MI EXPERIENCIA CON EL DSBM (DEPRESSIVE SUICIDAL BLACK METAL)
ENTRE EL DOLOR Y LA FELICIDAD
Empecé a escuchar DSBM por el simple hecho de la curiosidad, que creo es como todos llegamos a identificarnos con aquellas cosas que nos gustan, puesto que, sin la motivación de la curiosidad, sería difícil poder crear o encontrar nuestros gustos y pasiones.
Desde el año 2018 comencé de a poco a volcarme a otros subgéneros del metal que derivaban en vertientes más extremas, perversas y macabras. Fue más o menos a mediados de ese año, cuando por un vídeo, llego a lo que sería la banda que sembró en mí esa semilla, estoy hablando de Silencer. No sé si fue por el misterio, la leyenda urbana que rodeaba dicha agrupación, o la estética del cantante (Natti Natti Nattramn), que enseguida conecté con la música, con ese sentimiento de dolor, con esa desesperación que me recordaba los momentos más tristes y desagradables de mí adolescencia. Pero todo quedó ahí, Silencer era una banda a la que recurría solo cuando la necesitaba o estaba atravesando momentos fuertes, derivados de mí ansiedad o depresión.
Más o menos a mediados de 2019 continúe profundizando en el género con bandas tales como: Uaral, Nocturnal Depression, Happy Days, Nargaroth, Sequía Negra, Ave Morphys, entre otras. A finales de ese mismo año, termino una relación de un año y medio con la que fue mí primera novia, y vuelvo a recaer en un pozo depresivo y ansioso que requería del DSBM para poder meter aún más el cuchillo en la herida, por así decirlo.
Con todos estos problemas, se suma el agravante de que al año siguiente, estamos hablando del nefasto 2020, se decreta la maldita pandemia, que me termina recluyendo, ocasionando que perdiera por un año mí trabajo—en ese momento subsistía dando clases de dibujo—. Con todo este combo el DSBM se convirtió en un refugio, y el metal en general lo fue también. Por esos meses de reclusión o confinamiento conocí más bandas del Black Metal Depresivo tales como: NeblinuM, Psychonaut 4, Bethlehem, Lifelover, Proyecto Aghast, Fjaer, Sterbend, Gris, Alone.
En paralelo al DSBM, y como paréntesis a esta entrada, comenzaba a explorar más el mundo del Funeral Doom Metal y el Black Doom Metal, que en cierto punto poseen cierta aura depresiva y melancólica, con bandas como: Funeris, My Dying Bride, Evoken, Agalloch, Yob, Abysmal Grief, Body Void, entre otras.
Con todo este batido de géneros, la pandemia se me hizo más llevadera, por un lado, gracias al DSBM, había logrado expulsar lo malo y había cumplido la meta de escribir mí primera compilación de poemas oscuros titulada: «Desde Adentro: Escrito para días tristes», y por el otro lado seguía siendo un género que solo lo ponía para deprimirme, muchas veces sin la necesidad de escuchar. Había llegado a un nivel tan bajo que necesitaba deprimirme, y la música tenía ese poder de controlar mí estado de ánimo.
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https://dibujoseinspiraciones.blogspot.com/2020/09/desde-adentro-recopilacion-de-poesia.html
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Pero a finales de 2020 conozco a mí pareja actual, y empiezo a repuntar, vuelvo a dictar clases de dibujo, me independizo, tengo una relación seria, todo eso me hacía sentir que la vida comenzaba de a poco a recuperar su sentido, y empiezo a replantearme—mientras escuchaba «Seven Tears are Flowing to the River» (Nargaroth)— que papel desempeña el DSBM en mí vida, ya que de a poco esos sentimientos depresivos se iban tornando en algo bueno, es decir ya el género no producía en mí interior esa sensación de abatimiento, más bien me servía para motivarme a seguir adelante, encontraba en él las fuerzas necesarias para lucharle a la vida, al igual que en el metal, el rock o hasta incluso en el reggae.
Ahora, en un sentido más profundo, lograba interpretar al DSBM en toda sus formas, comprendía que narraba en sus canciones— o en los instrumentales—, ese costado propio de la existencia, en donde la tristeza, el dolor, la angustia y la ansiedad, son una parte de la vida. Hoy en día vivimos constantemente encerrados en la burbuja de la felicidad, pareciera que se nos ha prohibido salir de ese círculo. Tenemos campañas de motivación para indicar que debes ser feliz, que no hay otra alternativa, y si estás mal es porque «no le has puesto demasiadas ganas a la vida». Con veinte, veintiuno o veintidós años, creía que estar mal era una forma de pasar el aburrimiento, después de cuatro años de escuchar y entender el DSBM, comprendí que es una parte de la vida, que así como hay días que son de sol radiante y de felicidad, también hay días malos, hay días donde uno no quiere salir se su cama, donde la vida presiona, y eso está perfecto, así como nos permitimos ser felices y reír, también hay que permitirse estar mal, llorar y desahogarse, pero evitando que ese mal momento se prolongue en el tiempo.
Ya van cinco años (con este 2023), desde que estoy en el mundo del DSBM y la verdad que se ha convertido en un género musical que llega a tranquilizarme, a inspirarme, es un estilo de música tan variado y rico que es la carta que siempre juego en los días grises o lluviosos. El poder del DSBM sobre mi mente es fascinante, porque consigue apaciguar cualquier sentimiento de ira.
Un momento curioso, en torno al tema en cuestión, sucedió a finales del año pasado (2022), cuando a raíz de malas actitudes de personas que decían ser «buenas», caí en un estado de completa frustración hacia el género humano (se potenció mí misantropía), y creo que si no hubiera sido por el DSBM que permitió poder lavar mí mente de toda esa negatividad, hoy yo sería otra persona. Se que por ahí parece algo exagerado cuando se dicen cosas como: «éste libro salvó mí vida» o «ésta película me enseñó una valiosa lección sobre la vida», pero es algo tan real que se debe a la experiencia de vida que dicha obra artística nos hizo ver, y sobre todo habla muy bien de la sensibilidad de nuestras almas, que se deja conmover por las maravillas del arte, y ni hablemos de las capacidades artísticas de los compositores, diseñadores, escritores, directores, etcétera.
¿Recomendaría entonces el Depressive Suicidal Black Metal a cualquier persona? bueno eso es algo personal, hay que afirmarlo no es un género que está hecho para todos, ni mucho menos para escuchar si estás en un estado profundo de depresión o pensando constantemente en negativo. Como experiencia puede aportarte un variedad musical distinta, otros sonidos, otras voces, otras líricas, pero no debe pasar más allá. ¿A dónde quiero ir con todo esto? pues es un género en donde se entremezcla la realidad con los mitos o leyendas urbanas, pero si es una realidad de que personas se han suic*dado por esto, o se autolesionan, ahora hay que entender que es un género crudo en emociones, y por eso hay que tener cierto cuidado, y ante cualquier sentimiento o impulsos negativos ES IMPORTANTE PEDIR AYUDA, no debes sentir vergüenza o miedo por ello, al contrario es una acción que te traerá beneficios a corto o largo plazo.
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En fin, esa es mí experiencia con éste subgénero del metal y del Black Metal que continúa vigente en mí día a día, con el cual descubro nuevas y novedosas bandas con el pasar del tiempo. Para mí se ha convertido en un símbolo de resistencia y en un recuerdo de que nunca estamos libres del mal.
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