves, 31 de octubre de 2024

ESPECIAL DE HALLOWEEN

 HISTORIAS PARA NO DORMIR


CUENTOS CORTOS QUE SE LEEN EN LA OSCURIDAD


Por...UN TRÍO DE ZOMBIS
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   Sean bienvenidxs damas y caballeros, a esta segunda edición del especial de Halloween, en donde podrán disfrutar de las historias más espeluznantes y aterradoras que jamás hayan leído. Por favor, antes que nada les ordeno que metan a los chicos a la cama, no querrán que los vean morirse de miedo cuando empiecen a desandar este camino lleno de muerte y elucubraciones aberrantes. También les recomiendo que apaguen las luces, que se pongan cómodos y se dejen seducir por la magia de la escritura, y por favor no se preocupen por lo que pase a su alrededor, de seguro esta noche, los monstruos, brujas y demonios que habitan su mente tendrán permitido salir para hacer sus travesuras. No les preste demasiada atención, mejor siga leyendo y verá cómo todo se torna aún más interesante, en este grimorio de Halloween.

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   Ahora, fuera de bromas, espero que puedan disfrutar de éstos relatos como nosotros disfrutamos al escribirlos. Muchas gracias por su atención, buenas noches y que la oscuridad le guíe por medio de este camino corrompido por el miedo.




💀 VERÓNICA 💀
Por...MARK

  ¡Verónica! ¿Dónde estás Verónica? Yo te invoco con la energía de todo mí espíritu. Aquí en la soledad de mí cuarto derruido por el tiempo, clamo tu nombre al viento para que te presentes ante mí, con tu imágen de mujer encantadora que ha sido sepultada ya hace cuatro años. A pesar de que pasa el tiempo sigo abrochado a tu recuerdo, soñándote todas las noches ¿Por qué será que no te olvido? Hay algo extraño dentro de mí que me impide aceptar que te has ido. No me olvidaré jamás del último beso que nos dimos, tu ya estabas muerta cuando besé esos labios fríos, manchados de sangre, producto del tajo que te hiciste en la garganta con aquel pesado cuchillo. Todavía puedo recordar el sonido de la sangre salir a borbotones y caer al frío cerámico y salpicar todo. Te ahogabas en tu propio fluido vital, y caiste al piso, tiesa y sin conciencia. Cuando llegué a la cocina, corriendo como un preso al que recién le dan la libertad, te encontré fallecida y no pude siquiera llorar, era una muerte anunciada, sabía tarde o temprano que esto pasaría.

   El entierro fue rápido y al grano, poca gente, solo las personas que te amaban de verdad, te metieron en ese cajón que luego sepultaron con tierra, y luego todos nos fuimos a hacer nuestras cosas, curiosamente ese día el cielo no lloró tu partida, a pesar que hacía un día atrás se había desatado una torrencial lluvia.

   Al finalizar el entierro llegué a casa, abatido y triste, recién estaba saliendo del shock de haberme topado con tu imágen de mujer hermosa, contaminada por las manos de la muerte. Por eso ahora pregunto por ti, necesito de verdad saber dónde estás, qué estás haciendo, si estás bien estando donde estás.

   Le recé a Dios para que me diera una señal pero no tuve respuesta, fui a por el otro bando, ya sabes al colorado de cuernos largos y patas de cabra, pero solo logró sacarme dinero y casi se lleva mi alma si no fuera porque peleé por ella, me olvidé que es un estafador de primera línea, pero fue vencido por un humano depresivo.

   Creyendo que jamás te vería, me resigne a ir por otros lados, te aseguro que nunca volví a tocar a otra mujer, porque sigo pegado a tí. A veces sueño que me visitas semidesnuda, con tus senos redondos que me invitan a comerlos y esos glúteos esculpidos por el mejor artista, te sientas sobre mí y saboreas mí cuerpo. Despierto y me encuentro con la entrepierna húmeda, me has vuelto a llenar de placer, a pesar de que no estás. Pero créeme que encontré una solución a mis problemas, estuve leyendo acerca de invocaciones de espíritus y es por eso que esta noche del treinta y uno de octubre te llamo, implorando que vengas a mí, que te manifiestes de alguna manera, que me hagas saber que estas conmigo cuidándome.

   ¡Vamos Verónica, muéstrate ante mí, mira mí rostro de súplica, ablanda tu corazón y aparece ante mí, oh espíritu hermoso! El ruido de algo cayéndose en la cocina me dijo que eras tu, de a poco las cosas se fueron cayendo cada vez más cerca, sentía entonces que ibas avanzando y volcando objetos para hacerme saber que venías a por mí. Sentí entonces unos pasos delicados y ante mi apareció tu figura virginal que miraba a la nada, con ojos blancos y un rostro pálido.

   Rendido me dejé caer de rodillas ante tu imponente visión, y lloré lo que no había llorado en estos últimos cuatro años. Tú estabas allí, flotando, como sostenida por una fuerza gravitacional de otro mundo, casi ni te fijabas en mí, pero yo estaba pendiente de tí, analizándote de pies a cabeza. Yo no sabía qué decir, había esperado tanto tiempo este momento que me había quedado paralizado. Entonces unas campanadas lejanas retumbaron en un horizonte no terrenal, y te fuiste desvaneciendo, y en ese momento en el que te desaparecías para siempre, tus ojos recuperaron su color oro y me miraste tan dulcemente que sentí un alivio en mi alma, comprendí entonces que estabas bien.

  Después de que te fuiste, me quedé solo en la habitación, reflexionando lo vivido, todo era real, todo era tan factible ¡Oh Verónica eres la belleza en el mundo de los vivos y también en el de los muertos! Me siento bien al haberte visto, me doy cuenta que aún, a pesar de que no estás físicamente, sigo enamorado de ti. Pero ahora me urge una necesidad y es que quiero ir contigo, sabes que siempre fui un adicto a tú presencia. Por eso es que en el último cajón de mi escritorio, guardado en un compartimento secreto, conservo el cuchillo con el cual te fuiste. Ahora me toca a mí despedirme de todo esto, y tengo el arma aquí en mis manos, solo un rápido movimiento basta para que todo se apague.

  Te amo Verónica, espérame que voy contigo.


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💀ME OBSERVAN MIENTRAS DUERMO💀
Por...ZIHA

   ¿Por dónde empezar este relato? Que debo dejar bien en claro, está basado en hechos reales. ¡Si! ¡Lo que leíste! esa combinación de 4 palabras, que utilizan en películas de terror, como: “el conjuro” o “El exorcismo de Emily Rose”. Donde el director busca asustarte más. ¡Pero no! Este no es el caso; esa no es mi intención, si no el de advertirte que esto me pasó a mi.

   Por el año 2007 o 2008, uno con los traumas ya no recuerda, mi madre trabajaba en horario de corrido todo el fin de semana. Y como era una niña tan traviesa, va… ingobernable como dirían, ninguna niñera quería cuidarme. Cansada de esa situación mi mamá decidió optar por dejarme sola, lo que me pareció genial, ya que era una niña demasiado capaz e independiente para mí edad (7) y así ya no debía lidiar con personas locas como las cuidadoras que me habían tocado hasta ahora. Además mi primo vivía en el mismo edificio dos pisos más arriba, podía darse una vuelta si necesitaba algo. Que de hecho solía venir los sábados en la mañana, luego de volver del trabajo a ducharse, porque tenía roto el calefón. Llegaba se bañaba y se iba, tenía su propia llave, no me molestaba para nada, además, respetaba totalmente mi espacio y autonomía.

  Uno de esos sábados por la mañana, en los que dormía tan plácidamente, me despierta el dolor de mi alcancía metálica, llena de monedas, acariciando bruscamente mi cara. Parecía como si alguien la hubiese tomado y arrojado hacia mi. No había otra explicación, estaba muy bien apoyada en un escritorio de computadora, que tenía pegado a mi cama, muy fuera del rango de los bordes, no había manera de que esa alcancía callera por si sola, o por efecto de la gravedad. Me levanté espantada y aturdida, no entendía que sucedía. En esos micro segundos, escuché pasos, como si alguien corriera de mi habitación a la cocina. Y lo recuerdo bien por qué era el mismo sonido que hacía el piso de parqué cuando yo corría al jugar por la casa. Pero ya saben, la mente de uno siempre busca explicaciones razonables y coherentes, por lo que lo primero que se me ocurrió pensar, fue que era una broma, muy pesada broma de mi primo. Me dirigí a la sala, que estaba entre mi pieza y la cocina, y empecé a decir en un tono muy alto:
 
–¡No es gracioso Santiago! – con la voz temblando, y empezando a sentir miedo. –Me golpeaste muy fuerte, ¡esa lata estaba llena de monedas! -Nadie respondió.

  En ese momento volví a escuchar pasos, pero está vez en la habitación de mi mamá. Esa habitación estaba frente a la mía, separadas por un pasillo, antes de la sala, y para entrar en alguna había que ir por el, por lo tanto tendría que haber visto si alguien salía de la cocina, pasaba por la sala, donde estaba yo, atravesaba el pasillo y entraba en esa pieza. ¡Pero no! Solo escuché los pasos allí. Es entonces cuando me empecé a asustar aún más, parte de mi quería resolver el enigma y darle lógica a todo este asunto. Fui hasta allí, abrí la puerta, que para sumar a mi miedosa imaginación de lo que sucedía, estaba cerrada, entré y…¡No había nadie! Abrí el ropero por qué aún en mi desesperado intento de racionalidad, esperaba que estuviera mi primo ahí dentro escondido. Pero no.
 
  En mi abandono mental de cordura, rompí en llanto en el piso, en posición fetal. Hasta que escuché la puerta de la entrada abrirse. Era él que recién llegaba. Fui corriendo hacia él.

–¡Santiago! No fue gracioso, casi me matas de un susto.

–¿De que hablas nena? Ya ni hola decís… –dijo él– ¡correte!, que salí tarde del trabajo, y llego tarde a una cita con Nilda. –Agregó.

Hizo lo suyo y se fue. Ese día quedé todo el día sentada en mi cama hasta que volvió mamá.

  Nunca le conté esto a nadie, más que a la persona que esté leyendo esto, por miedo a que me traten como loca. Y citando una frase de “El Proyecto de la Bruja de Blair: Tengo miedo de cerrar los ojos. Tengo miedo de abrirlos” porque desde entonces siento que me observan mientras duermo.


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💀 J.S.S/DEJAR ATRÁS💀
Por... Príncipe Oldmoon


“Janeth, Solo Sobrevive .” eso me dijo Jonathan antes de que todos los celulares del mundo se apagasen y perdiera contacto con el, todo fue horrible, las calles se convirtieron en selvas llenas de monstruos, hambrientos de carne y de deseo sexual.

Fue horrible ver a padres fracasar intentando proteger a sus familias de lo que había en esa selva. Me sentí afortunada de no amar a nadie cuando el mundo cayó. No tuve que preocuparme de nadie más que no fuese yo y pude dejar atrás a montones de desconocidos, la gente que se detenía a ayudar a los extraños, era devorada, asaltada y de ser mujer, era violada pues después de todo el mundo llegaba su fin ¿Qué importaba? Lo mismo ocurría si en vez de ayudar pedías ayuda, cuando el gobierno colapsó, los centros de evacuación hacia Groenlandia se llenaron de corrupción, el precio de la ayuda, era tu cuerpo eso era lo único que les importaba a los sucios hombres con la capacidad de ayudar. 

A algunas personas no les hizo falta ser mordidos por enfermos para transformarse. 

Permanecí en la ciudad lo que quedaba del mes. No iba a irme sin Jonathan.


Jonathan...


Le dije: “Janeth, Solo Sobrevive” Después, todos los celulares del mundo murieron. Ella y yo siempre tuvimos una relación complicada, pero la amaba tanto, no podía simplemente dejarla morir. Alan me insistió en dejarla en la ciudad e irnos aún más al norte, la ciudad era un caos, si entrabamos, no íbamos a sobrevivir. 

Me negué, me negué a dejarla atrás, no lo hice antes, no lo haré ahora, mucho menos ahora.

...

Dejar atrás...


Llegué a la ciudad hace 2 semanas, estaba completamente deshabitada a excepción de los enfermos quienes si no habían muerto de hambre, estaban desesperados por comer literalmente lo que sea.

No podía parar de preguntarme: ¿Cómo encontraría yo a Janeth? Y sobretodo si ella esperaría a que yo la encontrara o tomaría ella su propio camino para salvarse primero.

La comunicación es lo que nos hace humanos, lo que nos ha hecho sobrevivir y prosperar como especie, cuando la caída del mundo provocó que los celulares murieran, se nos arrebató lo que nos unía, estábamos tan acostumbrados a ella, que simplemente no apreciábamos lo importante que era estar comunicados.

Mientras caminaba por la ciudad evitando ser visto por los enfermos no podía parar de pensar en Janeth, quizá ella ya estaba muerta, o salió de la ciudad, le dije que sobreviviera para que yo pudiera encontrarla, pero ella no me dijo si iba a esperarme, tal vez ella al yo decirle que sobreviviera, interpretó que debía hacerlo incluso si eso conllevaba a no esperarme...

Uno esperaría ver saqueadores, trampas o lo que sea, éstas dos semanas no he visto nada. Maté a unos cuantos enfermos, pero solo eso, definitivamente la ciudad parece vacía, como si fuera yo la única persona que la habita.

Empezaba a llover, me alegraba por fin poder caminar bajo la tenue lluvia después de tantos años de vivir con miedo a salir de casa. 

Es curioso que me sienta más seguro de estar en el mundo exterior después del fin del mundo que antes de este. 

Caminar bajo la lluvia fue tan estimulante que dejé de sobre pensar los horribles destinos que podría tener Janeth, seguí caminando sin parar, no quería que mi mente me carcomiera cuando dejara de caminar.

La lluvia comenzó a agravarse conforme el cielo se oscurecía.

Busqué desesperadamente un refugio, algo a lo que pudiera llamar hogar aunque fuera solo una noche.

Al cruzar una calle, pude notar señales ferroviarias que indicaban las vías de un tren, fue ahí cuando encontré a Janeth y a mí hogar, tenía un plan.

Bajo la fuerte lluvia y ruidosos truenos seguí las vías buscando el tren, el cuál zarpado mañana, me llevará a mi hogar…

Corría a mitad de las vías y corría cada vez más rápido pensando en la posibilidad de volver a ver a mi amada en este terrible caos, fue ahí cuando pude encontrar mi hogar, mi esperanza, y a mí amor.

Un tren parado a mitad de la nada, completamente varado, caminé a su costado buscando una puerta abierta para mí, hasta que finalmente pude encontrarla.

Entré y cerré la puerta para evitar el terrible frío, me desprendí de mi ropa mojada, quedándome completamente desnudo y a oscuras en ese vagón, debía hacer una fogata, pensé en buscar ramas allá afuera, pero sería inútil, estarían todas mojadas por la lluvia

Busqué en mi mochila y solo había una cosa que podía usar: el pasado.

Janeth y yo peleábamos mucho, ella había cambiado, ambos lo hicimos, ¿pero yo? Yo no podía desprenderme de el pasado y seguía buscando a alguien que ya no estaba aquí.

No paraba de escribir cartas de amor, cartas de odio y disculpas en un cuaderno, mismo cuaderno que tenía en mi mochila para no olvidar a Janeth y luchar por ella en este fin del mundo…

Janeth murió hace tiempo la persona que estaba buscando, dejó de existir hace tiempo y ahora estaba buscando a alguien completamente diferente. 

Es imposible ser la misma persona por siempre, entonces Cuando amamos ¿Amamos a una sola persona? ¿O amamos a una parte de esta persona? Y si es así ¿Eso es realmente amor? ¿Amar es dejar atrás a la gente por cambiar como lo haría cualquier persona?

Siempre peleábamos y nos perdíamos porque yo era incapaz de dejar el pasado atrás, hoy más que nunca, en un mundo como este, puedo perderla por siempre, no quiero pelear con ella nunca más.

Saqué de mi mochila ese cuaderno y hoja por hoja, empecé a quemarlo para iniciar mi fogata, lo hacía por mi bien, para sobrevivir y con ello, poder encontrarla.

El calor fue un abrazo. Uno con el cual pude descansar.



Desperté, mi ropa se había secado y podía avanzar en mi búsqueda. Cuando encontré este tren, encontré esperanza, en las madrugadas cuando no había ruido, siempre pueden escucharse los trenes con claridad sin importar que tan lejos esté, en la ciudad solo había una persona, solo yo, y con suerte dos, si ella seguía aquí, escucharía el tren e irá hacia el pues ¿Qué haría un maquinista en la ciudad si no era SU maquinista?

Encendí la locomotora e hice sonar el silbato.

El horrible estruendo sonó en toda la ciudad y puse el tren en marcha. Cada 20 segundos hacía sonar el silbato mientras avanzaba lentamente por las vías.

El majestuoso e imponente ruido atrajo a los enfermos, los cuales salían de todas partes y tontamente intentaban hacerme parar.

Apenas tomaban los pasamanos los brazos se les desprendían por la fuerza de mi máquina de hierro.

Otros tantos que intentaban igualar la velocidad de mi tren, terminaban tropezando y siendo prensados convertidos en una horrible plasta de carne putrefacta, tendones, grasa y afilados huesos partidos.

Conforme más avanzaba, más enfermos aparecían aumentando la horda que llevaba conmigo y cuántos más aparecían, más rápido hacia avanzar la máquina y sin importar nada, seguía haciendo sonar el silbato mientras arrollaba los restos putrefactos de el mundo antiguo.

Janeth…

En la cima de un edificio, mientras contemplaba lo que quedaba del mundo pude percibir no tan lejos el ruido de un tren ¿Qué haría un maquinista aquí si no era el?

Bajé del edificio y busqué la estación de tren más cercana, ahí supe que también para encontrar a alguien, también es necesario esperarlo.

A lo lejos pude percibir el tren, pero algo estaba terriblemente mal, el tren iba a toda velocidad mientras era seguido, embestido y emboscado por los enfermos, el tren no iba a detenerse, no podía..

Hice señas para que Jonathan me notara, inmediatamente hizo sonar el silbato como si fuera un niño chiquito.

Nos leímos la mente, no había manera de frenar el tren, así que piso a fondo dejando atrás a la mayoría de enfermos para que yo pudiera subir.

Por desgracia el ruido atrajo a más enfermos alrededor de mí bloqueando las salidas de la estación, debía correr hacia el tren.

Jonathan gritaba mi nombre mientras de forma desesperada trataba de salir de la cabina para tomar mi mano en cuanto el tren estuviera a mi lado.

Los enfermos de a mi alrededor empezaban a acorralarme, así que simplemente corrí directamente hacía el tren.

Jonathan se puso a la orilla de la cabina y extendió su mano, los enfermos que me seguían a mi y los que seguían el tren nos envolvieron.

Algunos lograron atraparme pero Jonathan no me soltó. El empezó a golpear a tantos enfermos como pudo, quitándomelos de encima.

Finalmente pude subir. Jonathan me llevó a la cabina y aceleró aún más Y más y más Fue así como pudimos dejar atrás a la ciudad.

Nos abrazamos por primera vez en este nuevo mundo.

Hablamos durante horas mientras el tren avanzaba. 

Hablábamos de un hogar lejos de todo, allá en las montañas, allá muy lejos en el sur, un lugar dónde ni los enfermos, ni los humanos restantes pudieran lastimarnos, él quería estar conmigo ser yo su nuevo mundo.

Todo es perfecto, tal como debe ser, esta ocasión no es diferente, cuando subí al tren sentí la profunda mordedura de un enfermo justo en mi costado, Jonathan hablaba con entusiasmo de un futuro para nosotros, que no es para mí.

Fue difícil decirle a Jonathan que no puedo estar con él, que yo ya estaba muerta, condenada. Pero no quería que el siguiera soñando, le hacía daño.

Yo estaba muerta, el no quiso aceptarlo e hizo todo lo posible para “salvarme’’ cuando mi hambre incrementó el me daba su porción y la de mañana yo no podía parar de preguntarme ¿Por qué? Yo ya no iba estar con él, no de la de forma en que el quisiera.

El se estaba sacrificando en vano, a ese ritmo moriría de hambre antes de llegar a las montañas del sur.
Eso me enojaba. Empecé a molestarme con el porque me hacía sentir una carga, mi muerte solo se sentía horrible por eso. Porque el no podía dejarme morir en paz.

Janeth: ¿Quieres sentirte un héroe Jonathan? Por qué haces toda esta estupidez, no voy a lograrlo y tú lo sabes.

Jonathan: ¿Qué quieres que haga? Te amo Janeth, como a nadie amé, por eso siempre seguiré amándote sin importar si cambias o estás a punto de morir. 

Te amo sin importar nada, no sé trata de ser un héroe, se trata de demostrar que amas, que amas incondicionalmente, sin esperar absolutamente nada a cambio, y aceptando, aceptando a quien amas por lo que es.

No dejas morir a la gente que amas, no te quedas de brazos cruzados simplemente esperando, incluso si tus esfuerzos son en vano, los haces, los haces porque amas.

Janeth: Jonathan…

Jonathan: ¿Janeth?... Janeth no te vayas.

Janeth: a veces para encontrar a alguien, debes quedarte quieta esperando. Supongo que también, para amar a alguien, debes dejar a esa persona atrás.


Jonathan: No haré eso Janeth, no después de todo lo que hice.

Janeth: “¿Después de lo que hice“ Vasta Jonathan, no me manipules en mis últimos momentos de tal vez no eres tú quien me deje atrás, soy yo quién lo haré cuando fallezca.

Sin embargo, debes dejarme atrás tu también, no podré descansar en Paz si te torturas por siempre pensando en mí. No quiero eso Jonathan, me hace sentir menos libre. Me hace sentir un enorme peso para tu tren hacia el sur.

Jonathan: N- No quiero Janeth.


Janeth: Sabes que yo tampoco, pero en este punto, no hay nada que podamos hacer. Ven aquí Jonathan, no quiero pelear contigo, solo abrázame, quedemos en silencio. Y acepta
Acepta dejarme atrás Dejarme en paz.



Jonathan, Solo Sobrevive.

Jonathan llegó al sur.

Se hospedó en un bonito hogar sin dueño, como aquel que soñó en el viejo mundo. Pero ahora estaba solo.

Enterró a su Janeth en el jardín, y se marchó. Subió a la montaña.

Janeth había muerto, hace tiempo de hecho.

Jonathan lo haría también, el debía morir, debía cambiar, debía hacerlo si quería sobrevivir en este nuevo mundo.

Subió a la montaña, y empezó a llorar al saber que dejaba atrás su mundo anterior.

Llorando como nunca lloró y nunca más llorará en su vida se recostó bajo un árbol mirando el atardecer

Tomó su cuchillo y se apuñaló a su mismo en el costado, exactamente en el mismo lugar en donde Janeth fue mordida.

Y empezó a sangrar

Jonathan había enfermado, la sangre, su sangre era la única forma de marcar la muerte de Jonathan e iniciar la de un nuevo ser.



Jonathan sobrevivió

Jonathan, estando solo, sobrevivió

Jonathan, Solo, Sobrevivió…



J.S.S



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¡GRACIAS POR LEER!
 (Si te ha gustado, no te olvides de compartir)

¡HAPPY HALLOWEEN!

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martes, 22 de octubre de 2024

DIBUJOS OCTUBRE

 


























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