martes, 31 de octubre de 2023

ESPECIAL DE HALLOWEEN

 HISTORIAS PARA NO PODER DORMIR



DOS RELATOS DE TERROR PARA MENTES INQUIETAS


Por... MARK  & 
PRÍCNIPE OLDMOON
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   Lo que está por leer es solo una recopilación de dos historias que nada tienen que ver, pero que de alguna manera van de la mano en esta fecha tan especial. El terror hoy se encuentra caminando por la calle, y puedes encontrarlo al doblar la esquina, hoy te acompaña en cualquier momento, puede estar bajo tu cama, en el armario, o tal vez esperándote en el baño. Mientras tanto te recomendamos que apagues la luz, enciendas una vela, te encierres en tu cuarto y te dejes llevar por esa sensación de escalofríos que recorre tu espalda, mientras eres seducido por estas espantosas historias.


HISTORIA N° 1

LA DEL MEDIO 
(POR MARK)



   Voy a comenzar a compartirles mi corta historia y qué mejor manera de hacerlo que por el principio. Igual tranquilos, no crean que esto tiene un final feliz, o es un cuento de hadas, al contrario, esta historia es desagradable, nauseabunda, como un cadáver. Quiero que guarden esa palabra, es muy importante para la narración.

  Bien, ya sin más puedo empezar diciendo que mí familia no era lo más normal porque ¿Qué puede salir de un padre alcohólico y una madre que trabajaba de puta? Pues, tres hijas. Nosotras éramos tres hermanas: la mayor fue siempre la inteligente, y por eso siempre la odié, estudió hasta recibirse de abogada, la más chica, poco me importa, se convirtió en maestra, y yo, la imperfecta, la rebelde, o como me decían «la del medio» estudié, obvio que estudié, no quería ser una puta como mí madre. 

  Cómo bien dije, estudié duro hasta que conseguí mí título de doctora, debo decir que la medicina siempre fue mí pasión. Bueno en realidad no ¡No me interesaba en lo absoluto! Salvo todo aquello relacionado a la sangre y los muertos. Principalmente los muertos.

   Cuando obtuve mí matrícula inicié mí labor en una morgue, no saben cuánto amé ese trabajo. Era un éxtasis mayor a un orgasmo acariciar esos cuerpos fríos, tiesos, que inmovilizados se dejaban tocar sin hacer ningún ruido. Recuerdo muy bien como me excitaba ese aroma a cadáver. Si, lo sé, pensarán: «¡Está loca!» Pero eso es porque no entienden.

  Por ese tiempo conseguí mí primer novio, un muchachito tímido, muy lindo pero algo corto de cerebro, y no sabía bien cómo moverse en la cama, o mejor dicho se movía mucho, por eso prefería los cadáveres. Ellos no hacían ruido, no hablaban, solo permanecían ahí quietitos mientras yo disfrutaba. 

  Pero un día todo se fue al carajo, me descubrieron una noche tocándome frente al cuerpo de un anciano recién fallecido. El guardia me sacó de allí, y no tuvo mejor idea que llamar a la policía. Entonces comenzó la terapia, las pericias y determinaron en un informe mí locura. Por orden del juez me encerraron en una habitación con un compañero de celda que era un amor, demasiado tranquilo, y cuando los guardias se marchaban, sabía hacerse el muertito. 

  Y esa es mí historia. Por favor no digan mí nombre, solo llámenme como me decían mis padres: «la del medio». He borrado todo rastro de mí vida anterior, solo soy la hermana mediana, la loca, la repugnante.


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Dos años después


  A pesar de estar muerta tengo el deseo de ser tocada por las manos delicadas de un forense, que recorra mí cuerpo y me haga llegar al orgasmo. Deseo ver mí cadáver siendo vilmente desollado mientras me hacen el amor, esa fantasía me hace sentir viva, porque aún pudriéndome no dejo de verme sexy ¿Quién se resistiría a tocarme? ¿A caso nadie quiere poseer este cuerpo? Estoy entregada a todas las ofertas. A veces confundo la necesidad con el deseo, pero como no estarlo cuando esos hombres se acercan a mirarme, siento entonces brotar un líquido espeso de mí vagina, y solo espero entregarme al amor.


   

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HISTORIA N° 2


LA PUERTA

(PRINCIPE OLDMOON)



Halloween es una festividad divertida, te disfrazas de cosas que te asusten y luego sales a pedir a dulces y arrojar huevos. Yo como un chico criado en el campo fuera de la ciudad jamás había escuchado acerca de Halloween hasta que me mudé a la ciudad por estudios. Aprendí que el 31 de octubre es el día de Halloween, me sorprendió que ese mismo día, en mi pueblo, se llevaba otra celebridad que a pesar de llevar otro nombre, también trataba acerca de cosas relacionadas con los espíritus del más allá. No digo el nombre de esta festividad por respeto a mi cultura ya que desde que somos chicos se nos advierte que nadie fuera del círculo debe saberlo, además de que el mismo nombre de la festividad es la frase que inicia la senda. Los ancianos nos preparan desde el 25 de octubre. Nos cuentan una historia de como espíritus malvados querían despojarnos y maldecir nuestras tierras para morir de hambre. Por ende del 25 al 29 de octubre los ancianos se encargarían de llevar a cabo raros rituales de protección. Mientras el resto de padres y madres se encargaban de cosechar el gran campo durante esos mismos días. Llegando el día 30 los padres y Madres de familia colocarían velas en las ventanas las cuáles llevaban a un altar en la cosecha que indicaría el camino para los espíritus buenos perdidos.

Los ancianos hacían equipos con los niños bendecidos. Y cada equipo tenía sus labores. Yo siempre estaba en el equipo de "la puerta", un ritual que se hacía en un lado de la cosecha que no ha sido cosechada, la cual era tan alta que estos seres podían esconderse en ella, este grupo de la puerta era liderado por un anciano experimentado en los espíritus negativos. Nosotros éramos encerrados en un enorme círculo de plantas benditas bañadas en alcohol. 10 minutos antes de que cayera el 31 de octubre. El anciano, en medio de el circulo de plantas era rodeado de un disperso grupos de niños dentro de los cuales estaba yo. El anciano gritaría el nombre de esta tradición y era el indicado para que nosotros empezáramos a bailar. Nuestra labor era muy importante ya que el baile y las máscaras de calabaza atraían a los malos espíritus, separándolos de los espíritus buenos los cuales se dirigían a el altar en medio de la cosecha. Los ancianos reiteraron que jamás dejáramos de mirar hacia el frente, ya que de mirar hacia al centro del círculo, el círculo pensaría que somos parte de los malos espíritus gracias a esta misma máscara de calabaza que nos servía de camuflaje ante malévolos entes. Los malévolos entes harían de todo con la intención de hacernos voltear, nos tocarían la espalda, hombros y piernas. Pero no importa que pase jamás debías dejar de voltear y tampoco quitarte la máscara, pues de quitártela, todo el esfuerzo de los demás se destruiría, pues los entes descubrirían nuestra trampa. Mientras bailábamos el anciano nos daría indicaciones de qué hacer. Mientras decía frases en un idioma antiguo. Y parecía que había jadeos de dolor y cansancio. Cuando el anciano paraba de sufrir. Las plantas mágicamente se prendieron en fuego. El fuego quemaba a todos los entes negativos que estaban al rededor de nosotros. Y nosotros al mirar al frente, podíamos llegar a verlos tenuemente en el fuego. Nos sentíamos orgullosos porque según la tradición, de aparecer una sustancia viscosa rosada, rojiza o marrón en medio del círculo habíamos hecho un excelente trabajo distrayendo a los malos espíritus. Y nuestra recompensa sería un inimaginable puñado de dulces... Fueron puñados de dulces que me dan asco y coraje recordar. Cuando hablé de mi tradición con mis amigos de la ciudad, fuera de sorprenderse de mostraron preocupados, mirándose incómodamente unos a otros. No fue hasta que Ben preguntó por la vestimenta que usaba el grupo de la puerta que mi amiga Margy comenzó a llorar y querer abrazarme. Pues Margy al igual que yo, fuimos víctimas de abuso sexual infantil, a cambio de dulces. Me pregunto si yo fui demasiado tonto por no verle lo malo a no tener vestimenta en absoluto mientras un viejo jadeaba detrás de nosotros mientras bailábamos desnudos con la condición de no quitarnos la máscara y nunca voltearnos atrás, mientras aquel enfermo hombre nos decía que hacer para repeler los espíritus. La mancha viscosa no era más que una evidencia de su decadente salud testicular. Era más que obvio que aquello que tocaba a las niñas dentro de los círculos no eran los malos espíritus. Nuevamente, no hay nada más aterrador que el ser humano.



FELIZ HALLOWEEN QUERIDOS COFRADES


BUENAS NOCHES Y QUE DESCANSEN...BIEN





 

miércoles, 25 de octubre de 2023

¿TE SIENTES SOLO? - PARTE 2

 UNA GENERACIÓN DEPRIMIDA 



ENTRE ANSIEDADES Y DEPRESIONES


Por...MARK
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1

   Me toca desarrollarme en una sociedad donde la gran mayoría de los jóvenes están atravesados por problemas de ansiedad y depresión, consecuencias de un mundo que avanza a pasos gigantescos, en donde tanta tecnología termina por separarnos aún más. Tenemos más oportunidades que hace veinte años atrás, pero se nos acortan cuando salimos a buscarlas, la caída del empleo formal es grave, la posibilidad de conseguir tener una vivienda propia se aleja, y es muy difícil poder mantenerse en una carrera universitaria y a la vez tener un empleo mediocre que nos permita, aunque sea sobrevivir―por más que seamos explotados como esclavos egipcios. 

   No es casualidad que los niveles de ansiedad y depresión entre jóvenes de catorce o quince años, hasta los treinta o treinta y cinco, sean tan notorios. La mayoría de jóvenes con los que tengo el agrado de charlar sufren de algún trastorno mental, más grave o menos grave dependiendo del tipo de persona, pero es muy interesante ver que el patrón siempre se repite; por lo general son muchachxs que ya han finalizado el secundario, pero no saben que estudiar, no cuentan con las herramientas necesarias para defenderse en el mercado laboral, y este se consolida como algo casi inalcanzable. Digamos que somos lanzados al mundo casi sin herramientas, y con lo poco que tenemos trataremos de defendernos, pero no podemos hacer nada ante las grandes crisis económicas que afectan el acceso a un trabajo estable, o la posibilidad de independizarse. Es ahí cuando el bichito invisible de la ansiedad y la depresión se presenta tras salir de la cama, y nos envuelve con sus poderosos y negros tentáculos.

   Nos llenaron la cabeza con las ideas de rendimiento e hiper-productividad, pero terminamos comprando los efectos secundarios. Por otro lado, se le suman los efectos del tecnoestrés y el enganche (adictivo) a las redes y el internet, perjudican de manera grave al cerebro. Somos una generación a la que se le han inyectado dosis altas de dopamina, fuimos y seremos bombardeados por mensajes y notificaciones, que son de alguna manera una vía de escape, de una realidad que no nos agrada.

   El famoso dicho «yo a tu edad ya trabajaba» o «yo a tu edad ya tenía donde vivir», no hacen más que perjudicar al joven que ya se siente decepcionado por la realidad que le toca vivir. Es entendible que antes se tenían que hacer otras cosas pue son había las posibilidades que tenemos hoy en día, no había tanta crisis, se podía acceder a un empleo duradero, se podía alquilar una casa medianamente cómoda. Hoy todo cambió, como ya dijimos al principio se nos abre un abanico infinito de posibilidades, pero en el plano más realista de la vida, son cada vez más escasas. Ya nadie quiere contratar a alguien nuevo porque no sabe cómo hacer para pagar los sueldos, los alquileres hasta del departamento más berreta termina saliendo una fortuna, y los alimentos, junto a los impuestos, aumentan por día. Por lo tanto, es entendible que la generación pasada tuvo que vivir y hacer cosas que ese contexto histórico lo demandaba, hoy todo es diferente, veámoslo por ejemplo en el home office, una actividad que ya existía pero que debido a la pandemia se profundizó y se volvió una nueva forma de trabajo.

 

«Cada generación aprende a vivir con lo que le toca, no con lo que vivieron otras»

(José «Pepe» Mujica)



2

  Con cualquier chicx que hablo me doy cuenta enseguida de su frustración con una sociedad que nos enferma cada día más, puedo notar su desencanto con un sistema perverso que nos obliga a jugar, aunque no queramos, viéndonos obligados a sacrificar nuestra libertad, nuestra dignidad, nuestra esencia. Si hay algo más en lo que podemos coincidir es en el hecho de encontrarnos enfadados con un sector gobernante que cercena cualquier posibilidad de crecimiento e imposibilita cualquier desarrollo factible. Nos damos cuenta que laburar como burros no nos hace unos grandes seres humanos, ni mucho menos personas honradas, lo único que logramos es desgastarnos más y más.

   Tenemos hoy en día tanto coach y motivador compulsivo, que nos empuja a vivir de maneras tan nefastas como inalcanzables, y principalmente su blanco o publico meta es este conjunto de jóvenes inconformistas que no lograr realizarse, pero que, por un módico y jugoso precio, pueden ser todo lo que ellos quieran. Hoy, ser tu propio jefe nunca fue tan fácil, emprender una PYME, crear todo aquello con lo que soñaste, para así dejar de ser un maldito depresivo, pues la misma ansiedad o la depresión que sufres es porque  «no estás haciendo nada», o al menos eso es lo que dicen ellos.

   El mito de la productividad y de trabajar duro para olvidarte―o en el mejor de los casos superar cualquier barrera física o mental―, es producir el doble, es hacer el triple y potenciar tus esfuerzos al cuádruple. Y ese es el santo remedio, enfocarte en otras cosas para que ese malestar se valla, no importa si después desarrollas burnout o cualquier otro trastorno, pues son las «consecuencias positivas» del esfuerzo.

  Ignorar los síntomas de una depresión o subestimar los ataques de ansiedad/pánico, es similar a meter la basura debajo de la alfombra. No se puede cubrir todo con trabajo, porque por algún lado todo termina explotando. Entender los padecimientos mentales mencionados es una buena forma de empezar a cambiar, siempre es importante pedir ayuda profesional, sin vergüenzas ni tapujos. Pero de igual manera no deja de sorprenderme como cada vez más jóvenes se ven envueltos en estas enfermedades y muchas veces no logran salir, pues nos toca enfrentarnos a una generación de padres que ignora o no les presta demasiada atención a los síntomas expresados por su hijx, y en el peor de los casos no lo quieren entender.

   Debemos comprender que el surgimiento de estos problemas deriva de muchas fuentes o posibles causas, ya sea el contexto familiar, el contexto económico, el contexto social, el contexto global, etcétera. No predomina de una sola fuente o no deriva de una sola cosa en particular. Es necesario entender eso porque es el puntapié inicial para el proceso de entendimiento. En un mundo cada vez más globalizado, cada vez menos incomprensible, dominado por la locura, más el contexto propio del país en donde uno vive, las crisis que este tiene y la situación particular de cada familia, favorecen el surgimiento de las ansiedades y la depresiones. De a poco nos vamos consumiendo sin entender al final el porqué de las cosas, sin poder vislumbrar si quiera ni la mitad de las cosas que nos hubieran gustado hacer, para llegar a viejos con el deseo frustrado de no haber hecho suficiente. Una mala decisión molesta, una frustración lastima.

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 Desde la pandemia del año 2020, los números de depresión, ansiedad y en algunos casos suicidios han aumentado tanto durante como después. Tenemos una generación de jóvenes desalentados, desmotivados, que no logran comprender los desprecios de la vida. Formamos parte de una sociedad donde las personas se fagocitan las unas con las otras, como si de células bacterianas se tratarse. Nos arrancamos los ojos como cuervos, pero después nos damos la mano, todo se observa desde una perspectiva digital, la realidad ahora de fragmenta en pequeñas partículas de sucesos, que se desarrollan en simultaneo y no nos da tiempo de procesarlas. El bombardeo constante de información (en muchos casos basura), nos trae una falsa sensación de placer, tenemos en nuestras manos aplicaciones que nos permiten expresarnos libremente, pero la censura nunca estuvo tan presente como ahora.




   El mundo ha cambiado para bien como para mal, pero es lo que nos tocó, es necesario aprender a surfear las olas de la vida, tratar de hacer lo mejor que se puede, reconociendo en nuestra debilidad que somos vulnerables ante una sociedad que juzga y señala, en donde lo diferente es visto como un ser extraterrestre, donde la humanidad se perdió por completo y da lo mismo las vidas que se pierdan. Aunque no lo queramos ver eso nos afecta, y de una medida espantosa. No es entonces que no tengamos ganas, es que el intento de hacer algo se ahoga en la desesperación de querer salir a flote entre tanta podredumbre, tratando de no ahogarnos en las miseria de un mundo carcomido por la banalidad y lo superficial.

   Nos sentimos a veces deprimidos por no cumplir con los estándares de belleza, de moda o de lo que sea, creamos consumo por consumo, se perdió el valor de la estética única, ahora si no es moda no sirve. El ritmo acelerado con el que vivimos hace que nos sea imposible adaptarnos a todos los cambios, es evidente que con algunos quedaremos atrás, pero se nos olvidó el hecho de estar bien con nosotros mismos, todo lo que hacemos es para el resto, es para mostrarnos ante los ojos juzgadores de personas que hacen las beses de jueces, como si ellos estuvieran libres de pecado, por eso nadie lanza la primera piedra.

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  Pese a encajar dentro de una sociedad que convive entre depresiones y ansiedades, debo decir que como toda situación esta puede llegar a ser pasajera, pero es importante tomarnos en serio lo que nos pasa. No hay que banalizar la depresión ni usarla como una estrategia de manipulación, es un problema serio que afecta a muchas personas, no es un juguete. Pero tampoco es casualidad que esta generación arrastre consigo toda esta nube negra que se ciñe sobre sus cabezas, tenemos que empezar a replantearnos ciertas cosas que nos están haciendo mal, tenemos que aprender a escucharnos y a entendernos más.

    Las nuevas formas de vida exigen inmediatez, rapidez y destreza en actividades multitasking, pero no estamos psicológicamente diseñados para ello, por lo tanto, lo importante es cuidar nuestra salud física y mental, y desempeñar lo mejor que podamos el papel que nos toca hoy en el juego de la vida.







domingo, 22 de octubre de 2023

LA ULTIMA BURLA

LA POLÍTICA Y EL POBRISMO 


EL ARTE DE DOMESTICAR AL PUEBLO

Por...MARK

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   «El lujo es vulgaridad» cantaba el «indio» Solari, pero la vulgaridad más despiadada es la que se presenta cuando se hace una ostentación desmedida de esos lujos, más aún cuando la miseria rodea a una sociedad moribunda. El político es un sujeto necesariamente ostentoso, que necesita mostrar tanto su lástima como su cara más seca y dura; al político no le importa el hecho de gastar, si total a él no le hace falta nada, tontos aquellos que no pueden costear sus alimentos o darse el lujo de comprarse algo que les guste.

   La figura del político es la de un millonario que se refugia en su traje de buena persona, pero cuyo fin último es el deseo de ensanchar sus bolsillos con dinero estatal, olvidándose de la gente que lo puso en ese lugar. Hoy en día vemos a funcionarios defender la pobreza desde sus lujosas mansiones, con sus tremendos autos y sus mujeres despampanantes, que muestran como un trofeo los regalos que han obtenido por un par de felaciones.

  Es fácil hablar de los pobres desde una posición en donde no les falta nada, pero en sus conciencias eso no les causa ningún peso, después de todo están a miles de años luz de distancia de la realidad más cruda, mientras ellos compran relojes Rolex y mojan sus labios en el mejor champagne en algún lugar paradisíaco, ignoran que en aquel lugar en donde «gobiernan», hay chicos revolviendo la basura deseando encontrar algo que les permita saciar su hambre, hay gente que duerme en la calle, hay personas que no tiene futuro, pero eso no importa, después de todo un par de limosnas para el pobre diablo, puede tapar la miseria.   

   Hay una tremenda desconexión entre el sujeto político y la clase gobernada (explotada y bastardeada), el mandatario vive en una realidad alterna donde no le falta nada, la gente vive en el presente donde tienen poco y nada. Esta desconexión se ha traslado a discursos pomposos y tan «revolucionarios» que al final no concluyen en nada. De que sirvieron las palabras ardientes de candidatos mesiánicos, llenando los oídos de los pobres con dulces palabras, prometiendo pan y trabajo, ahora nos quedamos sin el pan y sin la torta, sin trabajo y sin dinero, pobres y muertos de hambre, perseguidos por el yugo de los desquiciados fanáticos que saborean gustosos las migajas que les tira el gobierno, a la vez que les acaricia el lomo mientras le repite constantemente «buen perro, buen chicx».


    Si lo analizamos más a detalle y con una fina lupa, podemos ver esa microfibra que une de manera tensa, como un cable de luz, al gobernante y a los gobernados, hay una especie de síndrome de estocolmo, donde al explotado le gusta ser pisoteado, después de todo se ha creído el discurso de que ese mismo explotador vendrá cual Superman a romper sus cadenas, liberarlo de la prisión en la que se encuentra con una gran revolución guevarista que termina en una fuerte presión al pueblo, que donará hasta sus ultimas gotas de sangre para esa tan ansiada revuelta. Pero mientras tanto, el político puede disfrutar de sus lujos, de darse esos gustitos tan caros (que para él son solo un vuelto), después de todo el pueblo sigue donando su plata al antojo de un humano que se cree dios, solo porque tiene al alcance de sus manos el botón del poder. Pero el poder no es infinito, tiene un ciclo y como todo ciclo termina, lo ideal sería que nadie más ocupara su lugar, que todo político sea expulsado, y el pueblo reclame lo que es de él, lo que le pertenece por derecho, y que pueda recuperar su fe, su vitalidad perdida; que la sangre vuelva a sus venas para vencer esa barrera tan dura que es el miedo. Esa herramienta es muy utilizada para la dominación, pero ese fue el villano a vencer, esa perdida del miedo fue la que fortaleció a Espartaco para poder liberarse a él y a sus amigos, la perdida absoluta del miedo es la que empujó a Leónidas a pelear en las Termopilas. Fíjese lo que se puede hacer cuando se pierde el miedo, nótese cuanta valentía carga el hombre, pero en esta modernidad fracturada, da la sensación que al hombre moderno le gusta llevar las cadenas que lo atan a un mercado en donde él es el que está de oferta.

   Tenemos que dejar en claro que esta es la ultima burla, ya cansa que la casta política (no importa el partido), se ría de nosotros, necesitamos luchar por lo que es nuestro. Ideas viejas hacen de la revolución un suceso del estado, pero eso sería sustituir un amo malo por otro menos malo; la verdadera revolución es del pueblo para el pueblo, es de los hijos para los hijos, solo nosotrxs tenemos el verdadero poder, y ya nadie nos podrá poner sus sucias botas sobre nuestras gargantas. «El que ríe ultimo ríe mejor», lo oprimidos se levantarán y harán justicia, sin violencia y sin sangre, pero con firmeza y determinación.   

   El pueblo será libre, no sé cuándo, talvez no vivamos para verlo, pero sabrá como hacerlo. La sociedad necesita derribar esos viejos muros, y el desprendimiento del hombre con la política generará nuevas relaciones con ella, pero no como un vínculo solamente de poder, sino como una mirada profunda en lo social, como un solucionador de problemas, como una herramienta funcional al pueblo, con personal capacitado, con gente preparada, que será castigada si comente un erro, o premiada si hace las cosas bien. Por su puesto que el castigo máximo es su destitución del poder, algo que hoy en día se ve poco, pues la cara dura de muchos funcionarios le impide fingir, aunque sea una mueca, el dolor ficticio que sienten por el pobrerío, al contrario, se burla en sus cara, total todo se puede tapar, y más temprano que tarde todo se olvida.

   Aduéñate de los medios de comunicación y veras como todo se funde en teorías baratas, en defensas insostenibles, en rating barato, en un show teatral donde se debate lo que un ex presidente hizo hace cuatro u ocho años atrás, pero nadie se hace cargo del presente, y el futuro es algo a lo que nadie se atreve a arriesgar ni aunque sea un solo dólar, pues es tan incierto como el día a día de un changarín.

    La gran burla o la gran broma política termina cuando caen las victimas de la inseguridad, cuando muere una niña o golpean a una anciana, «el último que apague la luz», esta fiesta ya se terminó y todos se fueron antes de pagar por los platos rotos, el salón quedó hecho un enchastre, y los pocos invitados están tan desorientados que no saben para que lado mirar. Todo es risa y todo es jolgorio hasta que llega la cuenta, el precio es tan elevado que ni si quiera la sangre que baña las veredas, roja y caliente, recién vertida por los orificios que produjeron los impactos, puede pagar la diversión de los poderosos que se miran las caras sin saber a dónde esconderse. Afuera una turba enfurecida los espera, ellos juegan la carta de ser víctimas de la presión, pero nadie les cree, ahora su sangre se mezcla con la de los inocentes, pero la de ellos es negra, como sus mismas almas.

   Todo esto es parte de la poética de la vida, de la teatralización de la misma, pero con la diferencia de que yo no deseo ser gobernado, menos estar a manos de irresponsables. No soy sujeto para sus campañas, no soy espectador de sus ostentaciones lujosas, soy solo un alma libre a la que han encadenado para entretenimiento de un sistema corrupto y perverso, pero sé que en el fondo esas cadenas se romperán.

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STORYTIME

PRINCIPIO DE DOMESTICACIÓN

 

  Hace aproximadamente unos dos o tres meses, me encontraba dando un taller municipal de dibujo en un pequeño salón barrial, cuando me entero que en plena campaña política, el intendente de mi ciudad venía a realizar visitas a diferentes talleres, algo a lo que yo inmediatamente me negué. Mi argumento principal es el hecho de que mi taller es mí espacio, y como tal no debe ser contaminado por ningún sector político―sea del color político que sea. A raíz de este suceso despertaron críticas tanto sobre mí como sobre la decisión claramente de campaña, obviamente yo recibí la mayor cantidad de críticas negativas por ser «rebelde» y no aceptar salir en una foto junto a él. Por otro lado, por parte de la municipalidad justificaban a este intendente desvinculando su visita con cualquier tema de campaña, algo raro, ya que justamente esas vistas eran a dos semanas de las P.A.S.O (Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias), para intendente.

   Así empieza la domesticación, se da con esas intenciones propias de campaña, a todo esto, la municipalidad no me pagó lo que me debía por los meses de dar los talleres, y todo quedó en la nada. De todas formas, yo me mantengo firme en mi decisión y no pienso retroceder en mi avance contra la burocracia política

martes, 17 de octubre de 2023

❌17 DE OCTUBRE: STRAIGHT EDGE DAY❌

 FELIZ DÍA DEL STRAIGH EDGE 



SEGUIMOS EN LA RESISTENCIA


Por...MARK
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     Esta es la primera vez que celebro el «orgullo» straight edge(ya que nunca lo he tomado en cuenta), caminar por el borde recto tiene más que ver con la idea de ser uno mismo en cualquier momento del año, pero ahora es distinto, he ampliado mis horizontes, he adquirido nuevos conocimientos y ahora solo estoy disfrutando esta etapa.

   Ser straight edge me enseñó lo importante de la resistencia, el mantenerse firme, y el aprender de los errores para mejorar, por eso es que decidí abrirme plenamente en este año a la sensación de formar parte de un movimiento tan variado y a la vez único. El día de hoy no es tanto para hablar sobre mí dentro de toda esta movida—eso ya lo hice varias veces—, solo quiero ser breve y expresar mi gratitud para con el movimiento.

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   Gracias a la actitud straight edge pude vencer algunas barreras, pisotear algunos miedos y empezar a ver la vida de otra manera. Más precisamente aprendí a amar la vida, pero claro, no todo es perfecto, muchas veces tuve mis momentos donde flaqueaba, pero me tranquiliza saber que siempre se puede volver a empezar. El straight edge es una resistencia que se lleva a cabo con una pelea diaria con el resto y con uno mismo principalmente.

   Muchas veces me pregunto ¿Por qué el sXe no está de moda?, luego veo a mi alrededor y lo entiendo todo. La cultura en la que vivimos impide que ideales tan nobles como el mismo sXe sea vito como algo que no es necesario, después de todo la música se encarga de promover de sobremanera todo lo relacionado al consumo, y el hecho de que las mentes jóvenes sean tan influenciables perjudica aun más la visión de un mundo más recto.




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¿POR QUÉ EL STRAIGHT EDGE NO ESTA DE MODA?...PORQUE NO VENDE

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    En este día solo quiero agradecerle al destino por hacerme parte de un movimiento tan grande e interesante, a las bandas por hacerme amarlo y a la vida por poder practicarlo y diseminar las ideas a donde quiera que vaya. El mundo necesita más guerreros que estén dispuestos a hacer de este grano de arena un lugar mejor, tal vez fracasamos, tal vez nunca podamos ver los resultados, pero no se trata de eso sino más bien de inspirar a otros con nuestras acciones, con nuestras palabras. La idea de este blog noes para hacerme famoso o clasificare dentro de las tendencias, tampoco quiero el título de «influencer», no lo necesito, todo lo que escribo aquí es para la posteridad, para que cuando alguien me lea sepa que del otro lado hay alguien que en algún momento lo intentó, pues el fracaso es una buena motivación.


¡¡¡STAY CLEAN!!!
  
¡¡¡STAY POSITIVE!!!


GRACIAS POR LEER

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lunes, 9 de octubre de 2023

¿TE SIENTES SOLO? - PARTE 1

 

SOLEDAD EN EPOCAS DE REDES

 

LA VIDA AL BORDE DE LA VIDA

Por…MARK

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  La soledad muchas veces puede ser un defecto (o virtud) del carácter o simplemente una decisión, en ambos casos es un tema sensible ya que demuestra cuanto vacío se almacena en el alma, y hoy en día, en una época donde todo se trata de estar conectado, de conocer gente y tener contactos, la soledad se vuelve una cuestión cuasi necesaria cuando de respirar un poco se trata.

  Vivimos en una etapa histórica para la civilización humana, las redes sociales, y diferentes aplicaciones nos acercan y conectan con personas que no podríamos conocer de otra manera. Pero de alguna u otra forma eso nos juega un poco en contra, ya que, en una sociedad hiperconectada, donde se pierde el valor de la intimidad y se rompen los límites de lo privado, tendemos a saturamos por tanta información.

  Las horas que pasamos conectados a un celular, navegando en momentos eternos, pendientes de los mensajes de WhatsApp o las notificaciones de Instagram o Facebook, terminan por hacerse sentir cuando nos damos cuenta de la presión que eso significa. En el caso de aplicaciones de mensajería como WhatsApp, caemos en la paranoia del «en línea» o en el «visto», siendo este último el causante de muchas discusiones. Analizando pues este panorama—nada alentador por supuesto— habría que preguntarse ¿Hay alguna alternativa a todo este bombardeo de información? ¿Podemos salir de él? La respuesta podría sonar simple, pero es mucho más complicada, ya que en la praxis es donde tendemos a generar una cierta contradicción, al toparnos con un límite que se nos dificulta cruzar.

  Hoy en día parece que es casi (y digo casi) imposible hacer o desarrollar cualquier actividad sin las redes sociales. Desde notificar una celebración, hasta vender un par de zapatillas, se convierte en un hecho complicado cuando no se usan medios digitales; promover un negocio familiar puede ser más fácil mediante redes sociales, mientras que sin ellas la publicidad es más lenta. La hiperconectividad lleva a convertirnos en seres meramente digitales, ignorando la calidad de lo real y lo físico. Salirse por fuera de esas «reglas», es un desafío no solo para uno mismo, sino para con la sociedad.

  Entre tanta conectividad y tanto tiempo online, se pierde el espacio personal, uno necesita de momentos libres de tecnología, pero resulta imposible poder aguantar una hora sin celular. Cada sonido de notificación es una llamada a la que no nos podemos resistirnos.

  Perdimos todo rastro de soledad, y no hablo de una soledad ermitaña, sino mas bien de una soledad que da paso a una reflexión o meditación consciente sobre lo que nos pasa, vivimos tan acelerados que perdemos noción de lo que significa tener un poco de tranquilidad. El mundo de hoy avanza a tal punto que un año ya no nos parece eterno, la vorágine vino a comerse a la quietud, y caímos en un pozo sin fondo. Estamos acostumbrados a sostener largas conversaciones con muchas personas a la vez, estamos en grupos donde no queremos estar, somos constantemente rodeados por información que muchas veces no precisamos, pero nos dejamos llevar por ese vaivén que nos mueve, y nos aleja cada vez más de la costa.



  La soledad es vista ahora como una necesidad que nos llama, deseamos poder apagar el celular porque no queremos escuchar ni un solo sonido que provenga de ese aparato. Hoy en día la soledad es un sinónimo de no querer relacionarse, pero es todo lo contrario, se trata de entender la vida de otra manera, depender menos de los círculos sociales y prestarse uno mismo más atención. Permanecer largos periodos en soledad puede ser beneficioso, obviamente eso no significa mudarse en medio de una montaña, sino adoptar un estilo de vida mas minimalista, en el sentido social. De igual manera somos seres sociales, interdependemos siempre del resto, pero el desconectarse de las pantallas es un paso importante.

  Si me tuviera que definir a mí mismo diría que soy una persona de carácter solitario, me apasiona la soledad, me gustan los momentos de silencio, me gusta no escuchar el celular, pero el mundo actual nos empuja a estar cada vez más conectados, y lo peor de todo es que en algunos casos, sobre esta tan vasta inmensidad virtual, y por más personas o grupos con los que interactuemos, nos seguimos sintiendo solos. Eso tiene que ver a que nada suplanta a las interacciones físicas, lo virtual comunica, pero no se siente cerca, no acaricia, no abraza. La cantidad de personas que aun en el mundo de las redes sociales y con cientos de amigos virtuales, se sienten solas es escalofriante, y es más aterradora la frialdad de esa maquinaria para embelesar al usuario y arrastrarlo a un sitio oscuro en donde potencia su ansiedad o depresión, perpetua su soledad y amortaja su mente.

  La soledad no es mala, pero sí cuando se la experimenta de manera depresiva, como bien dijimos al principio hay dos tipos de soledad, la de carácter (natural del ser) o una decisión (tomada bajo diferentes circunstancias), pero de esta última se desprende una variante que es la soledad que se da por el rechazo social, por la exclusión de grupos, que termina afectando negativamente al ser, y las redes vienen a potenciar ese sentimiento de vacío, dando esa sensación de pertenecer a comunidades que en la vida real no entran, pero por el arte de fingir pueden ser aceptadxs en medios digitales. Este grado de soledad genera aún más vacío, promueve la necesidad de encajar y nos deja con una sensación de no-realidad, donde se le habla a otro que se define por una foto de perfil pero que no es él o ella en esencia.

  Entender a la soledad requiere experimentarla, hay que dejar en claro que no tiene nada de malo querer pasar tiempo solo, todos necesitamos tomarnos esos cinco o diez minutos (tal ve más), para poder refrescar la mente, pensar, desconectar o que se yo leer un libro. Necesitamos recuperar nuestro control, disfrutar de nuestros tiempos, una red social no es sinónimo de nada, y por consiguiente no es garantía de nada, tampoco es necesario eliminarlas como lo hice en mi caso, pero se puede vivir con ellas en paz, respetando tiempos y con un uso adecuado. Vuelvo a decirlo, este no es un llamamiento a dejar las redes, si lo quieres hacer está perfecto sino esta perfecto igual, hay que comprender que el humano es complejo y tiene sus propios ritmos, la mente es un laberinto que aún no hemos descubierto por completo, pero que podemos tratar de cruzar. Debemos entender que la soldad es solo un proceso o un estilo de vida que no deriva en locura (a no ser que se la viva de formas extremas), ni tampoco significa que somos unos seres antisociales, la soledad refleja todo lo contrario, somos seres reflexivos, que meditan las situaciones, que realizan acciones de manera concienzuda. La liberación de las redes es la propuesta para poder entendernos un poco más, aprovechando el tiempo que tenemos.

  Estar solo o buscar momentos para estarlo, es solo una acción que nos brinda un paso más hacia esa recuperación de los espacios que ahora están invadidos por la era digital, esto no se relaciona con la cantidad de amigo que tengas, sino con el tiempo que te dedicas. La soledad es, en la mayoría de los casos, una bendición para aquellos que no encajamos en este nuevo mundo.

  Cosas tan nefastas como los amigxs virtuales que nos ofrecen las IA (Inteligencias Artificiales), no son más que un falso modelo de sociabilización que nos puede alejar de la soledad―eso no lo niego―, pero a largo plazo no nos termia trayendo ningún beneficio real. Lo verdadero está en los sentimientos del humano, en su complejidad, en sus intrincados sentimientos, en las indescriptibles sensaciones, en sus sueños, en sus aspiraciones, en su afecto y en su consciencia.

 







lunes, 2 de octubre de 2023

UNA PELÍCULA PARA EL ALMA

 EL HOMBRE ELEFANTE


CINE DE CULTO QUE HAY QUE VER


Por...MARK
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I
   Cuando tenía unos catorce o quince años, me había topado en una tarde de zapping con una película que en ese momento me tomó por sorpresa. Esas imágenes en blanco y negro, y las grotescas deformidades de aquel ser me cautivaron, pero sin embargo no fue suficiente como para retenerme (pues ya iba más de la mitad y no podía engancharme con la historia). De todas formas esas imágenes quedaron grabadas en mí mente.
   Una rápida búsqueda en Google me arrojaría resultados interesantes, aquella película llevaba por nombre «El Hombre Elefante», había sido lanzada en el año 1980 de la mano del director David Lynch, y protagonizada por un joven Anthony Hopkins y por un jovencísimo John Hurt, pero lo más interesante de todo aquello fue que estaba basada en una historia real, aquel ser al que apodaban el «Hombre Elefante», había existido realmente, y su nombre era Joseph Merrick.
   El hecho de que una persona de tal magnitud halla existido nos da un idea de lo intrincada que puede ser la biología o la naturaleza humana, y sobre todas las cosas lo injusta que es la vida. 
   Ahora bien, retomando el hilo inicial de esta conversación, siempre tuve esas ganas de ver la película, aunque por motivos de diversas índoles terminaba siendo pospuesta, hasta que hace unos días me topé con un vídeo súper interesante del canal «Relatos del Lado Oscuro» (al cual recomiendo seguir), explicando un poco el caso del «Hombre Elefante» y eso incentivó a que me inclinara por ver la película, así que lo hice.
   Si ya a mis catorce años había quedado entusiasmado con tan solo un fragmento fugaz, se imaginará usted el impacto que me de ha dejado el verla completa. La historia es sencillamente fascinante, la fotografía, los escenarios, los planos y el maquillaje, todo encaja, y esa atmósfera que le da el blanco y negro hace de ésta película una pieza disfrutable. 
   La historia de Joseph Merrick está bastante abreviada, aunque las dos horas que dura el filme son más que suficiente. Me gusta el hecho de que trata de dibujar un poco la historia ficticia que se había creado en torno a la imagen de John, con la idea de la impronta materna y que su madre, al horrorizarse tras ver a un elefante, traspasó ese miedo al feto y he allí el origen de sus deformidades. Todo esto ignora todos los detalles médicos y clínicos que se pudieron haber hecho por parte del amigo de John, el doctor Frederick Treves, un joven medico cirujano que se encargó de darle a Merrick un cobijo en el hospital en el que trabajaba. Si buen tampoco se podía esperar mucho puesto que estamos en la mitad del siglo XIX por lo que no ha grandes avances en el campo de la ciencia, y el caso del «Hombre Elefante», es todo un hito en la historia de la ciencia por aquellos años.



II
   Pero el punto central de la historia se desprende un poco de lo medico/científico, y se relaciona con lo humano y lo social, a como percibimos aquello que es diferente a nosotros. 
   Es por demás normal entender que en el mundo humano se ha marginado a aquello que es diferente, no de es de extrañar que eso hasta el día de hoy sucedía. Entienda que la palabra «normal», está escrita con total pena, ya que la historia del «Hombre Elefante», fue vendida como un espectáculo, como una visión casi distanciada de lo humano, como si esas deformidades le quitaran pues toda humanidad. Los espectadores se reunían en estos «Freak Shows» o «Espectáculos de fenómenos», donde se marginalizaba aún más a aquellos que nacían con una condición diferente, ya sea enanismo, gigantismo, casos como la mujer barbuda y cosas así. Eran vistos como anomalías de la naturaleza, pero Joseph Merrick era más que eso, era culto, leía (acérrimo lector de la biblia), sabía hablar (aunque con dificultades a causa de las deformaciones que afectaban su boca), y veía entonces a esa actividad de mostrarse al público como un «fenómeno», no un acto de total discriminación sino como un trabajo.
   La película y la propia historia de Merrick, nos presenta un suceso de superación personal, donde se le puede hacer frente a las adversidades, independiente de como seamos. Por ejemplo en la famosa escena de la estación, luego de que sus amigos lo ayudan a escapar de la persona que lo tenía como una atracción, logra llegar a Londres donde es sorprendido por una turba iracunda que está dispuesto a lincharlo ahí mismo, y es ahí donde dice unas palabras que me han quedado en la mente. Arrinconado en un baño publico de la estación, grita a viva voz: 

«—¡Yo no soy un elefante! ¡Yo soy un ser humano! ¡Yo... soy... un hombre!» 

   Allí todo cambia, aquella «bestia» que era vista con ojos curiosos y morbosos, ahora cobraba sentido, tenía una identidad, debajo de todas esas tumoraciones, de esas costras y supuraciones malolientes, era un ser humano más, con sus complejidades y similitudes, con un alma pura dentro de ese aspecto tan desagradable para la mayoría.
   Es interesante esa escena, porque nos muestra como actuamos con los demás, como hacemos de lo diferente una clase que es necesario marginalizar, algo que hasta el día de hoy sucede en cualquier aspecto, ya sea étnico o de género por poner dos ejemplos.
    Ya acercándome al final de esta publicación, tengo que decir que recomiendo ver la película, es una historia que no tiene desperdicio alguno, es emocionante hasta las lágrimas, poseyendo un encanto genuino, y sobre todas las cosas sabe cómo generar empatía con el personaje de Joseph Merrick, mal llamado el «Hombre Elefante».